El contraste que desnuda la crisis
- El turismo interno se presenta como motor de las economías regionales, pero en realidad refleja un privilegio de pocos.
- La mayoría de los hogares sigue atrapada por la inflación, la pérdida de ingresos y la falta de crédito.
- El “repunte” turístico es más un espejismo que una señal de recuperación: muestra la capacidad de consumo de una minoría frente a la exclusión de la mayoría.
Consumo restringido
El turismo es un termómetro del bienestar. Que solo un pequeño porcentaje pueda viajar confirma la contracción del consumo interno y la desigual distribución de oportunidades. Mientras algunos sectores celebran la llegada de visitantes, el grueso de la población permanece al margen, sin acceso a bienes básicos ni posibilidades de recreación.
El dato relevante no es que 1,5 millones se movilicen, sino que 44 millones no lo hacen. Esa es la cifra que debería ocupar los titulares: la exclusión masiva del turismo como reflejo de la crisis económica y social.
En síntesis: el turismo de fin de semana largo no es un indicador de recuperación, sino de desigualdad estructural. El país celebra la excepción mientras ignora la regla: millones de argentinos que no pueden viajar porque el bolsillo no les alcanza.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
