Luego de cinco años consecutivos de caída Vuelven a crecer las exportaciones de servicios: 12,8% en el primer semestre

Lun 20/11/17 .-Desde la imposición del cepo cambiario, las exportaciones de servicios disminuyeron todos los años, incluso en aquellos en que nuestra moneda se devaluó. Así, en el período 2012-2016 los ingresos por esta vía cayeron 11,5%. • En el primer semestre de 2017, sin embargo, las ventas de servicios al exterior volvieron a crecer: +12,8% interanual (i.a.), y representaron así cerca de un cuarto de las exportaciones de bienes, el máximo valor de los últimos veinte años.

  • Aproximadamente el 36% de las exportaciones de servicios correspondieron a viajes. De esto se desprende que cerca de un tercio de los ingresos de servicios proviene de la explotación turística de nuestro país, porcentaje que se eleva aún más si consideramos los ingresos por transporte de pasajeros (el ratio roza el 40% de las exportaciones de servicios).
  • Si bien parte de estos ingresos dependen de las condiciones naturales que tiene nuestro país para explotar a nivel turístico, el nivel del tipo de cambio permite potenciar fácilmente este tipo de actividad. De hecho, el ingreso de divisas por viajes mostró una importante elasticidad ante las experiencias en que se abarató nuestra moneda: en 2014 crecieron 9,6% anual, y en el acumulado del último año registran un alza de 2,6% i.a.
  • Dentro de los servicios también se destacan los asociados a actividades profesionales y de consultoría (servicios jurídicos, contables, de publicidad e investigación de mercado, etc.), que representan aproximadamente 30% del total exportado. En este caso, al tratarse de prestaciones en las que el valor de la mano de obra tiene un peso significativo dentro de su estructura de costos, también es esperable que la evolución del tipo de cambio (indirectamente, el salario en dólares) afecte su capacidad exportable.
  • Al igual que la mayor parte de las ventas de servicios, en los últimos años su performance fue muy pobre, al punto que incluso a pesar de las devaluaciones de 2014 y 2016 no consiguieron mejorar (desde la imposición del cepo hasta el año pasado se contrajeron 12%). Sin embargo, en el primer semestre de 2017 exhibieron un crecimiento tal (+21,5% i.a.) que les permitió recuperar el terreno cedido: en la primera mitad del año ya se ubicaron 9,4% por encima del nivel de igual período de 2011, explicando además aproximadamente la mitad del incremento que verificaron las exportaciones de servicios en lo que va de 2017.
  • Dentro de estos servicios, resulta interesante detenernos en aquellos asociados a la investigación y el desarrollo, fundamentalmente por el potencial que tienen a la hora de generar valor agregado dentro de la economía. Lamentablemente, en actualidad su peso dentro de los ingresos de divisas de servicios es muy reducido: si bien en los últimos años exhibieron un gran incremento (en el primer semestre del año se ubicaron 38% por encima del valor de igual período de 2011), sólo explican el 2,3% del influjo de dólares de las exportaciones totales.
  • Finalmente, dentro de las exportaciones terciarias le siguen en importancia los servicios de telecomunicaciones, informática e información, que han explicado aproximadamente 12,8% de los ingresos totales por esta vía. Si bien en los últimos años su performance no ha sido alentadora (cayeron 17% desde el 2011), en los primeros seis meses del año acumularon una suba de 16,6% i.a., lo cual constituye una señal positiva en el objetivo de alcanzar una mayor inserción de nuestra economía en lo que constituyen hoy las principales cadenas de valor del mundo.
  • Pese a esta mejora de las exportaciones, las importaciones de servicios crecieron a un mayor ritmo (+15,8% i.a.). De este modo, el déficit de servicios se profundizó en lo que va del año (+20% i.a.), siendo todavía un gran desafío achicar el rojo estructural de la cuenta.
    • Desde la imposición del cepo cambiario, las exportaciones de servicios cayeron todos los años de manera consecutiva, incluso en aquellos en que nuestra moneda se devaluó (2014 y 2016). Así, en el período 2012-2016 los ingresos por esta vía cayeron 11,5%.
    • En el primer semestre de 2017, sin embargo, las ventas de servicios al exterior volvieron a crecer (+12,8% i.a.), y representaron así cerca de un cuarto de las exportaciones de bienes, el máximo valor de los últimos veinte años.
    • Pese a esta mejora de las exportaciones, el gasto de servicios en el exterior creció a un mayor ritmo (+15,8% i.a.). De este modo, el déficit de servicios se profundizó en lo que va del año (+20% i.a.), siendo todavía un gran desafío achicar el rojo estructural de la cuenta.

