Por la falta de uso de métodos de cuidado, hay más casos de sífilis y herpes en los adolescentes

Rio Grande 02/08/2022.- En agosto de 2014 hacíamos una nota sobre el avance de la sífilis en nuestra provincia con la Doctora Patricia Padinger, obviamente y como pasa siempre no se tomaron medidas al respecto y hoy el tema vuelve a ser noticia. Pasaron 8 años y hoy se repite la historia, los medios nacionales vuelven a hablar y expertos aseguran que el aumento de las cifras de las enfermedades de transmisión sexual es por falta de conocimiento y menos uso de preservativos. Cómo tratarlas.

“Tenemos casos de HIV, Hepatitis B y Sífilis por mal uso de profiláctico”

La pandemia trajo aislamiento y una fuerte disminución de las actividades sociales. Sin embargo, contra lo que podría suponerse, este cambio no trajo aparejado una mejora en las tasas de incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ITS). Por el contrario, los números epidemiológicos disponibles -y la experiencia diaria de los profesionales en el consultorio- sugieren otra cosa: persiste un marcado aumento de estas patologías y una disminución en la prevención, especialmente por el menor uso de anticonceptivos de barrera capaces de prevenir contagios.

“Hay dos ejemplos de casos que vemos con cada vez mayor frecuencia en el consultorio: están creciendo en forma marcada los diagnósticos de sífilis y de herpes simple”, le dijo a PERFIL la doctora Adriana Giaccaglia, integrante de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (Sagij). Y agregó que “al menos desde 2005 se están registrando cifras en aumento de las diversas ITS”.

Desde la Sagij aportan un par de datos concretos: los registros epidemiológicos muestran que en el 2016 la tasa de sífilis era de 24,14 casos por cada 100 mil habitantes. En 2017 subió a 34,8 casos; en 2018 saltó a 51,8 casos. Y para 2019 ya rondaba los 56,8 casos cada 100 mil habitantes. “Algo similar pasa con otras enfermedades”, explicó la experta que trabaja en el equipo de ginecología del Hospital Universitario de Mendoza.

“Según el último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud las secreciones purulentas por pene que caracterizan a algunas de estas enfermedades sexuales vienen en aumento: en el 2015 se informaron 7,1 casos cada 100 mil habitantes. Pero para 2018 eran 13 cada 100 mil habitantes”. También creció la positividad en testeos de sífilis: en 2019 fue de 5,9% y en 2020 fue de 6,9%, lo que muestra que que se están haciendo pocos testeos para diagnosticar el problema en forma adecuada y apuntan a un subregistro en el tema.

Y si bien todas estas cifras cayeron durante el 2020, los expertos consideran que la explicación no es que haya menos casos sino que el descalabro causado por la pandemia de Covid dificultó las consultas y por ende hizo caer los diagnósticos y los registros epidemiológicos.

Recomiendan que las parejas estables hagan controles ginecológicos y urológicos.

“En esta materia se habla mucho de VIH y de hepatitis C sobre las que ha habido buenas noticias. Pero del resto de las ITS -micoplasma, clamidia, gonorrea, entre otras- mucha gente no tiene ni siquiera registro de que existen. Y muchas, si no se tratan a tiempo, pueden dejar secuelas permanentes o aumentar la infertilidad en la mujer”, le dijo a PERFIL la doctora María Laura Martínez, especialista en ginecología de DIM Centros de Salud. Y aclaró que estas patologías se ven hoy a diario en los consultorios especializados y se diagnostican en personas de todas las categorías sociales y económicas.

Razones

Las causas de esta tendencia creciente son varias e incluyen desde elementos culturales hasta paradójicas nuevas tecnologías médicas. “No se siguen usando los preservativos o el campo de látex como se debería a lo largo del tiempo de una relación”, contó Martínez. “Si bien los adolescentes y adultos jóvenes comienzan a tener relaciones usando preservativo, cuando se perciben como “pareja estable”, que puede ser a los pocos meses, se “habilitan” a dejar de usarlo y buscan evitar un embarazo con otros métodos. También hoy la práctica social habilita una mayor cantidad de parejas en poco tiempo. Sin embargo, el concepto de pareja “estable” no es sinónimo de que alguno de sus miembros no padezca una ITS no diagnosticada”.

