Avanzada de la extrema derecha: ¿qué puede hacer la política tradicional para frenarla?

Argentina 20/11/2022.- A pesar de sus expresiones reaccionarias y fascistas, los autodenominados «libertarios» siguen creciendo en las encuestas. ¿Alguien va a hacer algo para detenerlos? Ámbito consultó a varios expertos.

Aunque hace unos meses se la miraba de reojo y ni siquiera se la tomaba en serio, la extrema derecha creció tanto, y tan rápido, que en poco tiempo pasó de ser un pequeño grupo de personajes carismáticos y llamativos, a convertirse en una de las principales fuerzas políticas de Argentina, con serias aspiraciones para las elecciones presidenciales del 2023.

Más allá de sus ideas liberales sobre la economía, con su intención de suprimir la intervención del Estado y hasta eliminar al Banco Central, muchas de las teorías de su máximo exponente, Javier Milei, van acompañadas por un discurso contra las disidencias sexuales y de género, el cuestionamiento al calentamiento global e incluso a la cantidad de desaparecidos durante la última dictadura, reabriendo debates que ya parecían saldados, en un claro retroceso. José Luis Espert, quien ya se candidateó en el 2019, hace pocas semanas pidió públicamente «bala» para sindicalistas. Si eso no es fascismo, no sé qué es.

Diciendo que la extrema derecha es liberal en lo económico y conservadora en lo social -o reaccionaria-, no descubrimos la pólvora. La gran pregunta es si el resto de los partidos, más allá de sus habituales diferencias, va a hacer algo para frenar este peligroso avance, en un clima de inmenso descontento social y empeoramiento de las condiciones de vida. ¿Están a la altura de las circunstancias?

¿Qué opinan los y las politólogas?

El primer punto a analizar es si efectivamente la extrema derecha tiene chances reales de llegar a la Presidencia. «Es poco probable», opina Gabriela Rodríguez Rial, miembro de la Red de Politólogas. «Sin embargo, si aumenta el descontento de aquí a las próximas elecciones, sí puede ocurrir que alcance el número de votos suficientes como para llegar a una segunda vuelta. Es decir, en el caso de que las candidaturas estén muy fragmentadas», le dice a Ámbito.

Su colega Julio Burdman ve factible «que esta derecha endurecida llegue al poder a través de Juntos por el Cambio y una eventual alianza con los libertarios». Esto, afirmando que el sector referenciado en dirigentes como Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto, se siente más cercano a las ideas del libre mercado.

A su criterio, el único freno a esta unión de derecha es planteado por la Unión Cívica Radical (UCR), dentro del propio bloque opositor. Frente a ello, «no hay que descartar que un sector de Juntos por el Cambio quiera dejar a los radicales para aliarse con los libertarios», visualiza.

La politóloga Valeria Brusco, quien realizó encuestas con una red federal de universidades, financiadas por el Programa de Investigación sobre la Sociedad Argentina Contemporánea (PISAC), advierte que las posibilidades de tener un Gobierno de extrema derecha «son serias», coincidiendo en que Milei cuenta con una adhesión de por lo menos el 20% «en todas las edades, clases sociales y regiones».

Igualmente, aclara que «a las opciones electorales les hace falta organización y ciertas características de liderazgo», por lo que la alternativa libertaria deja una perspectiva «más incierta». Con todo esto sobre la mesa, Brusco piensa que a Milei no le alcanzaría para llegar a la Presidencia en el 2023, lo cual no quita que su avance merezca mucha atención: «No subestimo lo que ha generado. Se podría pensar qué pasará en el próximo turno, quizás con Milei u otra persona».

«Shocks que modifiquen el desencanto»

Entonces, ¿qué podría hacer la política tradicional para frenar la avanzada extremista? «Lo primero es cumplir su función. Hacer valer la actividad política y empezar a responder a las demandas de la sociedad. El surgimiento de estos movimientos tiene que ver con la falta de respuesta por parte de los partidos políticos clásicos a problemas que se vienen acumulando en Argentina en la última década y media», contesta Rodríguez Rial.

