Salmoneras: cuando la ambición política vale más que el ambiente fueguino

Tierra del Fuego 16/10/2026.- Mientras el gobernador Gustavo Melella, legisladores provinciales, diputados y senadores libertarios junto a sus aliados políticos impulsan el desembarco de la industria salmonera en Tierra del Fuego, los antecedentes de la Patagonia chilena vuelven a encender todas las alarmas. Esta semana se conoció un nuevo episodio de mortandad masiva en centros de cultivo de salmón en Chiloé, donde se reportaron cerca de 918 toneladas de salmones muertos, un hecho confirmado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Chile (Sernapesca). Organizaciones ambientalistas advirtieron sobre el riesgo de contaminación marina, daño a la biodiversidad y afectación de la pesca artesanal

La pregunta es inevitable: ¿qué más necesitan ver los promotores de las salmoneras para comprender que Tierra del Fuego está a tiempo de evitar un modelo productivo que ya ha mostrado graves consecuencias ambientales en los ecosistemas marinos del sur de Chile?

La política del negocio por encima de la prevención

Lo más preocupante no es solamente la insistencia en abrir la puerta a una actividad cuestionada internacionalmente. Lo alarmante es la decisión política de avanzar a pesar de la enorme cantidad de evidencia acumulada sobre los impactos que genera la salmonicultura industrial.

Los mismos sectores políticos que hablan de desarrollo sustentable y de protección ambiental parecen olvidar que Tierra del Fuego construyó buena parte de su identidad sobre la defensa de uno de los ecosistemas más prístinos del planeta. Sin embargo, hoy aparecen dispuestos a transformar los canales fueguinos en zonas de producción intensiva para beneficio de grandes grupos económicos.

En Chile, durante décadas, las empresas salmoneras prometieron empleo, inversiones y crecimiento económico. El resultado es ampliamente conocido: proliferación de residuos orgánicos en el fondo marino, utilización masiva de antibióticos, escapes de especies exóticas, conflictos con pescadores artesanales y repetidos eventos de mortandad masiva. El episodio registrado en Chiloé es apenas una nueva muestra de un problema recurrente.

¿Quién asumirá la responsabilidad?

Los defensores de las salmoneras suelen destacar los puestos de trabajo potenciales, pero rara vez explican quién pagará los costos cuando aparezcan los impactos ambientales.

¿Serán las empresas?

¿Serán los funcionarios que hoy impulsan la actividad?

¿Serán los legisladores que levantan la mano para modificar leyes ambientales?

La experiencia internacional demuestra que cuando el daño ocurre, las compañías muchas veces continúan operando mientras las comunidades locales deben convivir con las consecuencias ambientales y económicas.

Los dirigentes políticos que impulsan este modelo productivo actúan como si Tierra del Fuego fuera un territorio experimental donde se pueden ensayar actividades que ya generaron controversias y problemas en otras regiones.

La contradicción libertaria

Resulta particularmente llamativa la posición de dirigentes libertarios que afirman defender la libertad económica por encima de toda regulación, pero muestran escaso interés por los costos ambientales que terminan pagando los ciudadanos.

La contaminación de un canal, la pérdida de biodiversidad o el deterioro de recursos pesqueros no constituyen una cuestión ideológica. Son consecuencias concretas que afectan a toda la comunidad.

Defender las salmoneras en nombre del mercado mientras se ignoran los antecedentes existentes representa, en los hechos, una transferencia de riesgos ambientales desde las empresas hacia la sociedad.

Tierra del Fuego todavía puede elegir

La discusión sobre las salmoneras no es solamente económica. Es una decisión estratégica sobre el futuro de la provincia.

Se trata de definir si Tierra del Fuego quiere seguir siendo reconocida por su patrimonio natural excepcional o convertirse en otro caso donde el corto plazo económico terminó imponiéndose sobre la preservación ambiental.

Cada mortandad masiva registrada en Chile debería funcionar como una advertencia. Cada informe sobre contaminación marina debería ser leído con atención. Cada modificación legislativa que flexibilice los controles merece un debate profundo y transparente.

Quienes hoy promueven las salmoneras tendrán que explicar mañana por qué ignoraron las señales de alerta.

Porque cuando los daños ambientales finalmente aparecen, ya no alcanza con promesas de inversión ni con discursos sobre crecimiento. Para entonces, el ecosistema perdido no se recupera con declaraciones políticas.

