La industria argentina volvió a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa a buena parte del sector productivo: cómo competir, crecer, exportar y generar empleo en un mundo que cambia cada vez más rápido.
Más de 1.500 empresarios, industriales, emprendedores, comunicadores y especialistas de todo el país participaron de una nueva edición de Fabricando Futuro, el encuentro organizado por el Movimiento Industrial y La Fábrica Podcast.
Bajo el concepto «Industriales de corazón», la jornada reunió a referentes de distintos sectores para debatir sobre competitividad industrial, innovación, liderazgo, empresas familiares, valor agregado y las dificultades que actualmente enfrenta la producción argentina.
Paneles, entrevistas, conversaciones y espacios de networking marcaron un encuentro atravesado por una misma pregunta: ¿qué necesita la industria argentina para poder competir y crecer en los próximos años?
Industria argentina: competitividad, eficiencia y una estrategia de largo plazo
Uno de los principales consensos de Fabricando Futuro fue la necesidad de construir una visión estratégica de largo plazo.
Para los empresarios presentes, las transformaciones que atraviesa la economía global obligan a las empresas argentinas a modernizar procesos, ganar eficiencia, incorporar tecnología y aumentar el valor agregado de sus productos.
Pero también plantearon la importancia de que esa transformación pueda darse en un terreno que permita competir.
En ese contexto apareció repetidamente una palabra: competitividad.
Los industriales plantearon que el desafío ya no pasa solamente por producir, sino por poder hacerlo a costos competitivos y con capacidad para insertarse en mercados internacionales cada vez más exigentes.
La discusión aparece en momentos en que las pymes argentinas y distintos segmentos de la actividad manufacturera enfrentan un escenario particularmente desafiante, mientras el país busca ampliar sus exportaciones y ganar presencia internacional.
Oliver Maltz, presidente del Movimiento Industrial y cofundador de La Fábrica Podcast, destacó la convocatoria y reivindicó el rol de quienes producen.
«Para nosotros, ser industrial es un orgullo que se lleva en el corazón. Estamos felices de que la industria le interese a todo el país», afirmó.
Y explicó el concepto elegido para esta edición.
«Ser industrial es mucho más que tener una fábrica y producir: es comunidad, es estar entre nosotros y apoyarnos en las buenas y en las malas. Es buscar crecimiento con desarrollo a lo largo y ancho del país, entendiendo que todos los sectores son fundamentales. Nuestro propósito es generar trabajo en todo el país», sostuvo Maltz.
El peso de la industria en el interior del país
El desarrollo federal fue otro de los grandes ejes del encuentro.
Andrés Ekserciyan, autoridad del Movimiento Industrial, dimensionó la presencia que tiene actualmente la organización en el entramado productivo argentino.
«En el Movimiento tenemos presencia en 21 provincias del país, participamos en más de 30 sectores y brindamos 41.500 puestos de trabajo directos«, afirmó.
Ekserciyan también reconoció las dificultades que atraviesa actualmente buena parte del sector.
- «Estamos atravesando un momento complejo, pero estamos acá porque queremos seguir trabajando por la industria y el futuro de nuestro país», aseguró.
El punto resulta central para entender la discusión industrial argentina: detrás de las grandes compañías existen miles de pymes, proveedores y trabajadores distribuidos por distintas regiones del país.
Y, especialmente fuera de los grandes centros urbanos, una planta industrial puede convertirse en una de las principales fuentes de empleo y actividad económica de una ciudad o una región.
Empresas familiares: reinventarse para poder sobrevivir
Uno de los platos fuertes de Fabricando Futuro fue la denominada «mesaza industrial» de La Fábrica Podcast.
Participaron María Cherñajovsky, Vito Contessi y Sebastián Zuccardi, quienes debatieron sobre empresas familiares, sucesión, liderazgo, innovación e identidad.
Zuccardi puso el foco en uno de los grandes desafíos de cualquier compañía con varias generaciones de historia: no quedarse quieta.
- «Cada generación tiene que poner un ladrillo además del de la generación anterior», sostuvo.
También dejó una definición sobre la rentabilidad y el propósito empresarial.
«La rentabilidad es una condición, pero no un fin. Hay un sueño, una pasión y la posibilidad de llevar nuestra cultura a otros lugares», afirmó.
La discusión resulta particularmente relevante para la Argentina, donde buena parte del tejido productivo está conformado por empresas familiares que atravesaron durante décadas crisis económicas, cambios regulatorios y fuertes transformaciones tecnológicas.
La capacidad de innovar, atraer inversión y adaptarse a nuevas condiciones de competencia aparece cada vez más como una cuestión de supervivencia empresarial.
María Cher: «¿Cómo hago para tener mejores precios y competir?»
María Cherñajovsky, directora creativa de la marca de indumentaria María Cher, puso en palabras una de las preguntas que recorre actualmente numerosos sectores industriales.
«¿Cómo hago para tener mejores precios, competir, ser más artesanal, tener identidad única y que me sigan eligiendo?», planteó.
Para Cherñajovsky, la respuesta también pasa por mirar hacia adentro de las propias compañías.
«Me quedo con lo que vi recién: corazón, resiliencia, ser creativos, volver adentro», afirmó.
Y destacó el conocimiento acumulado durante años dentro de las empresas.
«Mi empresa tiene 25 años y está establecida, con equipos de trabajo con un saber enorme», aseguró.
El desafío combina dos dimensiones que atraviesan hoy al sector privado: mejorar costos y productividad, pero al mismo tiempo diferenciarse a través del diseño, la marca, la calidad y el valor agregado.
