Kirchner armará su bloque legislativo

La intención presidencial de tener un bloque propio con el nombre de la herramienta electoral que lo llevó al poder fue confirmada a LA NACION por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

La intención presidencial de tener un bloque propio con el nombre de la herramienta electoral que lo llevó al poder fue confirmada a LA NACION por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

En el despacho presidencial existe un esquema hipotético de cómo resultará la elección de mañana y, según los cálculos que hace Kirchner, obtendrá entre 60 y 65 legisladores propios, a los que sumaría 10 más entre los que él llama peronistas-K (los justicialistas no alineados) y los radicales-K (que apoyan su gestión o no son opositores).

Según la proyección de Kirchner, la oposición no logrará sumar más de 50 diputados. En el bloque opositor incluyen a los justicialistas bonaerenses liderados por Hilda Duhalde y a los que responden a Carlos Menem y a Adolfo Rodríguez Saá.

De todos modos, fuentes cercanas al Presidente consideran que con el único que es posible llegar a algún tipo de acercamiento es con Rodríguez Saá.

Duhalde y Menem para Kirchner serán siempre oposición, pese a que no todos alrededor del Presidente piensen igual y crean que después de las elecciones habría que sentarse a hablar.

Pero Kirchner está concentrado en cómo hará su lectura de los votos de mañana y en cómo será presentada. Está decidido a sumar a los dirigentes que integran el Frente para la Victoria, a los peronistas no kirchneristas pero que lo apoyan y a los radicales que se llevan bien con el Gobierno.

Esto significa que el Gobierno sumará a los diputados y senadores afines a Kirchner e incluso a los que al menos no rechazan al Presidente.

«Objetivamente, esto va a ser así. Hay muchos dirigentes que no están en una lista del Frente para la Victoria pero son nuestros y otros que van en otros frentes donde hay listas de Kirchner pero que son aliados potenciales y no son opositores», dijo el jefe de Gabinete.

«Tenemos una gran expectativa en conseguir un bloque amplio con los propios y los aliados que nos permita llegar al quórum propio», afirmó Parrilli a LA NACION.

Dos tercios de los senadores

En la mejor de las hipótesis para el oficialismo, el Gobierno piensa sumar al bloque de senadores justicialistas alrededor de 16 senadores provenientes de las provincias de Buenos Aires (con la fórmula Cristina Kirchner-José Pampuro), Santa Cruz (con su hermana Alicia Kirchner a la cabeza) y con los representantes de Misiones, Formosa, Jujuy, San Juan y La Rioja.

Donde no prevén conseguir ningún aliado para el Senado es en San Luis y estiman que ocho senadores quedarán para la oposición.

Pero el interés central del Gobierno es armar un bloque mayoritario aliado de diputados: en la segunda mitad del mandato, el Presidente quiere evitar problemas para sacar leyes en el Congreso, donde tendrá además instalada desde el año próximo la pelea presidencial de 2007.

Los cálculos más optimistas (o como dicen en el despacho presidencial «la elección perfecta») indican en la provincia de Buenos Aires que la lista del FPV sumará entre 15 y 20 legisladores. En ese distrito no hay potenciales aliados. En Capital se repite el escenario, ya que la lista del canciller Rafael Bielsa es la única que puede aportar diputados kirchneristas: cuatro, en el mejor de los casos.

En Catamarca se ponen en juego tres bancas y Kirchner considera que se quedará con dos: con una del Frente para la Victoria y otra del Frente Cívico, incluido por el oficialismo entre los radicales-K.

La situación en Córdoba, con nueve escaños en juego, es distinta: en la Casa Rosada cuentan a los que lleva el gobernador José Manuel de la Sota (creen que conseguirán cinco) y a los del Partido Nuevo del intendente Luis Juez.

Sumar todo

En Corrientes, el kirchnerismo cuenta con los que se presentan por la lista del Frente con Todos; en Chaco no hay lista del FPV, pero sumarían si entra algún candidato del PJ local. Lo mismo ocurre en Chubut, en Entre Ríos y en Formosa.

En La Pampa, el Presidente no presenta lista pero el peronismo local, con Rubén Marín, podría sumar dos diputados que para el Gobierno son peronistas-K. Esta situación la comparan con la que se da en Salta, donde el gobernador Juan Carlos Romero no es un hombre de Kirchner pero tampoco es opositor. En La Rioja el peronismo oficial no jugará con Kirchner, ya que detrás de ello está Carlos Menem.

En Jujuy sí presentaron lista los hombre de Kirchner: esperan conseguir dos legisladores. En Misiones el FPV, con el gobernador Carlos Rovira, pretende quedarse con dos bancas, pero el Gobierno contará también al candidato del PJ, un kirchnerista que había ganado la interna.

En Mendoza, el FPV sumaría dos legisladores y consideran que los radicales de esa provincia también serán contados como UCR-K.

Las otras provincias donde hay lista del FVP son Neuquén (hay esperanzas de lograr dos bancas); Río Negro (con una banca, aunque sumaría al radical por la buena relación con el gobernador); San Juan (donde suman también al candidato del Frente de Producción y Trabajo); San Luis, Santa Fe, Santa Cruz, Tucumán y Tierra del Fuego. En Santiago del Estero cuentan con el candidato del peronismo oficial y el del Frente Cívico, a quien consideran un radical que apoya al Gobierno.

Con ese escenario, en las últimas horas comenzó a admitirse que la ruptura del bloque peronista se concretaría porque Kirchner quiere al PJ metido dentro del Frente para la Victoria, algo que el duhaldismo jamás aceptará.

Por Paola Juárez
De la Redacción de LA NACION

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