Podrían paralizar el equipo de la reforma impositiva

Sería a causa de la información difundida por Clarín sobre futuros cambios fiscales.

Ayer parecía empezar a corporizarse el primer coletazo de la información publicada por Clarín, en exclusiva, el domingo pasado, en el sentido de que el Gobierno estaba estudiando una reforma integral del sistema impositivo. Consistiría en la paralización del equipo que había comenzado a trabajar en los cambios: entre otros, al IVA, a los impuestos al cheque y a las Ganancias y hasta en instrumentos para fiscalizar mejor los pagos y la recaudación.

Por de pronto, era notorio, también ayer, el revuelo que ese trascendido había armado en algunos despachos del Ministerio de Economía. Y no porque se desconociera por completo la existencia del equipo —algo que ya era comentario de pasillo—, sino por la manera como reaccionó el Presidente ante la revelación: ostensiblemente, nada favorable.

Néstor Kirchner, en persona, salió el domingo a desmentir todo: «Las versiones que se publican son totalmente infundadas y el Gobierno no está trabajando en ningún paquete de reforma impositiva», dijo a través de la agencia oficial Télam.

En realidad, el desmentido del Presidente contradice información que este diario obtuvo tanto de fuentes oficiales como privadas. Incluido un anticipo que se le atribuye a la propia ministra de Economía, hecho durante una comida que días atrás mantuvo con los banqueros de ADEBA.

El equipo de trabajo que había comenzado a constituirse y que ahora sería puesto en el freezer, está integrado, entre otros, por Francisco Eggers y Luciano de Grecia. El primero, profesor de Finanzas Públicas de la Universidad de La Plata y ex funcionario del Banco de la Provincia de Buenos Aires. De Grecia es un especialista joven que pasó por el Ministerio de Economía bonaerense y hoy revista en el área de la Subsecretaría de Ingresos Públicos de la Nación.

Es probable que si todo se para, otro tanto ocurra con el ingreso al team de Jorge Gaggero, actual directivo del BAPRO. Ex funcionario técnico del gobierno de la Alianza, Gaggero ha participado de algunas reuniones del comité reformista, y hasta la desmentida presidencial se decía que Felisa Miceli aspiraba a integrarlo definitivamente.

La idea era que todos trabajasen en una reforma de largo plazo, tal vez por etapas, que, desde luego, nunca se pensó instrumentar este año. Y entre los objetivos básicos figuraban tanto el de limpiar un sistema tributario enmarañado, cargado de parches, como el de aliviar la insostenible carga fiscal que pesa sobre los sectores de menores recursos. Todo, sin poner en riesgo dos piezas que el Gobierno cuida como a un tesoro: la recaudación y el alto superávit fiscal.

Por qué el Presidente reaccionó como lo hizo, frente a una iniciativa que probablemente él mismo comparte, es un interrogante que puede dar lugar a por lo menos un par de interpretaciones. Una es que le haya disgustado que trascendiera algo que pretendía controlar personal y férreamente. Otra —pariente de la anterior— es que la intención fuera evitar filtraciones que, a su vez, pudieran derivar en presiones de algunos factores de poder económico para frenar cambios que hieran sus intereses.

Ayer mismo asomaron sectores en busca de trazarle un sendero a la reforma; desde luego, uno que no los afecta. En este grupo podrían militar perfectamente aquellos cuyas rentas financieras hoy no son alcanzadas por el Impuesto a las Ganancias. Otros andaban de pesquisa para conocer el equipo y los trabajos que estaban consultándose.

Pero ellos y varios más podrían quedarse en paz, si, finalmente, el Gobierno ha resuelto no avanzar con la reforma.

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