Así lo explicó el comandante y aviador naval Darío Proni Mailonini, durante una muestra institucional que la Armada Argentina presentó en Río Grande con el objetivo de acercar a la comunidad el trabajo que realizan sus distintas unidades.
«Queremos que los ciudadanos se acerquen a la Armada, que conozcan qué hacemos, cuáles son nuestras obligaciones para con el Estado y que vean que somos parte de la comunidad», señaló el oficial.
Dentro de la exposición, uno de los principales atractivos fue precisamente el avión P-3 Orión, una aeronave estratégica para el monitoreo del espacio marítimo argentino.
El ojo argentino sobre la milla 201
Argentina adquirió a Noruega 4 aviones de patrulla marítima Lockheed P-3 Orion (3 en versión P-3C y 1 en versión P-3N) para la Armada Argentina
Actualmente Argentina incorporó cuatro aeronaves Orión, de las cuales ya llegaron dos al país, mientras que una tercera arribará antes de fin de año y la cuarta durante 2027.
Según explicó Proni Mailonini, estos aviones son empleados principalmente para tareas de vigilancia marítima, control pesquero, búsqueda y rescate.
«Son los aviones con los cuales hacemos control del mar, todo lo que es control de la pesca ilegal», afirmó.
La importancia de estas misiones resulta clave frente a la concentración de flotas pesqueras extranjeras que operan más allá de las 200 millas náuticas. Una realidad conocida por los fueguinos y por quienes navegan el Atlántico Sur.
Consultado sobre la existencia de la denominada «ciudad flotante» en la milla 201, el comandante fue categórico:
«Sí, eso es cierto. De noche se nota mucho más porque se ve todo iluminado. Son una cantidad enorme de barcos, como una ciudad del tamaño de Montevideo flotando en medio del mar».
La postal, visible incluso desde imágenes satelitales, refleja la magnitud de una actividad económica multimillonaria que busca capturar recursos pesqueros en el borde de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
Presencia que disuade
Más allá de las detecciones concretas, el retorno de los Orión generó un cambio significativo en el comportamiento de las flotas.
El comandante sostuvo que la sola presencia de la aeronave modificó la actitud de los buques que operan en la zona.
«Desde que vino el P-3 a la Argentina y comenzamos a volver a hacer presencia con un avión en el mar, se ha notado un cambio de actitud en los barcos, porque ahora saben que en cualquier momento puede salir un avión a identificarlos e informar su posición», explicó.
De acuerdo con los datos aportados por el oficial, desde enero de 2025 fueron detectados aproximadamente veinte buques en situación irregular.
Cuando se produce una infracción, la Aviación Naval registra la información correspondiente, identifica la embarcación, su bandera y país de origen, y remite los datos a las autoridades competentes.
«Nosotros reunimos toda la información y luego se informa a las autoridades. A través de Cancillería se realizan las denuncias pertinentes y se aplican las multas correspondientes», detalló.
Para los especialistas en vigilancia marítima, el valor principal de estas operaciones radica precisamente en la capacidad de monitoreo permanente y en la generación de evidencia para la aplicación de sanciones.
Una guardia permanente desde Uruguay hasta la Antártida
La labor de los Orión no se limita al control pesquero. También constituyen una herramienta fundamental para las operaciones de búsqueda y rescate en una de las áreas marítimas más extensas del mundo.
Proni Mailonini indicó que la Aviación Naval mantiene guardias operativas durante las 24 horas del día, los siete días de la semana.
«Tenemos tripulaciones permanentemente de guardia para cumplir misiones de búsqueda y rescate desde el sur de Uruguay hasta la Antártida Argentina», explicó.
La cobertura incluye miles de kilómetros de océano y representa una de las responsabilidades más exigentes de la fuerza.
Regreso de las operaciones en Tierra del Fuego
Otro de los aspectos destacados por el comandante fue la reactivación de los despliegues de la Aviación Naval en la Isla Grande de Tierra del Fuego, actividades que durante años dejaron de realizarse.
«Hoy pudimos retomarlos. Esto nos permite adiestrar de manera integrada a toda la Aviación Naval y trabajar junto a los infantes de marina que están desplegados en Río Grande y Ushuaia», señaló.
Estos ejercicios permiten recalificar nadadores de rescate, fortalecer la coordinación entre distintas unidades y optimizar la preparación operativa para misiones reales.
La mujer en la Aviación Naval
Durante la recorrida también llamó la atención la presencia de numerosas mujeres desempeñándose en distintas áreas técnicas y operativas.
El comandante destacó que actualmente ocupan todo tipo de funciones dentro de la Aviación Naval.
«Tenemos mujeres pilotos, mecánicas, electrónicas, operadoras y navegantes. La mujer está totalmente integrada a la Armada Argentina y cumple cualquier función para la que esté capacitada», sostuvo.
Asimismo, remarcó que el sistema de formación y habilitaciones es idéntico para todos los tripulantes, independientemente del género, basado exclusivamente en la capacitación, el rendimiento y el cumplimiento de los requisitos profesionales.
Soberanía, vigilancia y presencia
Comandante Darío Proni Naiolini, Aviador Naval y jefe de la Cuadrilla Orion.
La recuperación de la flota Orión representa mucho más que la incorporación de nuevas aeronaves. En un Atlántico Sur donde la presión sobre los recursos pesqueros crece cada año, la presencia de estos aviones devuelve a la Argentina una capacidad estratégica esencial para controlar su espacio marítimo, detectar infracciones y afirmar su soberanía.
Mientras las luces de la denominada «ciudad flotante» continúan brillando más allá de la milla 200, los Orión vuelven a ser los ojos argentinos sobre el mar austral, una herramienta clave para proteger los recursos nacionales y reforzar la presencia del Estado en una de las fronteras más extensas y valiosas del país.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
