Se graduó la primera abogada indígena de Tierra del Fuego: «Lucharé por los derechos de mi comunidad»

Tierra del Fuego 01/01/2023.- Integrante de los Selk´nam (también conocidos como Onas), habitantes originarios de la zona norte y centro de la isla fueguina, Antonela Guevara cursó sus estudios a distancia durante cinco años. «Me empecé a dar cuenta de que las leyes no nos contemplaban, y que las respuestas jurídicas no eran las adecuadas. Decidí estudiar derecho porque casi ningún abogado quería tomar nuestros casos y no teníamos plata para pagarles», contó a Télam. TELAM SE 2022. Queda expresamente prohibida la utilización de este contenido sin citar la autoría de TELAM, la omisión de este requisito es violatorio del Régimen Legal de la Propiedad Intelectual, Ley 11.723. lo que habilita el reclamo de nuestros derechos por vía judicial.

Antonela Guevara, una mujer de 37 años y madre de cinco hijos que se convirtió en la primera representante de un pueblo originario de Tierra del Fuego en completar la carrera de abogacía, aseguró a Télam que «luchará por los derechos» de su comunidad y que inició sus estudios al darse cuenta que «las leyes no los contemplaban».

Integrante de los Selk´nam (también conocidos como Onas), habitantes originarios de la zona norte y centro de la isla fueguina, Antonela es también bisnieta de Enriqueta Gastelumendi, considerada de los mayores exponentes de la cultura de la región y descendiente directa de su pueblo, fallecida en 2004 después de haberse radicado durante gran parte de su vida en la ciudad de Ushuaia.

Antonela se graduó de abogada luego de cursar estudios a distancia durante cinco años, en la Universidad Blas Pascal que tiene una sede en la capital fueguina.

«Me empecé a dar cuenta de que las leyes no nos contemplaban, y que las respuestas jurídicas no eran las adecuadas. Decidí estudiar derecho porque casi ningún abogado quería tomar nuestros casos y no teníamos plata para pagarles»

«Hace mucho tiempo me involucré con la causa indígena por problemas internos de la comunidad. También comencé a participar de reclamos administrativos y de causas judiciales. Me empecé a dar cuenta de que las leyes no nos contemplaban, y que las respuestas jurídicas no eran las adecuadas. Decidí estudiar derecho porque casi ningún abogado quería tomar nuestros casos y no teníamos plata para pagarles», contó a Télam la mamá de Rocco, Valentín, Amaia, Francesco y Gianna, sus cinco hijos.

También recordó que estudiar una carrera universitaria constituía un «anhelo personal», ya que después de terminar el colegio secundario quedó embarazada y debió postergar ese proyecto.

El estudio, entre divorcio, «caos» económico y pandemia

«Cinco años en la vida de una persona es mucho tiempo. Empecé la carrera cuando una de mis hijas tenía dos años, en 2017. Vivía en Río Grande hasta que en 2019 me divorcié. Pasé de vivir en un barrio privado a un departamento con mis cinco hijos. Me fui con lo puesto y cinco bolsas de ropa, para volver a empezar», relató la mujer.

Guevara explicó que en aquellos años su vida económica «era un caos» y que muchas veces no le alcanzaba el dinero para pagar la cuota de la universidad.

Fuente: Telam

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