Cuando la justicia funciona a base de pañuelazos.

Rio Grande 26/10/2020.- La Justicia Argentina en general y la provincial en particular funciona a fuerza de reclamos, recursos de amparo o movilizaciones y pañuelazos de los más diversos sectores.

Comenzó en los 80 con los pañuelos blancos y el pedido de recuperación de hijos y nietos secuestrados y desaparecidos durante la dictadura militar que terminó en un juicio histórico, luego en 2015 con los pañuelos verdes y el pedido de la Ley de Aborto Legal Seguro y Gratuito, después los pañuelos naranjas y la separación de la Iglesia y el estado, “asuntos separados, luego los pañuelos celestes y el NO al aborto y la defensa de las dos vidas ahora los pañuelos amarillos y el pedido de justicia contra violadores y abusadores.

Sin embargo, el silencio en lo nacional y en lo provincial es notorio, hemos escuchado hablar a jueces del Superior Tribunal de Justicia respecto de la reforma del Poder Judicial y la suma de dos jueces más, con un único argumento, la cantidad de habitantes o que esta es la única provincia que tiene solo tres integrantes, mientras el resto tiene 5 o 6 jueces.

Es obvio que esta no es la prioridad, sino solucionar los problemas de la gente, más aún cuando se trata de investigar y elevar a juicio causas que están dormidas hace años en casos tan graves como el abuso o la determinación de la mujer sobre su propio cuerpo en cuanto a tener o no un hijo, decidir si la iglesia puede estar por encima de políticas de salud pública o si el estado debe seguir respondiendo a pedidos de la iglesia, además de sostenerla económicamente. La justicia fueguina no habla, se expresa a través de gacetillas y solo responde por mail, la corporación funciona muy bien aceitada con un presupuesto que pagamos todos los fueguinos pero que no nos garantiza de ninguna manera la aplicación de una justicia rápida, eficiente y sobre todo imparcial al momento de recibir al menos una respuesta respecto de los perjuicios que han sufrido, del daño que han sufrido, de la necesidad de sentir que al fin sus familiares pueden descansar en paz, o recibir justicia, sea cual fuere esa causa o denuncia que hace años esperan que se termine.

Una justicia independiente, imparcial y por sobre todo transparente es lo que todos y cada uno de los fueguinos necesitamos y no una corporación que se cubre a si misma evitando dar explicaciones sobre asuntos tan delicados que inevitablemente deberán atender en algún momento, con o sin reforma, con más o menos jueces, sin entrar en la perspectiva de género y la incorporación de más mujeres a los juzgados y no a la administración.

Todo esto es una ola que no se va a detener y que avanza tan rápido como ellos no lo esperaban, que suma adeptos en todos los sectores y cada uno de ellos merece ser atendido y darles respuesta en tiempos perentorios. La post pandemia también será un tema que tengan que atender, un tema que explotara en todos los juzgados, porque a nadie escapa que, en estos 10 meses de encierro, hubo de todo, y por eso es necesario crear de manera urgente un equipo interdisciplinario dentro del sistema judicial que atienda desde los abusos, violencia de género, maltratos, violencia familiar, y hasta estafas dando contención a todas aquella mujeres, niños, niñas y adolescentes que pasaron por esa tragedia.

No queremos tener que hablar de las injusticias de la justicia, de ustedes depende. La justicia no es un estado independiente, ni un grupo selecto de semidioses son hombres como cualquiera de nosotros que deben estar a la altura de las circunstancias y bajar a la tierra que es donde deben cumplir con sus obligaciones, no se les debe un trato preferencial, ni nada que se le parezca solo deben cumplir con lo que la Constitución Nacional, Provincial y el pueblo les demanda les demanda.

Armando Cabral

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