Opinión: La impostura de los falsos dirigentes
Rio Grande 11/05/2026.- En más de tres décadas de ejercicio periodístico, he aprendido que la calidad humana es inseparable de la calidad profesional. Una mala persona jamás podrá ser un buen dirigente, un buen político ni un buen profesional. La ética personal no es un accesorio: es la base sobre la cual se construye la confianza pública.
