¿Hasta cuando la sangría del sector privado?

Juev 13/08/2020.- No es la primera vez que digo esto, no es la primera vez que hablo de la descomunal carga fiscal que sufrimos los privados en este país, no es la primera vez que hablo de la inconstitucionalidad del dictado de aumentos por decreto, o los sobreprecios, de quienes pasan el 30 a cobrar por el cajero y los que todos los días tenemos que remarla y esperar a que nuestros clientes tengan un respiro para poder cobrar.

Desde 1988 vengo hablando de lo mismo, desde entonces he escuchado la remanida frase, “con nosotros sí se puede”, “un mejor futuro”, “vamos a vivir mejor” y todas las que se les ocurran que jamás se cumplieron o si se cumplieron, pero los beneficiados siempre fueron los mismos.

Sin ninguna duda el sector más castigado es el privado y de ese sector privado los monotributistas, autónomos, pymes, emprendedores, artesanos de distintos rubros sufren el castigo permanente de la carga fiscal, el pago de impuestos mensuales o anuales que sostienen una estructura elefantiásica del estado, burocrática, ineficiente y por lo tanto innecesaria en la mayoría de los casos, ya sean municipios, provincias o nación.

Pero claro de esto no hablan, por ejemplo, las cámaras de Comercio, las asociaciones de defensa del consumidor y si hablan es también para salvar a algún sector en particular. Es más, desde esos mismos sectores se combate a los emprendedores y hasta se ha pedido que a personas que se ganan el sustento vendiendo artículos de panadería en la calle se los persiga hasta que desaparezcan. El individualismo en su máxima expresión o que te vaya bien, pero no tanto como a mí.

Si hablamos de consumo, los impuestos que se pagan sobre los productos alimenticios, indumentaria o medicamentos tienen una carga impositiva que va del 26% en un paquete de yerba, a un 50% en prenda de vestir, a esto hay que sumarle que no ha habido aumentos sustanciales en los ingresos de ningún privado, salvo los tradicionales comercios o empresas que siempre están del lado que los beneficia, es decir el gobierno de turno.

Las obras sociales prepagas que obviamente tenemos los autónomos, por ejemplo, aumentaron 4 veces en 2019 y hoy un plan para una sola persona en una privada cuesta casi 12.000 pesos, si cuesta menos no cubre nada.

Autónomos, en promedio se pagan casi 4000 pesos por mes para poder facturar.

Un alquiler de una vivienda, por llamarla de alguna forma, no baja de 15 mil pesos.

Si tiene que pagar un estudio contable son otros 3000 pesos.

Llenar un tanque de nafta súper de un auto mediano, cuesta 3000 pesos, no quiero ni imaginar el tanque de una camioneta para reparto, por ejemplo, o de un pequeño camión.

También hay que pagar ingresos brutos, donde el piso es de unos 5 o 6 mil pesos según los ingresos.

Impuesto a los sellos, cada vez que se firma un contrato. Entre 130 y 300 pesos según el monto del mismo.

El costo de tomar un crédito puede llegar en Tierra del Fuego al 51% y los que tienen una tasa del 23% son imposibles de conseguir por la interminable cantidad de requisitos que exigen los bancos.

El servicio de internet, y cable de televisión cuesta otros 3200 pesos y el servicio es pésimo.

Quedo demostrado que cumplimentar servicios de pago online o tramites en oficinas públicas por ese medio, es un calvario.

Como se puede ver son todas trabas, y esto no empezó con el COVID-19, es histórico en argentina, cada gobierno que pasó dejo una deuda, para pagar esa deuda se volvió a endeudar y para cumplir con esos compromisos se recurrió siempre, al aumento de impuestos. El colmo de eso el impuesto al dióxido de carbono en los combustibles.

Pero hay un detalle no menor que es el combate al capital, argentina es rara e inentendible, es uno de los pocos países del mundo que ataca al que produce, le niega toda posibilidad y lo usa para llegar al poder, pero luego lo esquilma como hace con el sector agropecuario aplicándole retenciones que le quitan más del 30% de sus ingresos y esos ingresos se destinan a sostener el despilfarro.

A la industria le aplica cepos cambiarios imposibilitando que compren insumos, lo hizo el kirchnerismo y lo está haciendo este nuevo gobierno en todos los estamentos del estado.

Paralelamente subsidia todo, de hecho, hay 75 mil empresas esperando una ayuda después de 150 días de cierre y las ayudas no llegan por lo que solo en mayo hubo 490.000 suspensiones en el trabajo formal.

Pero durante los cuatro años anteriores habían cerrado miles de empresas, en todo el país por las mismas causas, impuestazos permanentes, congelamientos salariales, e inseguridad jurídica, otro dato que no es menor a la hora de hablar de inversiones externas, nadie invierte en un país donde cada 4 años cambian las reglas de juego, la moneda y todo respaldo de inversión.

Países como Uruguay, Paraguay o Chile obtienen préstamos a largo plazo y tasa blanda para generar esas inversiones y fuentes de trabajo, aquí esos ingresos van destinados a un asistencialismo medieval y cero producción. ¿Porque no nos prestan a nosotros al mismo interés que esos países? Que ronda el 3 o 4 %, mientras nosotros pagamos hasta 11%, porque no somos previsibles, porque no hay plan económico, porque nuestra moneda no tiene respaldo, porque en 7 meses se emitieron más de 2 billones de pesos, unos 28 mil millones de dólares, porque eso genera inflación y volvemos al principio, esa inflación la pagan siempre los mismos.

¿Somos un país inviable?, si porque las políticas improvisadas que se aplican gobierno, tras gobierno nos trajeron hasta aquí, porque el que llega rompe todo lo que hizo el anterior, porque cambiamos hasta el color de los edificios públicos para diferenciarnos, pero en el fondo nadie trae una idea innovadora, ni sobre la economía, lo social o lo político y es todo lo mismo.

Los gobiernos provinciales, municipales y nacionales son meros administradores de fondos que llegan del sector privado y que reparten de manera discrecional, empezando por la coparticipación y terminando con los salarios de 20 millones de empleados estatales en todo el país.

Hay quienes quieren creer que esto empezó en 2015, otros que el país nació en el 2003, unos y otros ni siquiera saben porque lo dicen, y esos que lo dicen son los que nunca trabajaron, en su gran mayoría ñoquis del estado, punteros políticos, vagos con sueldo que como dice el titulo tienen como único fin desangrar al que hace algo para sobrevivir o se gana la vida honradamente, intentar quedarse con empresas, expropiar campos, quemar sembrados, y cereales, o ser contestadores seriales en redes sociales defendiendo el cobrar sin trabajar, subsidios, tarjetas sociales, bolsones de comida, tarjeta social, asignación universal por hijo y todo lo que se les ocurra, pero de ir a trabajar nada.

Funcionarios y adláteres que defienden públicamente a “chorros”, una funcionaria que justifica muertes por violencia policía y no investiga nada, un caos absoluto y la sombra permanente de esa intención casi impune de un absolutismo al mejor estilo Venezuela o Cuba, que nos retrotrae a lo mejor de la Francia pre revolución, donde el rey protegía a la oligarquía y la iglesia y los mantenía para no tener reclamos. Como digo somos imprevisibles, y las políticas que se aplican son de neto corte medieval, atrasan y perjudican a la mayoría del pueblo argentino.

¿Hasta cuando esta sangría?.

Armando Cabral

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