A quienes tienen la responsabilidad de gobernar, legislar y administrar justicia en Tierra del Fuego:
Nuestra provincia atraviesa un momento de profunda preocupación. Vemos diariamente la crisis que padecen nuestros adultos mayores, los problemas de la educación, las dificultades del sistema de salud y el creciente temor de muchas familias ante la posible pérdida de sus fuentes de trabajo.
Frente a esta realidad, la solución que aparece con mayor frecuencia parece ser siempre la misma: aumentar los impuestos o crear nuevas cargas para quienes ya contribuyen.
¿Es esa la única solución posible?
Mientras se analiza el Presupuesto Provincial 2027, resulta indispensable revisar previamente la estructura de gastos de los tres poderes del Estado y de todos los organismos que dependen de ellos.
Antes de pedir nuevos sacrificios a los trabajadores, jubilados, comerciantes, profesionales, productores y empresas, corresponde analizar seriamente:
- La cantidad de cargos políticos existentes.
- Los gastos de la actividad política y de representación.
- La superposición de organismos, funciones y programas.
- Las contrataciones, alquileres, vehículos oficiales y viajes.
- El cumplimiento de los objetivos de cada organismo.
- Los resultados concretos obtenidos con los recursos públicos.
- La posibilidad de reasignar fondos hacia la salud, la educación, la seguridad y la protección de nuestros mayores.
No proponemos despedir trabajadores ni debilitar los servicios públicos. Proponemos que el esfuerzo comience por los niveles de conducción política, que se eliminen los gastos innecesarios y que se administren con responsabilidad los recursos aportados por toda la comunidad.
También debemos mirar lo que puede suceder en los próximos años. La disminución de la actividad industrial amenaza con provocar una pérdida importante de puestos de trabajo.
¿Estamos preparados para afrontar esa situación?
La desocupación no es solamente un problema económico. Cuando una persona pierde su empleo, también puede perder su tranquilidad, su capacidad para sostener a su familia y su esperanza en el futuro. Aumentan el endeudamiento, la pobreza, la angustia, las adicciones, la violencia y la conflictividad social.
Por esa razón, tampoco podemos analizar la seguridad únicamente como un problema policial. La prevención comienza mucho antes: con educación, trabajo, capacitación, contención familiar, atención de la salud mental y oportunidades para nuestros jóvenes.
El Presupuesto 2027 no puede limitarse a distribuir gastos, cubrir déficits o buscar nuevos ingresos tributarios. Debe ser una verdadera herramienta para anticiparnos a la crisis, proteger el empleo, atender las necesidades sociales y comenzar, definitivamente, la transformación de la matriz productiva de Tierra del Fuego.
Necesitamos preguntarnos:
- ¿Qué gastos puede reducir el Estado?
- ¿Qué estructuras y cargos políticos pueden revisarse?
- ¿Qué privilegios pueden eliminarse?
- ¿Cómo vamos a proteger a los trabajadores frente a la disminución de la actividad industrial?
- ¿Qué nuevas actividades productivas podemos desarrollar?
- ¿Cómo enfrentaremos los problemas de seguridad que pueden surgir como consecuencia de la falta de trabajo?
- ¿Qué provincia queremos dejarles a nuestros jóvenes y a nuestros mayores?
No podemos esperar a que los problemas se agraven para comenzar a actuar. Cuanto más demoremos las soluciones, más difíciles y costosas serán.
Tierra del Fuego necesita austeridad política, eficiencia administrativa, sensibilidad social y una estrategia de desarrollo a largo plazo. Necesitamos recuperar el diálogo y construir un acuerdo básico entre el Estado, los trabajadores, los sectores productivos y la comunidad.
El esfuerzo no puede recaer siempre sobre quienes trabajan, producen, comercian o viven de una jubilación. Antes de exigir nuevos sacrificios a la sociedad, quienes tienen responsabilidades públicas deben revisar sus propios gastos y dar el primer ejemplo.
Esta carta no pretende alimentar enfrentamientos. Busca convocar a la reflexión y a la responsabilidad.
Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo. Pero para hacerlo debemos abandonar la indiferencia, anticiparnos a los acontecimientos y comprender que gobernar no consiste solamente en administrar el presente: también significa prever los problemas y construir el futuro.
Tierra del Fuego necesita menos privilegios, más responsabilidad y una verdadera política de desarrollo
Tierra del Fuego, septiembre de 2026
