Ayer se realizó el acto de entrega de diplomas en la Facultad de Medicina

Por Luis Bruschtein “De los barrios más pobres, de los barrios más postergados, el 19 y 20 de diciembre surgió la fuerza para enterrar a los exponentes del neoliberalismo en Argentina y allí es donde nos van a encontrar, esos barrios serán nuestros lugares de trabajo”, expresó anoche el flamante doctor, Hugo Ginzberg, al hablar en el acto de graduación de la primera promoción de médicos argentinos que estudiaron como becarios, de manera totalmente gratuita durante seis años en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM), de Cuba.

Unos cuarenta chicos y muchachas vestidos de guardapolvo, junto con cinco graduados de la escuela de educación física y deportes de Cuba recibieron ayer en el aula magna de la Facultad de Medicina de la UBA, su título cubano. En realidad, el acto formal se efectuó en el mes de agosto en Cuba, con la presencia del presidente de ese país, Fidel Castro, y el de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez. Pero en esa oportunidad les fue imposible asistir a la mayoría de los familiares, por lo que se realizó este acto con la presencia de representantes de las embajadas cubana y venezolana, de la asociación gremial docente de la UBA, de la asociación de familiares de estudiantes argentinos en Cuba y del Movimiento de Solidaridad con Cuba.
En el aula magna se encontraban Madres de Plaza de Mayo, una de ellas, Laura Bonaparte, en su calidad también de abuela de Ginzberg, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.
Mientras se proyectaban imágenes del Che Guevara sobre una pantalla, los nuevos doctores fueron convocados al estrado donde se estrechaban en abrazos con el familiar que les entregaba el diploma. Ginzberg y Carlos Romaní, que habló en nombre de los licenciados en educación física, destacaron que para la mayoría de ellos hubiera sido imposible cursar estas carreras en el país. Solamente seis son porteños, los demás viven en el interior del país y participaron en una selección que tenía en cuenta la vocación social, el lugar de origen y la condición social, además del desempeño en los estudios. No tienen ninguna obligación, pero el contrato moral de los estudiantes es el de regresar a sus barrios y provincias para desarrollar la medicina desde un enfoque social.
Romaní recordó anécdotas de los primeros días, cuando advirtieron que los argentinos no eran muy bien vistos por el resto de sus compañeros latinoamericanos y que lograron vencer esos prejuicios para integrarse como una parte más de América latina. Oreste Poggi, titular de la asociación de familiares de estudiantes de Argentina en Cuba, señaló que aún restan los trámites finales de la convalidación del título. “Cuando empezamos, en 1999, con un gobierno hostil a Cuba –señaló– pensamos que iba a ser una tarea ardua, pero ahora encontramos buena receptividad por parte de los funcionarios encargados del trámite aquí en Argentina”.
“Es más importante el capital humano que el capital financiero –señaló Fidel Castro en uno de los fragmentos de su discurso en la entrega de diplomas en Cuba, que se reprodujeron ayer–. Estados Unidos ha dicho que invertirá 15 millones de dólares para combatir el Sida en Africa, pero la enfermedad no se combate desde un hotel de cinco estrellas, hay que estar en las aldeas, en la selva, con los enfermos, y nosotros, que somos un país pobre, tenemos 25 mil médicos en las aldeas más pobres de Africa.”

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