Y si la historia reciente de la Patagonia chilena enseña algo, es que la naturaleza siempre termina presentando la factura.

 

LA LICUADORA TDF Y LA ADVERTENCIA PERMANENTE SOBRE LAS SALMONERAS

 

A diferencia de gran parte de la dirigencia política que hoy impulsa la expansión de la salmonicultura industrial en Tierra del Fuego, La Licuadora TDF viene publicando desde hace años informes, artículos de opinión, entrevistas y análisis que alertan sobre los impactos ambientales, económicos y sociales asociados a este modelo productivo.

Entre las publicaciones más relevantes se destacan:

1. «Fuerte mensaje en contra de las salmoneras en Tierra del Fuego» (24 de junio de 2025)

 

En esta cobertura se reflejó la movilización ciudadana realizada en Ushuaia para rechazar la instalación de granjas de salmones en el mar. Empresarios turísticos, gastronómicos, ambientalistas, científicos y vecinos reclamaron la defensa de la Ley 1355, que prohibía la salmonicultura industrial en aguas de la provincia. El artículo también incluyó duras críticas hacia la dirigencia política que promovía modificaciones a la norma.

2. «Cría de salmones en Tierra del Fuego: trampas políticas, negocios de pocos y territorios de sacrificio» (13 de agosto de 2025)

 

La investigación expuso los intentos impulsados por sectores del oficialismo provincial y de La Libertad Avanza para modificar la Ley 1355. El trabajo describió el conflicto como un modelo de beneficios concentrados en pocos actores económicos mientras los riesgos ambientales recaen sobre toda la sociedad fueguina. También abordó cuestionamientos sobre la transparencia institucional y el tratamiento legislativo del tema.

3. «De la prohibición total a las salmoneras de 2021 en Tierra del Fuego a la derogación en 2025, ¿qué nos pasó?» (16 de diciembre de 2025)

 

Esta publicación analizó el recorrido político que llevó a la provincia desde la aprobación unánime de la histórica Ley 1355 hasta su posterior derogación. El artículo recordó que la norma había sido considerada un ejemplo internacional de protección ambiental y sostuvo que su eliminación representaba un grave retroceso para la conservación de los ecosistemas marinos fueguinos.

4. «Tierra del Fuego: entre la megaindustria salmonera y el arribo de Trump» (28 de enero de 2026)

 

El informe vinculó el debate salmonero con la discusión geopolítica sobre los recursos estratégicos del Atlántico Sur. Allí se planteó que la habilitación de la salmonicultura industrial no podía analizarse únicamente desde una perspectiva económica, sino también desde sus implicancias ambientales y soberanas para la provincia.

5. «Salmoneras en Tierra del Fuego: advierten que la promesa de hacerlo mejor ya fracasó en otros países» (6 de agosto de 2026)

 

La nota recogió los cuestionamientos del sociólogo chileno Camilo Godoy, quien advirtió que los argumentos utilizados para promover una salmonicultura supuestamente sustentable son los mismos que se emplearon en otros países antes de registrarse problemas ambientales, escapes masivos de peces, utilización intensiva de antibióticos y conflictos sociales y laborales.

Una advertencia documentada

Las publicaciones de La Licuadora TDF muestran que el debate sobre las salmoneras no se limita a una discusión económica. La experiencia chilena, las advertencias de científicos, organizaciones ambientales y comunidades costeras han sido documentadas reiteradamente por este medio.

Mientras el gobernador Gustavo Melella, sectores de La Libertad Avanza, legisladores provinciales y otros actores políticos insisten en presentar la salmonicultura como una alternativa de desarrollo, la evidencia acumulada en Chile continúa mostrando episodios de contaminación, mortalidad masiva de peces, uso intensivo de antibióticos y alteración de ecosistemas marinos. Los recientes casos de mortandad de salmones en la Patagonia chilena vuelven a demostrar que los riesgos advertidos durante años no son hipótesis ni especulaciones, sino antecedentes concretos que Tierra del Fuego haría bien en analizar antes de avanzar por el mismo camino.

La pregunta sigue siendo la misma: si Chile ya mostró las consecuencias, ¿por qué una parte de la dirigencia política fueguina insiste en repetir un modelo cuyos costos ambientales podrían ser irreversibles para una de las últimas reservas naturales del planeta?

Con información de El Copérnico, CNN Chile y www.lalicuadoratdf.com.ar

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