Un video que circula en redes sociales volvió a poner en discusión los límites del humor político y el respeto por las víctimas de violencia de género. Su autor es Guillermo Pesoba, quien en su perfil público se presenta como creador de contenido y community manager y se identifica con el espacio libertario. En el material, Pesoba mezcla el paro docente, el femicidio de la docente rural Nanci Godoy y la celebración de Halloween, y termina sugiriendo que los chicos se disfracen de “docente asesinado”.
Pesoba, además, aparece estrechamente vinculado a la actual titular del PAMI, Ivana Gonzalez según imágenes publicadas en redes sociales en las que se los ve juntos en un contexto familiar. El dato no es menor: se trata de una persona cercana a una funcionaria de primera línea del Estado nacional, que utiliza su alcance en redes para banalizar un femicidio y ridiculizar un reclamo docente.
El planteo, tal como se escucha en el video, arranca con una aparente condena. “Hoy la repudiamos, mañana la celebramos”, dice, y recuerda que las escuelas están de paro por la muerte de una docente rural que fue asesinada y por quien, afirma, esperan justicia. A partir de ahí, el tono cambia. Sostiene que hoy se repudia y se para por la muerte, pero que al día siguiente se permite que los hijos “celebren la muerte”, y pregunta cómo se le explica eso a un niño que no tuvo clases porque asesinaron a una docente. Cierra con una frase que generó indignación: “¿Por qué mañana no disfrazamos a nuestros hijos de docente asesinado? ¿Capaz que es un muy buen disfraz, no?”. Y remata con una sola palabra: “Coherencia”.
El video se acompaña con imágenes de Nanci Godoy, la docente víctima de femicidio. Es decir que el rostro de una mujer asesinada se usa como recurso retórico dentro de una pieza que busca desacreditar una medida de fuerza docente y ridiculizar un reclamo que tiene como disparador un crimen de violencia de género.
El problema de fondo es doble. Por un lado, equipara dos cosas que no tienen nada que ver entre sí: un paro motivado por el dolor y la exigencia de justicia ante un femicidio, y una fiesta de disfraces que, aunque de origen pagano, es disfrutada sobre todo por las infancias, que lo único que quieren es disfrazarse y juntar caramelos. Nadie que se disfraza de bruja, de fantasma o de calabaza celebra la muerte de una persona real, y mucho menos la de una maestra asesinada. Mezclar esos planos no es coherencia, como propone el video, sino confusión deliberada de conceptos.
Por otro lado, hay una banalización de la violencia de género. Un femicidio no es un recurso para un chiste, una chicana ni una pieza de contenido. Convertir a una víctima en el “disfraz” de un niño, aunque se lo plantee como provocación irónica, trivializa un crimen que dejó a una familia destruida y a una comunidad educativa en duelo, y suma a un clima de hostilidad contra los docentes y contra quienes reclaman justicia. En un contexto de conflicto educativo y de discursos cada vez más agresivos en redes, mensajes así alimentan el desprecio hacia la lucha docente y hacia las víctimas.
También resulta llamativo que quien se presenta como creador de contenido y community manager, y por lo tanto conoce el alcance de lo que publica, haya elegido construir una pieza viral a costa del rostro de una mujer asesinada. Las infancias, que en el discurso son el eje del planteo, quedan además utilizadas como argumento: son los adultos quienes están mezclando el duelo, la política y el humor.
La muerte de Nanci Godoy es un femicidio y como tal merece respeto, memoria y justicia, no un lugar en una chicana sobre disfraces. Mientras la causa sigue su curso, el reclamo docente continúa en pie, y la pregunta que queda flotando no es por qué los chicos se disfrazan en Halloween, sino por qué hay quienes eligen hacer humor con una mujer asesinada.
Por Lorena Uribe
*Si sos víctima de violencia de género o conocés a alguien que lo es, podés comunicarte de manera gratuita y las 24 horas con la Línea 144, de atención, contención y asesoramiento en todo el país. También podés llamar a la Línea 137 (Programa Víctimas contra las Violencias, para situaciones de violencia familiar y sexual) o al 911 en caso de emergencia*.