A esto se le suma la popularidad que están tomando las nuevas opciones anticonceptivas de larga duración que resultan seguras, accesibles y cómodas, como -por ejemplo- los implantes subdérmicos. “En concreto el embarazo deja de ser un tema de preocupación y muchos jóvenes entonces optan por dejar de usar preservativos”, dijo Giaccaglia desde Sagij. Además, también influye en esta falta de conocimiento el dato de que durante casi dos años no hubo presencialidad en las escuelas y eso impactó en una disminución de clases y talleres de educación sexual. Por lo tanto hay una menor difusión de estas temáticas en el grupo poblacional que está iniciando su vida sexual.

Por otra parte la experta recordó que “también cae el uso de protección de barrera entre los mayores de 50 años. Es que, por una parte las mujeres asumen que ya no necesitan protección y los hombre prefieren dejarlo por temas culturales o porque les preocupa una pérdida de potencia sexual. Lo concreto es que también suben los casos de ITS en esos grupos”.

De todos modos, el grupo etario en el que más están creciendo estas patologías es el de adultos jóvenes. En materia de sífilis en el 2020 la tasa de positividad creció fuerte en el grupo de 15 a 19 años y alcanza el 9%, mientras que en el grupo de 20 a 24 años la tasa de positividad alcanza al 10,4%. Toda una suma de razones para rehacer y retomar políticas de prevención.

Soluciones posibles

Para mejorar la situación epidemiológica actual ambas expertas recomiendan volver a realizar campañas educativas y preventivas públicas. Por otra parte, también proponen agendar un control ginecológico y urológico para ambos integrantes de una pareja “estable” que toma la decisión de dejar de usar barreras de protección en su relación. Y a esto se le suma un último consejo: asegurar la vacunación contra el VPH, que si bien está en el calendario obligatorio para las niñas que nacieron a partir del 2000 y los varones que nacieron después de 2006 -y fueron efectivamente incorporadas desde 2011 y 2017 respectivamente-, lo cierto es que deja afuera a una población importante que también podría beneficiarse si completa las dos o tres dosis recomendadas según la edad. Finalmente, sugirieron que los médicos clínicos deber tener más presente el tema a la hora de pedir análisis rutinarios y sumar algunos específicos que sirven para detectar la posibilidad de ITS que pueden estar presentes pero en forma asintomática.

Las 5 claves sobre la nueva ley de VIH, hepatitis, tuberculosis e infecciones de transmisión sexual

Ciclo Positivo

Si tenés sólo unos segundos, leé estas líneas:
  • El Senado aprobó la Ley de Respuesta Integral al VIH, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), Hepatitis Virales y Tuberculosis, que actualiza la Ley Nacional de SIDA, vigente desde 1990.
  • En la Argentina se estima que son 140 mil las personas con VIH, aunque un 17% de ellas lo desconoce, según datos del Ministerio de Salud de la Nación.
  • En esta nota, claves para entender de qué se trata la nueva ley y por qué es importante contar tras 30 años con una nueva normativa.

El Senado aprobó por 60 votos a favor y uno en contra (del jefe del bloque PRO Humberto Schiavoni) la Ley de Respuesta Integral al VIH, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), Hepatitis Virales y Tuberculosis, que actualiza la Ley Nacional de SIDA, vigente desde 1990. El proyecto había sido elaborado por más de 200 organizaciones y redes de la sociedad civil nucleadas en el Frente Nacional por la Salud de las personas con VIH, junto con el Ministerio de Salud de la Nación y sociedades científicas.

