La Selección pagó muy caro sus errores

Arrancó para ilusionar, de la mano de Messi y Riquelme. Incluso, durante el primer tiempo se movió bien en ataque. Pero a la vez mostró otra cara preocupante: defensivamente volvió a dejar dudas. Conclusión, sobre la hora perdió, igual que le pasó en el último amistoso contra Inglaterra

Arranque tremendo. Porque, sinceramente, ¿quién imaginaba que en menos de seis minutos iba a haber tres goles? Nadie, en realidad. Pero se dio. Croacia gritó primero, cuando todavía la defensa argentina se estaba armando. Vino un tiro libre combado que se fue cerrando de a poco, Abbondanzieri dio un mal rebote, Burdisso se quedó parado y muy solo apareció Klasnic para empujarla al gol.

Fue un golpe para la Selección, pero rápido llegó la respuesta. Se inspiró Messi y todo se dio vuelta. A los cuatro minutos, Lio recibió de Crespo por el sector derecho, acomodó su cuerpo y, ante el achique del arquero, lo tocó hacia el medio para la entrada de Tevez, quien casi debajo del arco (la pelota ya parecía entrar) la mandó adentro.

Siguió atacando Argentina y tuvo su premio. Sí, otra vez en los pies de Messi. Se tiró unos metros atrás, ahí donde más le gusta arrancar, se sacó la marca de encima y sacó un zurdazo a colocar que se metió junto a un palo.

Era el momento de lucirse, de hacer circular la pelota, de tocar y, fundamentalmente, de asumir una postura ofensiva. Riquelme, en su rol de conductor, le dio al equipo la salida pausada, precisa. Mientras que Messi y Tevez empezaron a hablar de lo mismo: mucha pared, mucha gambeta, muchas ganas de ofrecer espectáculo. Y adentro del área, Crespo iba de un lado al otro en busca de encontrar un pase que le permitiera mostrar su olfato goleador.

Hubo, por momentos, un buen funcionamiento del equipo de Pekerman. Incluso, no sólo por la peligrosidad de tres cuartos de cancha hacia arriba. Más allá del error del principio que desencadenó en la apertura del marcador, la defensa de a poco se fue rearmando. Levantó Samuel, acompañó Coloccini y Ponzio (reemplazó a último momento al lesionado Sorin) no dio espacios en el lateral izquierdo.

Insinuó una reacción Croacia, pero equivocó los caminos. Se repitió, obsesivamente, con pelotazos cruzados que terminaron simplificando los cruces de Samuel y de Coloccini.

Argentina, en cambio, se tiró unos metros atrás y empezó a regular el ritmo. Optó, como primera medida, cerrar espacios atrás. También se hizo mucho hincapié en la función del doble cinco: Demichelis (estuvo muy atento, tanto yendo hacia la derecha como hacia la izquierda) y Cambiasso. Se tiraron unos metros atrás Messi y Tevez, quienes apostaron a salir, junto a Riquelme, con rápidas contras que lastimaban y mucho.

Pudo aumentar Crespo, en una jugada que encontró a todos los croatas saliendo. El delantero quedó cara a cara con el arquero, lo gambeteó, aunque se le fue un poco larga y quedó sin ángulo. Dudó en patear al arco, pero tiró un centro rasante para Messi, quien en el área chica no le pudo entrar bien. También tuvo otra Tevez, pero no se decidió a patear al arco, justo con el arquero a mitad de camino.

Siempre quedó la sensación de que Argentina, si se lo proponía, marcaba mayores diferencias. Porque era enorme la diferencia de velocidad entre Messi, Crespo y Riquelme con sus rivales. Cuando aceleraban, no había manera de frenarlos.

Así se fue yendo un primer tiempo que tuvo muchos aspectos positivos para Argentina. Uno clave: la reacción para dar vuelta el resultado. Y acá vale detenerse. Tranquilamente pudo haber sentido el impacto de recibir un cachetazo de entrada. Pero no, asimiló el golpe y, a puro fútbol, revirtió una situación adversa.

Otro fue el partido en el segundo tiempo. Al menos en esos minutos iniciales, que mostró a un equipo argentino muy largo. Defensores por un lado, volantes por el otro y, lejos de todos, los delanteros. Croacia de a poco tomó confianza. Encontró huecos por los costados y los centros cruzados, desde uno y otro lateral, desnudaron algunos errores defensivos. Desacoples, sobre todo, entre los centrales, quienes dudaban entre quedarse y o salir. Conclusión: terminando pagando.

No sorprendió, entonces, que llegara el empate. Otra vez los defensores quedaron a contrapierna, Kranjcar despachó un centro pasado y por el segundo palo, increíblemente sin marcas, apareció Sma para cruzarla de cabeza.

A partir de ahí, Argentina entró en un pozo. Estuvo desorientado y hasta de a ratos la pasó mal. Hacía falta que los medio agarraran otra vez la pelota. Apareció Riquelme y otra fue la historia. También ganaron protagonismo en el medio Demichelis y Cambiasso, mientras que los rapiditos de arriba, sin el desequilibrio del arranque, se mostraron mucho más activos. ¿Crespo? No dio señales de vida. Tampoco aportó demasiado Aimar, quien ingresó en lugar de Tevez.

Fue para adelante la Selección en los minutos finales y se abrió en el fondo. Ya se iba el partido y Simic cabeceó alto adentro del área. La pelota hizo una rara parábola y se le metió arriba a Abbondanzieri. Gol y derrota, sobre el final como en el último amistoso contra los ingleses.

FUENTE WWW.CLARIN.COM.AR

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