Enfermedades causadas por mascotas

Lindas, cariñosas, juguetonas… muchas son los apelativos para las mascotas, en especial por los niños. No obstante, el precio pagado ha sido el contagio de enfermedades propias de animales, también llamadas zoonosis (del griego zoo, animal, y noxos, enfermedad); también la interacción hombre-mascota implica el riesgo de sufrir heridas o la aparición de alergias.

Existen más de 100 enfermedades relacionadas con animales domésticos, aunque sólo 20 son más frecuentes. Un cálculo reciente sugirió que las enfermedades causadas por animales domésticos pueden costar al hombre tantos recursos del sector salud como las enfermedades de transmisión sexual.

Peor aún, no existe acuerdo entre veterinarios y médicos sobre quién debe alertar a padres de familia y propietarios de mascotas sobre los cuidados que éstas requieren y las precauciones que son necesarias para evitar esas enfermedades. Una encuesta realizada en Tucson (Estados Unidos) entre profesionales de la salud mostró que dichas cuestiones no tienen prioridad en sus consultas.

De las mascotas:
¿Cuáles son las culpables y qué transmiten?

En teoría, puede haber casi tantas mascotas como seres humanos; sin embargo, en la práctica son pocos los animales con características estéticas y de comportamiento que encajan en la imagen de mascota

Aún cuando desde el comienzo de los tiempos el hombre domesticó a los perros, en el antiguo Egipto a los gatos, y en la Edad Media a los conejos, sólo desde el siglo XIX era conocido que la rabia podía ser transmitida luego de la mordedura de perros. En nuestro tiempo, mascotas más exóticas -tales como erizos, hámsters y hasta tarántulas- han empezado a popularizarse en países desarrollados al punto que algunas investigaciones científicas han mostrado que pueden sufrir contagio de virus desde humanos (que en algunas mascotas causa cáncer) o bien condiciones de desnutrición, descuido y deprivación como reflejo de las condiciones socioeconómicas de sus dueños.

Es sólo con el auge de ciencias de la medicina tales como epidemiología (del griego epidemos, enfermedad diseminada en una población, y logos, tratado) que existe, desde la decada de 1950, un creciente interés por comprender la relación, en cuanto a enfermedades se refiere, entre animales y seres humanos

Perros, gatos y más recientemente ratas pueden transmitir bacterias de diversos géneros a través de una mordedura o de lameduras sobre heridas o úlceras en la piel, en especial manos, siendo particularmente temibles en pacientes con defensas inmunológicas reducidas o que no tienen el bazo, un órgano del sistema de defensa corporal localizado en el interior del abdomen.

Esos animales también pueden transmitir la bacteria Streptococcus, responsable de la faringoamigdalitis aguda, o causar contagios por microbios más exóticos como Bordetella o Rhodococcus que, a través de un ser humano, han sido encontrados en cultivos en áreas hospitalarias, relacionados casos de serias infecciones del cerebro y del corazón.

En general, este tipo de infecciones pueden causar fiebre, escalofríos, sudor intenso, debilidad, dolor de cabeza y de articulaciones; otros casos pueden presentar dificultad para respirar e inflamación de las vías respiratorias.

Los gatos, en particular, causan problemas por su tendencia a causar una enfermedad que consta de hinchazón de los nódulos linfáticos en axilas o cuello durante 1 ó 2 meses, acompañada de malestar, falta de apetito, dolor de cabeza y fiebre, de ahí su nombre -fiebre por arañazo de gato-, condición causada por una bacteria del género Bartonella y que es encontrada en uno de cada dos felinos.

No sólo organismos invisibles al ojo atacan al hombre, sino también gusanos como la larva migratoria de la piel o el anquilostoma, cuyas larvas entran por la piel luego de tocar pisos o material infectado, causando vómito, diarrea, pérdida de peso o lesiones localizadas en ojos o vísceras, según el caso.

Los roedores, específicamente ratas y ardillas, tienen en su cuenta una de las peores epidemias conocidas por el mundo: la «muerte negra» o peste, que asoló Europa y Asia en la Edad Media y persiste aún en la actualidad en algunas áreas boscosas de Estados Unidos.

La peste es transmitida por la bacteria llamada Yersinia pestis, la cual es transmitida al hombre por la picadura de pulgas, las cuales llevan el microbio en su estómago luego de picar a esos roedores. Aunque rara, esta infección es letal: después de causar una breve hinchazón de los ganglios linfáticos de las axilas, puede afectar la sangre y los pulmones, causando pequeñas hemorragias por todo el cuerpo.

Las aves, tales como canarios, loros, periquitos y otras agrupadas en un orden conocido como psittaciformes, están relacionadas con fenómenos alérgicos y asmáticos debido a componentes de su plumaje, particularmente la proteína queratina (del griego keration, córneo). Pero ellas también pueden generar infecciones muy severas. Una de ellas es la infección de los pulmones conocida como clamidiasis: parecida a un resfriado común, puede causar tos sin expectoración, fiebre y escalofrío y dolores musculares intensos; la enfermedad puede matar a uno de cada cinco afectados.

Los peces son otra fuente de infecciones, aún en su carácter decorativo y de bajo costo de mantenimiento. Ciertas especies de microorganismos conocidos como micobacterias –similares a los que causan tisis o tuberculosis- pueden aparecer en forma de úlceras de la piel luego de la limpieza de un acuario o al contacto de heridas con agua infectada, o bien pequeñas ampollas que pueden volverse oscuras y supurar. Los peces presentan un cuadro similar, que puede hacer necesario su sacrificio.

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