    Historia de un déficit crónico

    A diferencia del saldo del intercambio de bienes con el exterior, el resultado de servicios en nuestro país ha sido históricamente deficitario. Si bien desde la salida de la Convertibilidad el rojo de servicios disminuyó, tomando el promedio de los últimos 20 años el saldo negativo del sector representó 1% del PBI.

    El hecho de que el déficit de servicios no se haya revertido, ni siquiera en el período en que el tipo de cambio real se encontraba en niveles “competitivos”, revela que se trata de un problema estructural de nuestra economía. Si bien los ingresos de divisas por esta vía aumentaron desde la década del ´90 (pasaron de representar 1,5% del PBI, a 2,5% en los ´00), ello fue insuficiente para contrarrestar el nivel de las importaciones que, aunque a un menor ritmo, también crecieron (de 3% del PBI a 3,2%, en igual período).

    Este fenómeno se profundizó en el último mandato del kirchnerismo, fundamentalmente a raíz del atraso cambiario. Desde el 2011, las exportaciones de servicios cayeron en forma consecutiva (-8,8% acumulado en hasta el 2015), incluso en el 2014 (-2,1% anual), cuando a comienzo de dicho año tuvo lugar la devaluación. A contramano de las exportaciones, las importaciones avanzaron a lo largo de todo este período (+7,7% acumulado), aun cuando mostraron una baja en el año de la suba del tipo de cambio mencionado.

    Bajo este contexto, no resulta una novedad el hecho de que el saldo de servicios haya sido deficitario en lo que va de la gestión actual. Una vez más, y a pesar de la devaluación tras la salida del cepo, las exportaciones se contrajeron en 2016 (-3,1% anual), mientras que las importaciones aumentaron más de 10% anual. Así, el déficit de servicios aumentó cerca de 41% el año pasado, alcanzando 1,5% del PBI (vs. 0,8% que había llegado en 2015).

    Por su parte, según los últimos datos oficiales disponibles, el rojo de servicios durante la primera mitad de 2017 se profundizó. En los primeros seis meses del año, el saldo negativo llegó a US$ 5.200 millones, contra poco más de US$ 4.300 millones en igual período de 2016 (+20% i.a.). De esta manera, en términos del producto volvió a evidenciar un leve avance: en el acumulado de los últimos doce meses, llegó a 1,6% del PBI, cuando en el mismo período de 2015 comparable, representó 1,5% del producto.

    El deterioro del saldo de servicios obedeció al fuerte crecimiento de las importaciones (+15,8% i.a. en la primera parte de 2017) en tanto, luego de cinco años consecutivos de caída, las exportaciones verificaron un importante incremento (en el primer semestre crecieron cerca de 13% i.a.), fenómeno que merece un análisis más detallado.

    Exportaciones de servicios, un aliado contra la restricción externa

    En los últimos años, y en línea con la tendencia mundial, el sector de servicios ganó participación dentro de la economía local. Por caso, mientras que en 2011 representaba cerca de 59% del PBI, el año pasado su participación ascendió 2,5 puntos porcentuales, acercándose al 62% del PBI. Pese a esto, como se hizo referencia en el apartado anterior, las exportaciones de servicios exhibieron una tendencia decreciente durante este período, que se detuvo sólo recién en la primera mitad de este año.

    Lo novedoso del dato del 2017 es no sólo que las ventas de servicios volvieron a crecer (+12,8% i.a. en el acumulado a junio), sino que lo están haciendo a un ritmo mayor que el de los de bienes (+0,7% i.a. en valores). Como resultado, las exportaciones de servicios representaron un cuarto de las divisas provenientes de las ventas de bienes, el mayor valor alcanzado en los últimos 20 años para un período como este.

    De cualquier manera, este avance de las exportaciones de servicios queda relativizado cuando se considera el retroceso que experimentaron en los últimos años. Por un lado, medidas en millones de dólares, se ubican “sólo” 1,5% por encima del valor del igual período de 2011. Más aún, cuando las analizamos en términos de PBI, representan 2,4% al segundo trimestre del año (vs. 10% del PBI en el caso de los bienes), por debajo del 2,8% de 2011, y del 3,5% que llegó a alcanzar en 2007.