También propone «revalorizar el concepto de ‘libertad’, y debatir qué significa en la política». Para la experta, esto «ha dejado de tener importancia en los últimos años y ha sido aprovechado por este tipo de grupos», los libertarios, que «reivindican una libertad entendida como solipsista, del individuo tirano sin vínculo con los demás».

Y sigue: «Hay que valorar el individualismo, a partir de la incorporación dentro de un proyecto colectivo. Articulando esos dos movimientos, la política tradicional podría dar respuesta, pero creo que están más ocupados en las peleas electorales internas».

Brusco es un poco más pesimista y cree que la política tradicional no sabe hacer nada disruptivo para evitar la crecida del fascismo, pero igualmente lanza algunas ideas: «Para hacer algo distinto, deberían hacer ‘shocks’ que modifiquen el desencanto y la desilusión. Prácticas que llamen la atención de los y las votantes que hoy se sienten atraídos por las propuestas de Milei. Pienso en candidaturas cercanas en edades, novedosas, y acciones novedosas».

Por ejemplo, el sorteo del salario de un legislador, como ya hizo el derechista, causando una inusitada repercusión, que incluso resultó bastante más económica que una campaña publicitaria convencional. Es que, quienes rechazan las estructuras tradicionales, sostiene la entrevistada, rechazan todo lo que provenga de ellas, y difícilmente escuchen sus propuestas. Para Brusco, hay que sacudir el avispero.

Pero, ¿es imposible pensar en una gran alianza entre distintos partidos, con el único fin de contrarrestar a la extrema derecha? El Frente de Todos, la izquierda y Juntos por el Cambio, unidos, contra un mal mayor, en una especie de bloque antifascista. ¿Por qué no?

Julio Burdman nos trae un golpe de realidad: «La mayoría de Juntos por el Cambio prefiere una alianza con los libertarios a cualquier acercamiento al kirchnerismo, así que no veo una alianza anti Milei que los involucre», opina. «Los libertarios son útiles a Juntos por el Cambio, porque el partido de Milei expresa mucho más claramente una agenda de reforma económica pro mercado. Creo que esa famosa batalla cultural le es muy útil a Juntos por el Cambio, para mejorar su propia propuesta política», añade.

El dilema de los moderados

Para Rodríguez Rial, es clave identificar las diferencias al interior del bloque opositor. Coincide en que el ala dura del macrismo «está tentado, por un rédito electoral, a establecer una alianza con estos grupos» de extrema derecha. Sin embargo, en la UCR la situación es más compleja: «Por un lado, están aquellos que no cuestionan el liderazgo de Macri, pero exigen más presencia en las candidaturas y la chance de acceder a cargos de relevancia. Y por el otro, está el sector de Facundo Manes, que tiene la intención de resignificar la promesa alfonsinista, desde una lógica de moderación«.

La entrevistada se explaya: «Para este grupo, claramente es difícil establecer una alianza con la derecha, pero a su vez tiene un rechazo visceral hacia lo que denomina ‘el populismo kirchnerista’. Nuevamente surge un dilema, que lo analizó muy bien el politólogo Juan Linz cuando estudió la caída de la democracia de Weimar [antesala del ascenso de Adolf Hitler], y planteaba, ‘¿qué hacen los moderados en un esquema de polarización?‘».

La politóloga concluye: «Esa es la dificultad. Los moderados deberían entender que, a veces, es necesaria una pérdida electoral para conformar un bloque de unidad que enfrente a estas fuerzas, que son cuestionadoras de valores de la democracia liberal, por más que se definan como liberales o libertarios».

En www.lalicuadoratdf.com.ar ya en mayo de este año habíamos adelantado a que nos enfrentábamos, pero nadie hiso nada al respecto, quizá para no darle entidad a este personaje, pero la decepción, el hartazgo, la inseguridad, la corrupción, la miseria, el desempleo, todo hace que hoy la preocupación por la llegada de la ultraderecha al poder con el apoyo de grupos evangélicos anti derechos que avalan los métodos mas extremos de la derecha, crezca exponencialmente.

Milei el rostro y la actitud del caos.

 

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