Diferencia clave: subsidio vs. costos reales
- Antes de la reforma: el descuento del 30–50% se aplicaba sobre el total de la factura, incluyendo gas, transporte, distribución e impuestos.
- Después de la reforma: el subsidio se limita al precio del gas (PIST). Los fueguinos deberán pagar sin subsidio los costos de transporte y distribución, que en una provincia aislada y con clima extremo representan una parte muy significativa de la boleta.
En otras palabras: aunque Tierra del Fuego sigue siendo “zona fría”, el beneficio se achica y los usuarios terminan pagando más por los componentes logísticos y de distribución que antes estaban cubiertos.
Consecuencias para los hogares fueguinos
- Boletas más caras: el aumento se sentirá de inmediato en las facturas de gas domiciliarias.
- Mayor desigualdad: las familias de la isla, que ya enfrentan precios altos en alimentos y combustibles, ahora deberán absorber también el costo pleno del transporte y la distribución del gas.
- Impacto social: el ajuste tarifario se suma a la pobreza creciente (25,9% en el primer semestre) y al endeudamiento masivo de los hogares.
Responsables políticos
- Gobierno nacional: impulsó la reforma como parte del plan de ajuste fiscal.
- Senadores oficialistas: votaron a favor, incluidos los representantes fueguinos de La Libertad Avanza, como Agustin Coto y Belén Monte de Oca
- Bloques aliados: acompañaron la medida a cambio de beneficios eléctricos para provincias cálidas.
La reforma de la Ley de Zonas Frías no elimina el subsidio, pero lo reduce drásticamente. Los verdaderos responsables son el Gobierno nacional y los senadores que avalaron el cambio, dejando a Tierra del Fuego con un beneficio parcial y a sus habitantes pagando de su bolsillo los costos de transporte y distribución.
