El costo de ambas canastas sufrió un descenso en mayo, con lo cual recortó la suba del último año a menos del once por ciento (fue del 10,5 en el caso de la canasta total y del 11 en el caso de la alimentaria). Así, el alza se ubicó por debajo del costo de vida, que en el mismo período de tiempo fue del 11,5 por ciento.
La canasta básica total se toma como referencia de la línea de la pobreza, en tanto que la alimentaria marca la evolución de la línea de indigencia.
Para un adulto equivalente, la canasta alimentaria se ubicó en mayo en $ 126,57, en tanto que el costo de la canasta total, que incluye una serie de servicios, fue de $ 275,92.
