Kirchner hará un acto el viernes con los gobernadores en Gualeguaychú

Por L. V. El presidente Néstor Kirchner visitará el 5 de mayo la ciudad de Gualeguaychú donde, acompañado por los gobernadores, encabezará un acto en defensa del medio ambiente y la calidad de vida. La concentración se realizará en el corsódromo, un estadio con capacidad para 25 mil personas que será acondicionado con un escenario especial. Kirchner llegará a Gualeguaychú –una ciudad que es un símbolo por su lucha contra las papeleras– en un momento que en la Casa Rosada evalúan de alto respaldo, ya que en esos días la Argentina presentará la denuncia contra el Uruguay ante la Corte Internacional de La Haya, en cumplimiento de un viejo pedido de los ambientalistas.

Llevará además al acto un condimento extra: firmará con los gobernadores un compromiso político para impulsar un plan de mejoramiento del medio ambiente en todo el país.

La visita fue anunciada por Jorge Busti. El gobernador señaló que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, le había comunicado la novedad telefónicamente por la tarde, aunque en Gualeguaychú lo sabían desde la noche del miércoles, cuando una consulta al intendente Daniel Yrigoyen, de filiación kirchnerista, sondeó el clima para la posibilidad que se confirmaría al día siguiente.

La idea de hacer un acto por la presentación de la denuncia ante La Haya estaba circulando hacía tiempo, dijeron fuentes del Gobierno, pero sólo en las últimas horas se resolvió que el lugar sería Gualeguaychú. Inicialmente se había pensado en algo más chico, tal vez con el escenario del Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

La expectativa oficial es que el lunes los vecinos levanten el bloqueo del puente internacional a Fray Bentos. El día del acto en el corsódromo, cuatro jornadas más tarde, la ciudad todavía estará movilizada por la marcha de este domingo, que se espera sea la demostración ambientalista más importante de la historia argentina.

En el invierno del año pasado, cuando una delegación de la asamblea se entrevistó con él por primera vez, lo invitó a visitar la ciudad. “A qué voy a ir si no tengo nada para decirles. Voy el día que tenga algo”, recordó uno de los integrantes del grupo que Kirchner les contestó. En febrero la escena se repitió sin variaciones. Por eso, el anuncio de ayer fue traducido inmediatamente como la señal de que el Gobierno concretaría la presentación judicial.

“Gualeguaychú es un pueblo difícil, no regala nada, pero en esta cuestión, después de que estuvimos esperando tanto tiempo para ir a La Haya, nos parece que la ciudad va a sumar su apoyo a la visita del Presidente”, evaluaba anoche un funcionario local.

Kirchner llevará en su comitiva al vice Daniel Scioli y quiere que estén además los titulares de las veinticuatro provincias. “La intención es que el acuerdo que se firme establezca el cuidado del medio ambiente como una política de Estado”, señalaron en la Jefatura de Gabinete. “El Presidente cree que en la Argentina debe cambiar, no puede ir a La Haya sin impulsar a la vez cambios internos, si no estaríamos abonando los argumentos del Uruguay cuando nos dice ‘primero miren hacia adentro’.”

Habrá que ver cuántos gobernadores asisten a la convocatoria. El de Corrientes, Arturo Colombi, no deja pasar una semana sin declarar que le gustaría tener las inversiones de las papeleras en su región, y el misionero Carlos Rovira no le ha ido en zaga.

La demanda en La Haya no se presentará exactamente el 5 de mayo, ya que es feriado en Holanda: se recuerda el día la liberación de la ocupación nazi. Pero será seguramente el jueves 4, o el lunes 8. El equipo legal de la Cancillería tiene instrucciones de terminar cuanto antes el escrito que denunciará al Uruguay por haber impulsado la instalación de las papeleras de manera unilateral, violando el Tratado del río Uruguay que lo obliga a tomar una decisión consensuada con la Argentina (ver aparte).Junto con este reclamo, la Argentina pedirá al Tribunal Internacional que disponga una medida de amparo y ordene suspender las obras de construcción de las plantas de celulosa hasta que se realice un estudio de impacto ambiental.

La presentación, reconocen en el Gobierno, no tiene el resultado asegurado. Por el contrario, es un caso considerado “difícil”. Y además, de resolución en el largo plazo: habrá que esperar más de tres años o cuatro para tener un fallo sobre la cuestión de fondo. El amparo que eventualmente congele las obras de construcción, en cambio, deberá tener obligatoriamente una respuesta rápida, posiblemente antes de fin de año.

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