La mandataria fueguina reconoció que “la primera reacción fue de estupor, lo que estimo nos invadió a todos”, pero al mismo tiempo “lo vivimos con mucha esperanza, sabiendo de la fortaleza de la Presidenta de la Nación y entendiendo, además, que se trata de una enfermedad que si bien el nombre nos asusta a todos, es verdaderamente una afección con un buen pronóstico de recuperación”.
“Indudablemente, el tratamiento que se ha planteado es el adecuado y no tengo ninguna duda que se trata de un pronóstico favorable”, remarcó la Gobernadora, considerando que “la actitud del paciente es fundamental y la Presidenta tiene el acompañamiento de todo un Pueblo que desea que se mejore pronto, y que rápidamente pueda estar completamente despreocupada de una enfermedad concluida”, finalizó.
