Crisis en la UCR: quieren echar a los diputados rebeldes

Chocan el partido y los gobernadores * Iglesias, jefe del comité nacional, acusó de «violentar principios éticos» a los cinco radicales que votaron el proyecto oficialista * Desde la otra vereda le contestaron que van a resistir

Con una decisión que lleva hasta las últimas consecuencias su perfil de opositor duro, el presidente de la UCR, Roberto Iglesias, anunció ayer que pretende expulsar del partido a los cinco diputados que apoyaron la polémica reforma del Consejo de la Magistratura.

En un comunicado que ayer emitió el comité nacional, que preside Iglesias, se acusó a los legisladores díscolos de «inconducta partidaria» y de «violentar los principios éticos» de la UCR con su voto. Y por eso se pidió a los órganos de disciplina partidarios la «inmediata expulsión».

Como un iceberg, que sólo muestra la punta de una estructura mucho mayor, la medida dejó en evidencia las contradicciones de una UCR en crisis, mucho más profundas de lo que llega a mostrar el voto rebelde de un puñado de radicales.

«No se puede vivir con tu mujer y con tu amante, no lo vamos a tolerar. Van a tener que definir de una vez si son oficialistas u opositores», graficó Iglesias a LA NACION. Resumió así el enfrentamiento que divide desde hace meses a los gobernadores radicales, de buen diálogo con el Gobierno, de la conducción partidaria, intransigente con el presidente Néstor Kirchner.

Justamente, los cinco diputados que ayer levantaron su mano para aprobar el proyecto que más atacó toda la oposición, responden a cuatro de los seis gobernadores radicales.

Los «rebeldes» son Daniel Brué, Cristian Oliva (de Santiago del Estero, donde la UCR tiene una alianza provincial con el kirchnerismo), Ricardo Colombi (de Corrientes, también aliado al oficialismo), Genaro Collantes (Catamarca) y Hugo Cuevas (Río Negro).

Lejos de replegarse al kirchnerismo, por ahora los «radicales K» (como los llaman en algunos círculos) apuntaron contra el comité nacional por «no comprender a los gobernadores» y ayer anunciaron a LA NACION que darán pelea para que no los expulsen del partido.

En este grupo, sin embargo, no se puede ubicar al rionegrino Cuevas (que ayer no respondió a LA NACION), cuyo voto en favor del oficialismo fue una sorpresa, incluso para los radicales K. A diferencia de Cuevas, ellos ya habían acompañado al kirchnerismo en algunos proyectos anteriores. En cambio, el rionegrino nunca había mostrado un acercamiento a la Casa Rosada, como tampoco su referente, el gobernador Miguel Saiz.

«Intentan cambiar eso», ironizaban ayer los diputados radicales que votaron contra la reforma, que aunque preveían la diáspora esperaban que los votos duhaldistas le alcanzarían al Gobierno como prenda de triunfo.

Dudas en el bloque

Para sumar confusión, el presidente del bloque de diputados de la UCR, Fernando Chironi, admitió que parte del bloque no acuerda con la drástica medida que se anunció desde el comité nacional, y él tampoco.

«Estas cosas deben resolverse desde la política más que desde la disciplina. Hay que propiciar un clima de serenidad donde discutamos el problema de los radicales que gestionan, que no tienen la misma independencia del Poder Ejecutivo que los demás», indicó a LA NACION.

Con su declaración, Chironi (cuya conducción Iglesias rechazó al formar un subbloque propio) apuntó a lo que es un secreto a voces dentro de la UCR: que los mandatarios provinciales muchas veces usan a sus diputados como moneda de pago para lograr fondos del Gobierno.

Pero, además, dejó sentado que la posible expulsión de los rebeldes divide aguas en el partido. De eso se agarrarán los diputados involucrados para intentar desactivar el pedido de Iglesias y el núcleo duro de la dirigencia radical.

«Ninguno tiene autoridad para decirnos eso», los desafió el diputado correntino Colombi. Enfurecido, dijo a LA NACION que con ese criterio se debería «echar a todos los radicales bonaerenses, que siempre acordaron con el duhaldismo» y a los que «se quedaron conchabados en el Estado».

«No nos van a echar de la UCR», lo secundó Oliva, que adelantó que los cuerpos de disciplina santiagueños no avalarán esa sanción.

Esa es precisamente la pelea que vendrá, porque aunque la convención nacional de la UCR (aliada a Iglesias) podría sancionarlos, los respectivos comités provinciales (encargados de la aplicación de la disciplina partidaria) los defenderían.

Link corto: http://www.lanacion.com.ar

loading...