José Carlos Martínez fue un incansable luchador, como pocos que haya conocido Tierra del Fuego. Fue una persona dedicada a trabajar en pos de modificar desde sus raíces un sistema económico desigual e injusto y que centró sus esfuerzos en proponer una mirada distinta, que permitiera pensar una provincia inclusiva y con mayores niveles de igualdad. Lo conocimos discutiendo el rol de los recursos naturales, el sentido estratégico que debía tener Tierra del Fuego; lo conocimos planteando que había que proyectar políticas de largo alcance, que permitieran pensar en un futuro para todos.
Pero también lo conocimos desde lo humano, desde su sentido del humor, desde su amor a su mujer, a sus hijos y sus nietos. Lo conocimos como una persona humilde, sin grandes pretensiones, preocupado por entregar lo mejor de él a sus amigos, compañeros y, en especial, sus familiares.
La muerte lo alcanzó camino a seguir trabajando por su Fideicomiso Austral, la herramienta por la que tanto tuvo que luchar para darle al pueblo fueguino una perspectiva de desarrollo para las futuras generaciones.
Se nos fue un militante; se nos fue un compañero, un referente, pero especialmente un amigo, un hermano, un padre y un esposo.
Queremos manifestar también nuestro enorme y afectuoso abrazo a su familia, a su mujer Verónica, a sus hijos y a sus queridos nietos, que fueron siempre el pilar fundamental de su enorme labor.
Nuestro mejor homenaje será seguir peleando por lo que él creía, seguir peleando para construir una provincia grande, en donde los sueños y los anhelos de todos nosotros puedan ser concretados.
Con gran dolor, pero con la convicción de continuar luchando para cumplir sus sueños, vaya nuestro homenaje a ese gran luchador que fuera José Carlos Martínez.
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