    Para entender mejor la dinámica de las exportaciones de servicios en los últimos años y en lo que va de 2017, resulta interesante analizar la composición de dichos ingresos, lo que a su vez permite obtener algunos indicios de la capacidad de nuestra economía para aumentar la oferta de divisas.

    Por un lado, aproximadamente el 36% de las exportaciones de servicios correspondieron a viajes (29% en el caso de personales, y 7% los de negocios). De esto se desprende que aproximadamente un tercio de los ingresos de servicios depende de la explotación turística de nuestro país, porcentaje que se eleva aún más si consideramos los ingresos por transporte de pasajeros (el ratio roza el 40% de las exportaciones de servicios).

    Si bien parte de estos ingresos dependen de las condiciones naturales que tiene nuestro país para explotar a nivel turístico, el nivel del tipo de cambio permite potenciar fácilmente este tipo de actividad. De hecho, el ingreso de divisas por viajes mostró una importante elasticidad ante las experiencias en que se depreció (abarató) nuestra moneda: en 2014 crecieron 9,6% anual, y en el acumulado del último año acumulan un alza de 2,6% i.a.

    Por su parte, dentro de los servicios también se destacan los asociados a actividades profesionales y de consultoría (servicios jurídicos, contables, de publicidad e investigación de mercado, etc.), que representan aproximadamente 30% del total exportado. En este caso, al tratarse de prestaciones en las que el valor de la mano de obra tiene un peso significativo dentro de su estructura de costos, también es esperable que la evolución del tipo de cambio (indirectamente, el salario en dólares) afecte su capacidad exportable.

    Al igual que la mayor parte de las ventas de servicios, en los últimos años su performance fue muy pobre, al punto que incluso a pesar de las devaluaciones de 2014 y 2016 no consiguieron mejorar (desde la imposición del cepo hasta el año pasado se contrajeron 12%. Sin embargo, en el primer semestre de 2017 exhibieron un crecimiento tal (+21,5% i.a.) que les permitió recuperar el terreno cedido: en la primera mitad del año ya se ubicaron 9,4% por encima del nivel de igual período de 2011, explicando además aproximadamente la mitad del incremento que verificaron las exportaciones de servicios en lo que va de 2017.

    Dentro de estos servicios, resulta interesante detenernos en aquellos asociados a la investigación y el desarrollo, fundamentalmente por el potencial que tienen a la hora de generar valor agregado dentro de la economía. Lamentablemente, en actualidad su peso dentro de los ingresos de divisas de servicios es muy reducido: si bien en los últimos años exhibieron un gran incremento (en el primer semestre del año se ubicaron 38% por encima del valor de igual período de 2011), sólo explican el 2,3% del influjo de dólares de las exportaciones totales.

    Finalmente, dentro de las exportaciones terciarias le siguen en importancia los servicios de telecomunicaciones, informática e información, que han explicado aproximadamente 12,8% de los ingresos totales por esta vía. Si bien en los últimos años su performance no ha sido alentadora (cayeron 17% desde el 2011), en los primeros seis meses del año acumularon una suba de 16,6% i.a., lo cual constituye una señal positiva en el objetivo de alcanzar una mayor inserción de nuestra economía en lo que constituyen hoy las principales cadenas de valor del mundo.

    Pero los gastos de servicios en el exterior continúan creciendo

    A diferencia de las exportaciones, los gastos de servicios contratados por nuestro país en el exterior han reaccionado en mayor medida ante la suba del tipo de cambio en los últimos años. En 2009, por ejemplo, se contrajeron cerca de 8% anual, y en 2014 lo hicieron 5,3%. Ante la baja reacción de las exportaciones en dichos años, esto fue lo que permitió aliviar el rojo de servicios en aquellos períodos.

    En el caso del 2016, por distintos motivos, sin embargo esta contracción de las importaciones no se evidenció, de hecho las compras crecieron 10,3%, e incluso hoy continúan creciendo (+15,8% i.a. en el primer semestre de 2017). Así, en el primer semestre del año, las importaciones de servicios más que duplicaron respecto a los valores de las hace diez años atrás.

    De esta manera, aunque resulta una buena noticia el crecimiento de las ventas de servicios al exterior (aumenta la capacidad exportadora del país), aún hoy el rojo de servicios continúa siendo un gran desafío, sobre todo en un contexto en que cada vez las actividades terciaras gana mayor peso dentro de la economía mundial.

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