Contessi y un pedido a los empresarios: «Ponernos todos el mameluco»
Domingo «Vito» Contessi, referente del histórico Astillero Contessi, llevó la discusión hacia el orgullo por la producción y el trabajo industrial.
Recordó la historia de su empresa y particularmente la figura de su padre, a quien no le gustaba que lo definieran como empresario porque se consideraba, antes que nada, un trabajador.
«Estoy acá porque creo que es el momento de defender a la industria y ponernos todos el mameluco de nuestras empresas», sostuvo Contessi.
Y agregó: «Tenemos que estar orgullosos de nuestros mamelucos».
Su mensaje volvió a conectar la discusión sobre competitividad con otra variable central: el trabajo que genera el entramado productivo y su impacto sobre las economías regionales.
Jorge Brito: «Campo e industria como una sola cosa»
Otro de los protagonistas de Fabricando Futuro fue Jorge Brito, quien participó de una conversación sobre liderazgo, gestión y desarrollo productivo.
Brito planteó que la Argentina debería dejar atrás una de sus discusiones económicas históricas: el enfrentamiento entre campo e industria.
- «Como empresarios y como país tenemos la oportunidad de generar empleo agregando valor. Tenemos que entender que una discusión histórica que era el River-Boca, que era campo o industria, tenemos que empezar a ver al país como campo e industria como una sola cosa«, sostuvo.
También destacó el papel del valor agregado para generar empleo y mejorar las exportaciones.
«Los mejores países son los que exportan materia prima con valor agregado», afirmó.
El planteo toca uno de los debates estructurales de la economía argentina. No se trata necesariamente de elegir entre producción primaria e industrialización, sino de encontrar mecanismos para integrar cadenas productivas, procesar una mayor parte de los recursos localmente y luego volcarlos al comercio exterior.
Brito reconoció, además, el difícil escenario que atraviesan numerosos industriales y les dejó un mensaje.
«Que no bajen los brazos, que están viviendo —hablo por los industriales— un momento difícil, que sigan luchando por sus ideales y que nadie les diga qué va y qué no va», señaló.
Y agregó: «Que hagan lo que ustedes quieren, que sigan luchando que seguramente en algún momento vamos a encontrar la luz».
Ricky Sarkany: crisis, innovación y oportunidades
La jornada también incluyó una entrevista de Milagros Hadad a Ricky Sarkany, quien repasó la historia de su familia y su experiencia como empresario.
Sarkany recordó una frase que le transmitió su padre y que terminó convirtiéndose en una definición sobre innovación.
«Hay que ver lo que todos ven y pensar lo que nadie pensó», señaló.
La idea adquiere especial relevancia en un escenario en el que las nuevas tecnologías están transformando la producción, los modelos de negocios, el consumo y la forma en que las compañías compiten.
El empresario resumió además su filosofía alrededor de cuatro conceptos: actitud, aceptar, amar y altruismo.
Y dejó otra frase que despertó repercusión entre los asistentes.
«Los optimistas y los pesimistas nos vamos a morir igual, pero los optimistas vamos a vivir mejor», afirmó.
Premio al Emprendedor Industrial 2026: quién fue el ganador
Fabricando Futuro también fue escenario de la entrega del Premio al Emprendedor Industrial 2026, organizado por La Fábrica Podcast y el Movimiento Industrial.
El concurso recibió más de 150 emprendimientos de 18 provincias.
Después del proceso de selección quedaron seis proyectos finalistas, que tuvieron la oportunidad de presentar sus iniciativas durante el encuentro.
- Finalmente, el ganador fue Carmelo Dezeo, de Boogies Bakery, una empresa dedicada a la fabricación de panes de papa.
La elección combinó el voto del público en las redes sociales de La Fábrica Podcast, los asistentes al encuentro y un jurado integrado por Ema Fellay, de Entrenuts; Victoria Kopelowicz, de Tulipán y José Alfonso, de Rasta.
El premio incluyó $10 millones, una capacitación en Dirección de Empresas del IAE, el ingreso al Movimiento Industrial, una entrevista en La Fábrica Podcast y asesoramiento integral en logística de Southpost.
La participación de proyectos de buena parte del territorio argentino volvió a mostrar el peso que tienen los emprendedores dentro del ecosistema productivo y la búsqueda constante de nuevas empresas capaces de escalar.
El gran debate que atraviesa a la industria argentina
Más allá de las historias individuales, Fabricando Futuro dejó expuesto un debate mucho más amplio.
La industria argentina enfrenta el desafío de adaptarse a una economía mundial caracterizada por nuevas tecnologías, mayor competencia, cambios acelerados en los procesos productivos y consumidores cada vez más exigentes.
Para muchas compañías locales, eso significa revisar costos, incorporar tecnología, mejorar procesos, buscar nuevos mercados y encontrar productos en los que la Argentina pueda competir.
También implica discutir qué condiciones necesita el país para transformar recursos naturales y capacidades productivas en inversiones, exportaciones y puestos de trabajo.
Pero el mensaje que atravesó prácticamente toda la jornada fue otro: la transformación no necesariamente implica abandonar la industria, sino encontrar la manera de hacerla más competitiva.
Innovación, eficiencia, escala, identidad, inversiones, tecnología y valor agregado aparecen así como algunas de las claves de esa discusión.
En un escenario que los propios empresarios reconocen como difícil, más de 1.500 personas volvieron a reunirse alrededor de una idea común: la producción argentina todavía quiere discutir cómo crecer, en lugar de resignarse a desaparecer.