Como contamos en esta nota, en la Argentina se estima que son 140 mil las personas con VIH, aunque un 17% de ellas lo desconoce, según datos del último Boletín sobre el VIH, SIDA e ITS del Ministerio. Por año se producen un promedio de 4.500 nuevos casos, diagnosticándose 2,4 varones cis con VIH por cada mujer cis con el virus. Por otro lado, la tasa de mortalidad por patologías asociadas al VIH continúa en descenso, ubicándose en 2,81 cada 100 mil habitantes en 2019. 

A continuación, 5 puntos claves para entender de qué se trata la nueva ley y por qué es importante contar tras 30 años con esta normativa.

1. De un enfoquebiologicista a uno social

En 1990, se promulgó la Ley Nacional de SIDA, una ley que fue pionera en la región, pero que tenía un enfoque biologicista y sanitario acorde a la época en que fue sancionada. En los últimos 30 años la epidemia cambió: existen nuevos tratamientos y nuevas formas de pensar la prevención por lo que la nueva ley plantea un cambio de paradigma, un abordaje social del VIH desde una perspectiva de género y derechos humanos y con foco en los determinantes sociales de la salud y la eliminación del estigma.

En este sentido, por ejemplo, el Capítulo III de la ley habla de los dercehos que tienen las mujeres y personas con capacidad de gestar con el fin de evitar situaciones de violencia obstétrica y discriminación durante el parto y, además, contempla el acceso de leche nutricional para los hijos de personas con VIH. Por otro lado, el Capítulo VII de derechos de la seguridad social contempla un régimen de jubilación especial para personas con VIH, al que se podrá acceder con 50 años, 20 de aportes previsionales y 10 o más de diagnóstico.

“Esta ley viene a salvar vidas. Hace muchos años estamos en una meseta en cuanto a los fallecimientos relacionados con el VIH y las hepatitis virales. Los números se siguen repitiendo: 5 mil personas que fallecen cada año. La gran mayoría de estas muertes son evitables, se producen por cuestiones que tienen que ver con la vulnerabilidad social, la situación en la que se encuentran las personas con VIH. El 70% se atiende en el sistema público de salud, no tiene empleo registrado, ni prepaga”, explicó a Chequeado José María Di Bello, presidente de la Fundación Grupo Efecto Positivo (GEP), una de las organizaciones impulsoras de la norma. Y agregó: “El 45% de las personas con VIH que fallecen tienen entre 45 y 60 años, mayoritariamente no llegan a las edades jubilatorias”.

2. No solo habla del VIH

“Si bien este proceso comenzó como una revisión de la ley del SIDA en 2014 cuando nos convoca el ministerio, después hubo varios encuentros de las redes de personas con VIH y en 2015 vimos que era muy importante incluir otras patologías, como las hepatitis virales, tuberculosis e ITS que no estaban incorporadas al marco normativo. “Ya no es solamente una actualización de la ley sino que se transformó en una nueva ley que aborda una respuesta integral para todas las enfermedades transmisibles con mayor prevalencia en la Argentina y en el mundo”, sostuvo Di Bello.

Cabe destacar que la tuberculosis en el país continúa siendo un importante problema desalud pública con un comportamiento desigual entre jurisdicciones y con tendencia al ascenso en los últimos años. Durante 2020 se notificaron 10.896 casos de tuberculosis, de los cuales 10.268 fueron nuevos y recaídas, según el último Boletín Epidemiológico sobre Tuberculosis. Las muertes por esta enfermedad en 2020 fueron 656, lo que representa una tasa de 1,45 por cada 100 mil habitantes.

En cuanto a las hepatitis virales, se estima que cerca de 358 mil personas padecen hepatitis B y/o C en el país. Sin embargo, siguen siendo enfermedades subdiagnosticadas. Por un lado, no es habitual la oferta de diagnóstico en la consulta médica y, por otro, existen dificultades de acceso a tratamientos en obras sociales y prepagas. Según los datos del Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud, en 2018 fallecieron 5.810 mil personas por enfermedades hepáticas asociadas a hepatitis B (enfermedad prevenible por vacuna y tratable) y hepatitis C (enfermedad que actualmente se puede curar en cualquier estadio). 

