Oído al pasar: “Muchos nos dejaron de saludar por peronistas”: la grieta que empobrece a todos

Rio Grande 01/10/2026.- En la Argentina, la política dejó de ser un espacio de debate para transformarse en un motivo de ruptura cotidiana. La frase “Muchos nos dejaron de saludar por peronistas” refleja con crudeza cómo la grieta se metió en la vida diaria, en los vínculos más simples entre vecinos, compañeros de trabajo o incluso familiares.

Lo que debería ser una discusión sobre modelos de país se convierte en un gesto de exclusión: no saludar, dar la espalda, negar la pertenencia al mismo tejido social. Es la violencia simbólica que se suma a la violencia económica que ya padecen millones.

Pobres contra pobres

 

La división política se traduce en discriminación horizontal: pobres contra pobres. Peronistas y no peronistas, todos hoy están empobrecidos, endeudados, desocupados, sin cobertura social, con jubilaciones de hambre y sin perspectivas de mejora en el mediano plazo. La fractura ideológica oculta lo esencial: que las condiciones materiales de vida son compartidas y que la crisis golpea a todos por igual.

En lugar de recuperar la conciencia de clase, se profundiza la fragmentación. Se olvida que la historia de los trabajadores argentinos estuvo marcada por la organización colectiva, por la solidaridad frente a los poderosos, y no por el enfrentamiento entre quienes sufren las mismas carencias.

Retroceso cultural y social

 

El gesto de “no saludar” por razones políticas es más que un detalle: es síntoma de un retroceso cultural. Significa que la identidad partidaria pesa más que la condición humana, que la etiqueta ideológica vale más que la necesidad compartida de sobrevivir en un país en crisis.

La grieta, alimentada desde arriba por discursos de odio y polarización, se reproduce abajo en gestos cotidianos que erosionan la convivencia. Así, la sociedad retrocede: se pierde la capacidad de reconocerse en el otro, de construir comunidad, de defender juntos lo que nos corresponde.

Recuperar la conciencia de clase

 

La salida no está en negar las diferencias políticas, sino en recordar de dónde venimos. La Argentina fue capaz de construir derechos laborales, sociales y previsionales cuando los trabajadores se reconocieron como clase y se organizaron. Hoy, cuando todos están empobrecidos, la conciencia de clase debería ser el punto de partida para reconstruir un proyecto común.

No se trata de saludar o no saludar por ser peronista o antiperonista. Se trata de entender que la pobreza, la desocupación y la falta de futuro son problemas compartidos. Y que la única manera de enfrentarlos es recuperar la solidaridad entre los de abajo, para que la política vuelva a ser herramienta de transformación y no motivo de división.

Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
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