Una joya arquitectónica abandonada por el gobierno de Scioli

Rauch Pcia de Buenos Aires: juev 19 22:28 hs.-El Castillo de Egaña se encuentra ubicado a unos 45 kilómetros de la localidad de Rauch, a unos 20 kilómetros de la Ruta 30 que une esta, con Tandil, en pleno centro de la Provincia de Buenos Aires. Hoy se encuentra completamente abandonado y es propiedad del Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires.

El camino de acceso a la estación de Egaña es un desastre, hay mas pozos que pavimento a lo largo de los 20 kilómetros que separan el castillo de la Ruta Provincial N° 30, después de varios sacudones se llega a un inmenso monte que rodea la construcción e impide que se pueda ver desde el camino de tierra reseco.
El predio que lo rodea esta cubierto de pastizales, y árboles de varias especies, entre ellas acacias, eucaliptos, pinos, casuarinas, un inmenso árbol de magnolias, laurel, y también frutales, todo se asemeja a la ambientación de un película de terror donde solo faltan los personajes.
Quizá para muchos de los lectores de este portal hasta parezca insignificante mostrar este inmenso edificio en medio de la pampa bonaerense en este estado porque nada tiene que ver con nuestra realidad, pero los datos del mismo llaman la atención.
Perteneció a Eugenio Díaz Vélez
Fue construido entre 1918 y 1930.
No posee estilo definido.
Sufrió reformas.
Consta de tres plantas divinidades de la siguiente forma:
77 habitaciones.
14 baños.
2 cocinas.
Patios internos.
Carpintería.
Terraza.
Mirador
Balcones.
El castillo estuvo cerrado desde 1930 hasta 1960 en que fue expropiado y actualmente pertenece al Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires que lo mantiene en el estado en que lo muestran las fotografías, tomadas hoy en el lugar.
En los 70 fue utilizado como reformatorio y dicen los lugareños que uno de los internos que había sido dado de alta, volvió una noche y asesino de un balazo al responsable del lugar, también cuentan que se conformo una comisión para recuperarlo, pero tampoco se ha podido lograr el objetivo. Es que la destrucción que han provocado los inescrupulosos es realmente indignante, pisos de madera destruidos, robo de puertas y ventanas, destrucción de todos los vidrios, sanitarios saque de mármoles y maderas de finísima construcción, es decir el daño por el daño mismo.
Poco a poco esta maravilla se va desintegrando y desapareciendo en medio del inmenso monte sin que se haga nada al respecto, es realmente lamentable, primero por el edificio mismo y segundo por la cantidad de utilidades que se le podrían dar desde el punto de vista turístico ya que se son pocos los lugares como este al que se pueden acceder para concer un pasado glorioso, que ya no volverá.

Fuente:www.lalicuadoratdf.com.ar

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