3. Establece el acceso universal y gratuito al tratamiento

Aunque la ley del SIDA garantizaba el acceso universal al tratamiento para todas las personas con VIH, la nueva ley da un paso más al declarar en el Capítulo I de interés público y nacional la respuesta integral e intersectorial a la infección por el VIH, las hepatitis virales, otras infecciones de transmisión sexual y la tuberculosis. También los medicamentos, vacunas, procedimientos y productos médicos para la prevención, diagnóstico, tratamiento y cura de estas enfermedades, así como también la disponibilidad de formulaciones pediátricas y el acceso universal, oportuno y gratuito a los mismos.

También declara de interés la investigación y el desarrollo de tecnologías locales para la producción pública nacional de medicamentos e insumos que garanticen la sustentabilidad de las políticas públicas y la utilización de las salvaguardas de salud, como las oposiciones a las solicitudes de patentes, incluidas en el Acuerdo sobre los Aspectos de la Propiedad Intelectual vinculados con el Comercio (ADPIC).

“Aún hoy entre el 80 y 90% del presupuesto para VIH, hepatitis y tuberculosis se invierte en la compra de tratamientos y no queda resto para otras políticas públicas de prevención o adherencia a los tratamientos que son muy importantes. Esto tiene que ver con el alto precio que tienen los medicamentos para tratar estas enfermedades. Esto va a ayudar a que sean más sostenibles y sustentables los programas de respuesta al VIH y hepatitis”, planteó Di Bello.

4. Favorece el acceso al empleo

La nueva ley establece que la prueba para el diagnóstico de infección por VIH, hepatitis virales y otras ITS deberá ser: voluntaria, confidencial, universal y deberá estar acompañada con el debido asesoramiento y participación previa y posterior al testeo.

Se prohíbe la oferta y la realización de la prueba diagnóstica de VIH, hepatitis virales y otras ITS en los exámenes médicos pre-ocupacionales, como así también durante el transcurso y como parte de la relación laboral, exceptuando a las profesiones de riesgo que requieran la constatación por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Tampoco las instituciones educativas, públicas o privadas, podrán solicitar pruebas de VIH, hepatitis virales, otras ITS y tuberculosis a postulantes e integrantes de la comunidad educativa como requisito de ingreso, permanencia, promoción o para el acceso a becas.

La norma también deroga el Decreto 906/95 que establecía la obligatoriedad del test para ingresar o permanecer en las fuerzas armadas y de seguridad, y crea instancias para combatir la “criminalización por la sola condición de la infección”.

5. Busca disuadir y erradicar el estigma y la discriminacion

En 2021, se presento el Informe sobre Estigma y Discriminación hacia las personas con VIH en el país del INADI, la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos y el Ministerio de Salud de la Nación. El estudio evidencia que las poblaciones con VIH más afectadas por el estigma, la discriminación y la violencia en todos los niveles son las mujeres de pueblos originarios (54%), las mujeres migrantes internas (48%) y las mujeres trans (18%),

Muchas de las personas con VIH en el país reconocen haber sufrido algún tipo de discriminación. Los datos evidencian que el 16% de la población encuestada refiere haber sido obligada a hacerse la prueba del VIH o a divulgar su estado serológico para aplicar a un trabajo u obtener un plan de pensión.

En este sentido, la nueva ley crea un Observatorio Nacional sobre Estigma y Discriminación por VIH, Hepatitis Virales, otras ITS y Tuberculosis con el fin de visibilizar, documentar, disuadir y erradicar las vulneraciones a los derechos humanos de las personas afectadas. El mismo funcionará en la órbita del INADI.

También se crea la Comisión Nacional de VIH, Hepatitis Virales, otras ITS y Tuberculosis integrada de forma interministerial e intersectorial por representantes de los organismos estatales, sociedades científicas, organizaciones de la sociedad civil y redes de personas con VIH que tendrán como objetivo el diseño, monitoreo y evaluación de las políticas públicas en materia de estas enfermedades.

Fuente www.lalicuadoratdf.com.ar

Con información de Perfil y chequeado.com

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