Sin embargo, Graciania también extendió su crítica al plano nacional, acusando al kirchnerismo de utilizar un “modus operandi” basado en la violencia para instalar relatos y condicionar el debate parlamentario. “Otra vez la violencia, otra vez la batalla campal en la calle… no podemos nunca más tener este nivel de violencia”, afirmó, en referencia a la discusión de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Congreso.
Lo llamativo es que mientras la legisladora responsabiliza al kirchnerismo por la violencia, los hechos muestran otra realidad: fue el propio gobierno nacional, a través del Ministerio de Seguridad, el que desplegó un operativo represivo frente al Congreso, con un saldo de 12 detenidos, más de un centenar de heridos y un periodista con fractura de cráneo producto de la represión policial. La contradicción es evidente: mientras se acusa a la oposición de “modus operandi violento”, la violencia institucional provino del Estado, que respondió con palos, gases y balas de goma a una protesta que incluía organizaciones sociales, gremiales y ciudadanos comunes.

Según Graciania, esto lo genera el Kirchnerismo, un hombre de civil con una escopeta apuntando a la cámara
Otra fotografia de lo que, según Graciania, provocó el kirchnerismo, una falta de respeto a la gente, una tomada de pelo, pero por sobre todo una mentira, la represión fue organizada por el Ministerio de Seguridad de la nacion.
La legisladora insiste en que “la gente no es tonta” y sabe que la falta de inversión educativa es anterior al actual gobierno nacional. Esa misma premisa puede aplicarse a la represión: la ciudadanía también sabe quién ordenó y ejecutó la violencia en las calles. La narrativa de Gracianía, que busca instalar la idea de un kirchnerismo violento, choca con los hechos concretos que señalan al oficialismo como responsable directo de la represión.
En definitiva, el discurso de la legisladora expone una doble vara: denuncia el “desgobierno” provincial en educación y acusa al kirchnerismo de violencia, pero omite que fue el propio gobierno al que pertenece quien reprimió brutalmente la protesta contra la Ley de Tierras. Una contradicción que desnuda la fragilidad del relato oficial frente a la contundencia de los hechos.
Fuente: Costo Político y www.lalicuadora
