Claves para enfrentar la transición desde la escuela media

Unos 370.000 jóvenes comenzarán este año sus carreras en las universidades del país, con formaciones de nivel medio diferentes, pero con un desafío común: convertirse en alumnos universitarios y empezar a transitar así una experiencia de vida que da mucho más que formación profesional

Preguntar todo. Pedir ayuda a profesores y coordinadores. Mirar las carteleras. No «pasar» por la universidad, sino involucrarse en ella y aprovechar sus instalaciones y actividades. Organizar el tiempo de estudio desde el primer día. No dejar todo para último momento y estar al día con apuntes y lecturas.

Así podrían resumirse algunos consejos salvadores para el momento más crítico y atemorizante que depara la universidad: el primer mes del primer año de la carrera. De que se sigan o no recomendaciones como éstas puede depender, en buena medida, cómo será el resto de ese año clave.

Unos 370.000 jóvenes comenzarán en estas semanas sus carreras universitarias en la Argentina, con formaciones de nivel medio dispares, pero con expectativas similares y el mismo desafío por delante: convertirse en alumnos universitarios. Ese sigue siendo el aprendizaje más difícil para los que comienzan una carrera, mucho más que incorporar conceptos de matemática, física o historia que no se tienen o lograr señalar las ideas principales de un texto. Para los especialistas, acostumbrados a tratar con estudiantes que comienzan sus cursos de ingreso o sus carreras –según la modalidad de cada universidad–, hay consejos útiles para encarar mejor estos primeros tiempos.

Entre ellos, organizar los tiempos de estudio, trabajo y entretenimiento desde las primeras semanas, asistir a las clases y estar al día con las lecturas y los trabajos y «participar» activamente en la universidad, por ejemplo, prestando atención a la información que aparece en carteleras, tomando parte en las actividades que se ofrecen, relacionándose con compañeros, profesores y orientadores para poder recurrir a ellos. En síntesis, pensar que la carrera universitaria es más que un aprendizaje laboral o el camino al título, sino una experiencia de vida.

Libertad y límites

«La idea es que tengan una actitud universitaria. Los que comienzan el curso de ingreso vienen expectantes, pero con un imaginario de que en la universidad hay total libertad con respecto al secundario», describió Celina Curti, coordinadora del curso de ingreso de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref).

Sin embargo, si bien el esquema contenedor y previsible de la escuela media puede quedar atrás, la universidad también tiene reglas y exigencias.

«El primer elemento por tener en cuenta es el manejo del tiempo, que implica regular el estudio, los momentos de ocio y el trabajo», apuntó a LA NACION Alicia Cibeira, directora del Departamento de Orientación vocacional del Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA, donde este año iniciarán sus estudios 57.276 alumnos.

«La mayoría de los chicos tiene grandes dificultades para manejar sus tiempos. La recomendación que les damos es que en la primera semana se hagan esquemas de días y horarios y fechas de parciales. Que tengan claro que no alcanza con venir a las clases, sino que van a necesitar tiempo fuera del aula para estudiar cada materia», coincidió Emilia Montero, coordinadora del área de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo (UP).

En ese sentido, una de las diferencias más grandes es el modo de estudiar que demanda la universidad, a diferencia del ritmo y la intensidad de la escuela media. Estudiar de memoria y recordar datos ya no sirve; en los exámenes se pedirá analizar y relacionar conceptos, por ejemplo.

«Hay que cambiar la manera de afrontar el estudio y cambiar fantasías con las que muchos llegan a la universidad, como que se puede aprobar una materia estudiando a último momento. Es importante ir estudiando los temas desarrollados semanalmente», dijo Cibeira. Y, aunque parezca obvio, ir a clase. «Las clases presenciales son un ámbito privilegiado de aprendizaje. Para poder aprovecharlas, hay que tener una actitud activa, preguntar y plantear dudas», agregó Cibeira.

Los programas de estudio son otra herramienta clave, que muchos chicos desatienden. «Desde el primer momento tienen que tener en cuenta los programas, porque cada materia difiere en carga bibliográfica, formas de evaluación, exigencias de cursada y tiempo que demanda», afirmó Montero.

En busca de aliados

Ser autónomo no es transitar por la universidad en soledad, todo lo contrario. Los compañeros son los primeros aliados en la adaptación. «Es bueno generar contactos con profesores y coordinadores de carrera para poder plantear dudas generales, sobre la materia o sobre los planes de estudio», dijo Montero.

En la misma línea, ir a la universidad no es sólo dar presente en la clase. «Tienen que usar la universidad, sus instalaciones y actividades, leer las carteleras, aprender cómo está organizada la institución», apuntó Celina Curti.

«Tienen que estar pendientes de las informaciones que dan los profesores o que se muestran en las carteleras. No leer una información puede implicar la pérdida de la regularidad o de la inscripción a una materia», alertó Cibeira.

A pesar de que en primer año el interés está puesto de manera excluyente en aprobar las materias, no conviene perder una mirada de largo plazo. Por ejemplo, entender qué peso e importancia tiene cada materia en la carrera y empezar a identificar los temas que interesan más. «Eso sirve para tener una mirada positiva sobre el estudio, entender para qué sirve cada cosa y que matemática, por ejemplo, no se transforme en un mundo», dijo Montero.

Aliviar las ansiedades sobre primer año tiene una ventaja más: permite darse cuenta tempranamente de lo que muchos aprenden tarde. Que la universidad es una disfrutable experiencia de vida, a la que uno se va adaptando, y que provee mucho más que formación profesional. «La vida universitaria es el primer paso en hacerse cargo del propio tiempo y las propias elecciones», resumió Montero.

Palabra de entendidos. Los especialistas recomiendan organizar los tiempos de estudio, conocer las exigencias de cada materia y estar al día con apuntes y lecturas desde el primer momento. También, enterarse del funcionamiento de la universidad, prestar atención a las carteleras y aprovechar los servicios y actividades que ofrece.

Debut en la UBA. Este año, el CBC de la UBA recibirá 57.276 nuevos ingresantes, unos 3000 menos que el año pasado. La mayoría optó por las carreras tradicionales, como Medicina, Derecho, Psicología y Contador.

Distribución desigual. De los casi 370.000 nuevos ingresantes que habrá este año en las universidades del país, el 31,4% estudiará en la ciudad de Buenos Aires; el 12,4% lo hará en territorio bonaerense, y el 11,3% en Córdoba.

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