Cuando parecía que habíamos visto todo, siempre hay algo que nos sorprende y aquí lo tenemos, el ex intendente, es gobernador, ex senador nacional y ex legislador de la provincia, en definitiva quien ocupa cargos políticos desde 1991, ahora suma uno mas, fue designado en enero de este año, hace ya 8 meses como CORDINADOR DE ASUNTOS LEGISLATIVOS, mediante resolución de presidencia de la Cámara Legislativa Provincia, N° 710/23 del 15 de enero de 2026. El cargo no es ad honorem, ya que en la nota se destaca que el gasto que demande la designación deberá ser imputado a la partida presupuestaria correspondiente.
Según datos extraoficiales serian mas de 6 millones mensuales de bolsillo, que pagaríamos todos los fueguinos, pero no pudimos confirmarlo, asi que queda en potencial.
Esto se da de nariz con el aumento de la pobreza en la provincia, la desocupación, el endeudamiento, mientras la casta mantiene sus privilegios y la mayoría hace silencio.
Colazo fue:
- Intendente de Río Grande
- Gobernador de Tierra del Fuego
- Senador nacional
- Legislador provincial
Ahora, suma un nuevo puesto en la Cámara Legislativa, como personal de gabinete dependiente de la Presidencia.
La designación implica un gasto más para el presupuesto público, en una provincia donde:
- Más de 100.000 fueguinos están endeudados para comprar alimentos.
- La pobreza supera el 25% y la indigencia crece.
- Los trabajadores sufren aumentos de tarifas y combustibles.
En ese contexto, la continuidad de Colazo en la política aparece como un símbolo de privilegio: mientras la ciudadanía se ajusta, él sigue cobrando del Estado.
El caso de Colazo refleja un problema estructural: dirigentes que convierten la política en un modo de vida permanente. No se trata de vocación pública, sino de una carrera de supervivencia dentro del aparato estatal, donde los cargos se suceden sin importar resultados ni rendición de cuentas.
La designación de Mario Jorge Colazo no es un hecho aislado: es la confirmación de que en Tierra del Fuego la política se ha transformado en un sistema cerrado de privilegios, donde los mismos nombres se reciclan una y otra vez. Mientras tanto, la sociedad fueguina paga la factura de una clase dirigente que parece incapaz de retirarse y dejar lugar a nuevas generaciones.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
