La sequia en la economía del 2023

Tierra del Fuego 13/01/2023.- La primera semana del 2023 fue, en materia climática, una continuación de las últimas del 2022 y no marcó el cambio de tendencia necesario para revertir los malos pronósticos de cosecha.

Las escasas lluvias registradas el fin de semana pasado se borraron del suelo con el regreso y la persistencia de las altas temperaturas, y la falta de humedad podría seguir recortando el área de siembra sobre el final de esta etapa.

Proyectando la cosecha gruesa, y contabilizando únicamente los dos granos más relevantes (soja y maíz), lo primero a tener en cuenta es que el área sembrada de soja mantiene una demora de 5 p.p. en relación al año pasado. De completarse la etapa de siembra a lo largo de las próximas semanas, el área implantada sería igual a la del 2021/2022 (16,7 millones de hectáreas) pero no hay que descartar que si no se registran precipitaciones la demora en la siembra se transforme en recorte del área. El maíz sufre un fenómeno algo más alarmante: demora de 7,5 p.p. en el ritmo de siembra, pero ya con una proyección de área total de -5% al haber dejado afuera a unas 400.000 hectáreas en relación a la campaña pasada.

Según las estimaciones de rindes que se hagan, los volúmenes cosechados varían considerablemente. Tomando como escenario base los rindes promedios registrados en los últimos dos episodios relevantes de sequía para cada uno de los dos cultivos, podría pensarse en 32,3 millones de toneladas de soja y 40,1 millones de toneladas de maíz. En este caso la caída interanual en la producción sería de un 22% en conjunto, provocando un daño considerable en el producto bruto del sector para el año 2023. Este panorama impactará negativamente en el desempeño de la economía en su conjunto por tres canales

El efecto directo sobre el PBI

El efecto sobre el mercado de cambios

El efecto directo es el más fácil de calcular y nos indica que el PBI tendría una contribución negativa por parte del PBI agropecuario de una magnitud aproximada de -1,75% en relación al año 2022.

Por último, el efecto en el mercado de cambios tiene que ver con el papel fundamental que cumple el sector agroindustrial en el abastecimiento de dólares en el mercado de cambios argentino.

Si durante los años 2021 y 2022 con cosechas récord (40.000 millones y 47.000 millones de dólares respectivamente contabilizando soja, maíz y trigo) el balance cambiario estuvo tensionado, más aún lo estará durante el 2023. Sumando los tres cultivos más relevantes (el trigo ya definido, soja y maíz aún por definir) y usando los precios de mercado, la valorización total de la cosecha sería de aproximadamente 32.000 millones de dólares, lo que implicaría una pérdida de 14.700 millones de dólares en relación a la del año pasado. Dado que el efecto del trigo ya se ha materializado (lo más fuerte de la liquidación de trigo ocurre en diciembre), la economía debería digerir una merma en la oferta de dólares de unos 11.600 millones de dólares en concepto de menor soja y menor maíz en relación a la del año pasado a lo largo de los próximos meses.

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