Opinión: Tierra del Fuego: cinismo en tiempos de crisis

Rio Grande 05/09/2026.- “El país está quebrado y hay que empezar a discutir cómo ordenar Tierra del Fuego”, dijo el diputado libertario Miguel Rodríguez. La frase, en apariencia preocupada por el futuro de la provincia, esconde un trasfondo de cinismo difícil de digerir.

Los responsables del derrumbe

Rodríguez forma parte de la fuerza política que votó:

  • La quita de aranceles que dejó a la industria fueguina expuesta a la competencia externa.
  • La apertura indiscriminada de importaciones, que destruyó empleo local.
  • La eliminación de subsidios al transporte, encareciendo la vida cotidiana en la isla.
  • La supresión del Fondo de Incentivo Docente, debilitando aún más el sistema educativo.
  • La flexibilización de la Ley de Glaciares, que afecta directamente a los recursos naturales.

Cada una de estas medidas golpeó de lleno a Tierra del Fuego. Y ahora, quienes las impulsaron pretenden erigirse como voces de alarma frente a una crisis que ellos mismos ayudaron a profundizar.

El doble discurso

El cinismo es evidente: primero se vota contra los intereses de la provincia y luego se denuncia su “quiebra”. Es un relato que busca instalar la idea de que el colapso es inevitable, cuando en realidad es el resultado de decisiones políticas concretas tomadas por los libertarios y la derecha argentina.

Una crisis nacional

El escenario no se limita a Tierra del Fuego. La crisis nacional se refleja en el derrumbe de la clase media, la caída del poder adquisitivo y el aumento de la pobreza. En ese contexto, las declaraciones de Rodríguez no son un llamado a la reflexión, sino un intento de deslindar responsabilidades y culpar a la provincia de un problema que tiene raíces en la política nacional que él mismo acompaña.

Lo que está en juego

No se trata solo de números o de discursos. Lo que está en juego es la soberanía productiva, la defensa de los recursos naturales y la dignidad de los trabajadores. Tierra del Fuego no necesita diagnósticos cínicos, necesita políticas que reviertan el daño causado por quienes hoy se presentan como salvadores.

En definitiva: el diputado Rodríguez habla de una provincia quebrada, pero omite que su propio bloque fue protagonista de las decisiones que la llevaron a ese estado. Su discurso no es advertencia: es confesión.

Por Armando Cabral

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