El hombre metro sexual

Lo habrán escuchado, siempre se busca una definición para decir lo mismo, pero como queda mas lindo ahí vamos, ahora los que se bañan y salen prolijos a la calle son metro sexuales.

Y si es así, la traducción de metro sexual seria “ hombre limpio”, y no es más que eso, pero claro, decir que un tipo sigue siendo hombre porque se baña, huele bien y tiene todos los dientes queda mejor.
Si, si, no descubrieron el agujero del caño, es ni mas ni menos que eso, en este país todavía se cree que es de machos, andar con olor a oso en celo, ser bidente (dos dientes), aliento a perro y bien mugriento, eso es ser hombre, comportarse como una verdadera bestia, tratar a las mujeres como si fueran trapos de piso y exquisiteces por el estilo.
Ahora la publicidad y los mismos hombres han descubierto que salir a la calle con la cara llena de barros, mal afeitado, la panza asomando por debajo del pantalón, con el pelo grasoso y todo desalineado queda feo y se están preocupando más.
Parece de Ripley pero es así, ser metro sexual o un hombre cuidado para algunos es como de “raritos”, bueno insisto en que no se le pueden pedir peras al olmo, quien vive tirado en un sillón con una lata de cerveza en la mano mirando fútbol y se asemeja mas a una mancha de tuco que a un ser humano, obviamente no será nunca un metro sexual.
Porque esta actitud?, porque ser hombre por estos lares es otra cosa, es no respetar por ejemplo a la esposa, y lanzar cometarios tipo “la bruja esta en casa con los chicos”, “ las mujeres están para limpiar” y de vez en cuando hay que darles un sacudon para que no se les olvide, eso si es de hombres.
Cambiar un BB ni a palos, eso no es de hombre aun cuando sea su hijo, lavarse un calzoncillo ni en pedo, eso es de mujeres y así la lista es interminable.
La argentina no descubrió el metro sexual, descubrió que también se puede ser muy hombre bañándose todos los días, yendo al dentista, y saliendo con la ropa planchada, sin aliento a león y siendo un poco respetuoso.
Algún día tenia que suceder y de a poquito nos vamos civilizando.
Ojo estas mejoras no incluyen peluquín o vestirse como un pendex cuando tenes 50 años, o andar haciéndose peinados ridículos y lo peor esos reflejos pasados de moda y que solo le quedan bien a chiquitos de 14 o 15 años.
Claro tampoco la pavada, recordar que el ridículo es el lugar de donde nunca se vuelve, porque ser metro sexual o un hombre de hoy también significa ser ubicado.

Armando Cabral
10/02/06

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