Es notable este tipo de posturas que defienden lo indefendible, es decir, la política de Milei. Los que insisten con la adhesión al RIGI, los que te piden que te reconviertas en una provincia donde no hay empleo —es más, cayó 11,1% en 28 meses—. Los que te venden que explota el turismo, cuando vas a la capital y no ves gente en la calle, donde cientos de familias tienen el gas cortado, no pueden pagar ni préstamos ni las tarjetas de crédito. Los que hablan de un leve crecimiento de la economía que viene en picada 11 meses al hilo.
El consumo ha caído más del 35% según la Cámara de Comercio. En síntesis, no hay un solo indicador económico provincial ni nacional que sea una buena noticia para los argentinos.
Entonces, sería muy importante que algunos tuvieran la humildad de disimular su ignorancia, más cuando todo está destruido a su alrededor, y mucho menos si esos son mantenidos por el Estado, esos que nunca se bajaron el sueldo y que además no hacen nada para disimularlo tampoco. Relacionistas públicos camuflados en otras actividades que dejan monologar a mentirosos crónicos y propalan mentiras a diario, a sabiendas del daño que causan.
Estas vergonzosas actitudes deben ser tenidas muy en cuenta, porque no todos son lobistas ni todos son mantenidos del Estado. Defender una postura absolutamente indefendible y con la que el 67% de la ciudadanía de este país está en desacuerdo es casi un delito, porque no solo demuestra un desinterés absoluto por la situación general, sino que es la peor demostración de mezquindad y egocentrismo de que un ser humano es capaz para salvar su pellejo a como dé lugar. Un verdadero asco.
Armando Cabral
