Para frenar el alza de la nafta, subirían los impuestos a las exportaciones

El ajuste de retenciones se aplicaría al petróleo. Lo dijo ayer a Clarín el ministro de Planificación, Julio De Vido. Salió así al cruce del reclamo de las petroleras de aumentar los precios de los combustibles

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El Gobierno salió a frenar la presión de las petroleras para subir los combustibles y advirtió que si se modifican los precios de las naftas y el gasoil aumentará los impuestos a las exportaciones de hidrocarburos.

El ministro de Planificación, Julio De Vido aseguró ayer que “el Gobierno no dudará en elevar las retenciones a las exportaciones de crudo y sus derivados si las empresas deciden ajustar los precios de los combustibles”.

Desde Comodoro Rivadavia, el ministro dijo telefónicamente a Clarín que el aumento de las retenciones —que se ubican actualmente en el 45% para los despachos de petróleo— también podría adoptarse si el valor internacional del crudo sigue subiendo.

Tras haber estado por debajo de los US$ 35 en el inicio del 2004, el barril pasó a casi US$ 50 en enero de este año. El último martes superó los US$ 70 y ayer cerró en baja a US$ 67,57.

De Vido —que estuvo ayer en Comodoro Rivadavia junto con Néstor Kirchner en el anuncio de una inversiones por $ 400 millones— destacó que “la Secretaría de Energía ya recibió instrucciones precisas para seguir la evolución de los costos operativos de las petroleras con el fin de evitar cualquier reacomodamiento de precios que resulte injustificado”.

La amenaza de aumentar las retenciones representa la primera respuesta del Gobierno a los planteos orientados a subir los combustibles que hicieron esta semana las petroleras.

El lunes, el presidente de Repsol-YPF Antonio Brufau alertó que los valores de las naftas y el gasoil tenían que adaptarse “poco a poco a la realidad de los precios internacionales”. Si bien no señaló plazos, ni porcentajes para los aumentos, el planteo de Brufau se destacó por ser el primero de este tipo que realizó públicamente desde que asumió la conducción de la principal petrolera del país a fines de 2004.

El jueves, el que retomó la posta de los posibles incrementos fue el gerente de Asuntos Corporativos de Esso, Tomás Hess. Sostuvo que un aumento en los combustibles “es inevitable” y que la actividad petrolera debería “volver al mercado libre”.

Entre enero de 2003 y mediados de 2004, los valores internos del crudo y los combustibles se mantuvieron casi sin cambios por un acuerdo al que llegaron petroleras y refinadoras.

Durante ese lapso, las empresas productoras le suministraron el crudo a las refinadoras no integradas (como Shell y Esso) a un precio fijo de US$ 28,50. Ante la caída del acuerdo y el repunte que comenzaba a registrar el precio internacional, el Gobierno resolvió aplicar —en agosto del año pasado— un nuevo esquema de retenciones móviles a las exportaciones de hidrocarburos.

Hasta los US$ 45 el barril, se aplica un escala de retenciones crecientes que se convierten en un gravamen fijo del 45% por encima de ese precio. Con esta medida, los funcionarios trataron de reducir la brecha entre el precio local del crudo y el valor internacional. Pero, por los aumentos de los últimos meses, esa diferencia que era de algo más de US$ 10 el barril a fines del 2004 ahora supera los US$ 30.

Con el aumento de las retenciones, el Gobierno apuntaría a dos objetivos. Por un lado, mantener acotado el valor de las naftas y el gasoil en los surtidores. Y por otro lado, apropiarse de una nueva porción de los ingresos adicionales de las petroleras, que hasta ahora le están aportando US$ 1.500 millones anuales.

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