“En la Argentina el habla es vulgar”

El reconocido especialista alerta sobre la pobreza del vocabulario empleado por los jóvenes. “La educación tiene que asumir la responsabilidad de equilibrar las cargas sobre lo que algún sector de la televisión hace mal”, señala.

Posee un lenguaje rico propio del cargo que ocupa. Entrerriano de origen, es titular de la carrera de Comunicaciones en la Universidad Austral. Defensor acérrimo del castellano, Pedro Barcia, un hombre cortés y llano, no admite dobleces cuando del idioma se trata.
-¿Cuántos años hace que usted es presidente de la Academia Argentina de Letras?
-Hace tres años y voy a una reelección hasta el 2007. Primero entré como académico, al año siguiente fui vicepresidente; luego me hice cargo de la presidencia, cuando falleció la titular, y después asumí como presidente electo.
-¿Cómo hablan los argentinos?
-El argentino medio, en un pretérito lamentablemente nostálgico, hablaba bien, pero cada vez está hablando más pobre y vulgarmente. Es una pena, porque esto se advierte en el trato cotidiano con los alumnos. Aquí hay una cosa que a mí me preocupa: en primer lugar la pobreza y en segundo lugar la vulgaridad. La pobreza me preocupa seriamente porque en una sociedad democrática, cuando al hombre se le reduce el vocabulario se lo estrecha mentalmente, se lo somete intelectualmente y pierde la posibilidad de matices de pensamiento crítico; por eso George Orwell, en “1984”, como buen socialista inglés, inventa la neolingua como una crítica al mal socialismo de Stalin. En el apéndice de la neolingua dice que el sistema va reduciendo cada vez más las palabras para que el hombre sea cautivo y no tenga libertad de pensamiento. Un régimen totalitario termina por dominar al hombre mediante la escasez del lenguaje, logrando entre nosotros involuntariamente, porque nadie se lo propone, una reducción del lenguaje y, por lo tanto, la libertad de expresión se va quedando entre nuestros muchachos como un derecho enunciado pero no cumplido porque son cautivos de su propia limitación.
Ahora, cuál es el gran modelo que presenta esta limitación; no son las cátedras secundarias y universitarias, es el caso de algunas manifestaciones, no todas, en radio y televisión. La televisión sobre todo es “impresita” -el adjetivo no existe pero hay que inventarlo- porque imprime el modelo en quien lo absorbe. No hay que olvidarse que la televisión y la radio, a diferencia del diario, admiten los analfabetos, de modo que influye en la totalidad de la población. En un modelo de pobreza lingüística, el muchacho va tomando eso y se va autojustificando. El muchacho hace unos diez años hablaba con unas 800 palabras y ahora habla con menos de la mitad.
-En un artículo publicado, usted dice que los jóvenes hablan con 250 vocablos.
-Sí, los que son adolescentes ahora están en 200 palabras. Esto está agravado por los mensajes de textos de los celulares que les imponen un máximo de abreviación. Ahora escriben “te quiero” con una “t” y una “k”. Hay una empresa que difundió un diccionario con 200 abreviaturas para comunicarse con mensajes de textos. Es una negación que una empresa de la comunicación esté facilitando la pobreza comunicativa.
-¿Qué habría que hacer frente a esa empresa?
-En primer lugar, esa empresa ha difundido este diccionario porque esto es censurable. En segundo lugar, habría que trabajar en las escuelas para explicarles a los muchachos que en eso no consiste, esa especie de escritura críptica, el manejo del idioma, porque van a ser -ya son- cautivos de esta limitación. La pobreza y la vulgaridad los va atando cada vez más -y no me estoy metiendo en el plano moral- porque la grosería, la guasada, la guarangada, el chiste estúpido y grosero presentado permanentemente, les va quitando sensibilidad.

CULPAS
-¿Pero usted le echa culpas sólo a la televisión?
-Bueno, acá hay una cuestión y es que la educación tiene que asumir la responsabilidad de equilibrar las cargas sobre lo que algún sector de la televisión hace mal. Ocurre que ha tardado muchísimo y aún no se incorporó el estudio de los lenguajes de los medios a la escuela. Esto es importante no como una cuestión de preocupación sobre el purismo del idioma, sino porque la cuestión es que la escuela tiene que enseñar el lenguaje y la retórica de los medios. No hay que confundir la lengua en el diario con el lenguaje del diario. El lenguaje del diario consiste en armar la página con una fotografía y un subtítulo, colocarlo junto a una columna en página par o impar y todo esto produce un impacto en el lector. Esto es lo que debe enseñarse para que el chico se libere de la operación retórica de los medios, pero eso no ha llegado a la escuela. Al chico se le debe enseñar, no a ponerse en contra de la televisión sino frente a la televisión y desarrollarle paulatinamente un pensamiento crítico para ver qué mira y ver cómo lo manejan. Una vez que se le ha enseñado la retórica, el muchacho advierte, enseguida, cuáles son los resortes que están tocando en él para manejarlos.
-¿Cuántas palabras están aceptadas por la Real Academia Española?
-Importa poco que las acepte, aclaro en primer lugar. Los dos tomos contienen 90 mil palabras.
-Y los jóvenes utilizan sólo 200. ¿Qué nos espera?
-Nos espera un cautiverio de la libertad de expresión, un sometimiento al ciudadano. El hombre no va a tener libertad para decir lo que quiere, ni matices. Nos espera un empobrecimiento gradual del intelecto porque la persona piensa con palabras, distingue gracias a las palabras una realidad. Un criollo distingue ciertos tipos de pelaje porque tiene las palabras para distinguir el azulenco del mateado, pero, en cambio, el hombre que va de la ciudad no tiene el conocimiento de las palabras y para él los caballos son de tres tipos: blancos; overos y blancos, marrones y negros.
-¿Es un fenómeno argentino o se expande en el mundo?
-Por lo menos, en el mundo hispánico es general, lo cual no tiene que justificarnos con el decir que mal de muchos, consuelo de tontos.

EL LEXICO
-En términos generales, un argentino, ¿cuántas palabras utiliza?
-Un argentino medio, de unos 40 años, habitualmente usa unas dos mil palabras. Hay tres léxicos: el primero es el de la lectura, que es más amplio del que se maneja porque lo entiende desde el contexto; en segundo lugar está el léxico de la escritura, porque cuando se escribe se manejan más palabras porque se tiene tiempo para pensarlo, y por último está el léxico de cuando se habla, que es el más escaso.
El lenguaje y el léxico los inventa el pueblo, los prestigia la literatura y los avala la Academia, que actúa como el escribano que da fe pero que no inventa nada, a lo sumo puede corregir algo.
-¿El diccionario en inglés supera las cien mil palabras?
-Sí. Pero nosotros también porque estamos preparando con todas las academias un diccionario con americanismos que tendrá 100 mil voces y 400 mil acepciones, que estaría superando al de la lengua general.
-Pero no lo usan todos los países americanos.
-Tampoco se usan todas la palabras que están en el diccionario de la Academia.
-¿Cómo escriben los argentinos?
-Si se refiere al argentino medio, respondo que con mucha dificultad, con creciente torpeza y con el tiempo yo creo que si no ponemos manos, a través de la educación, para mejorar esto, terminaremos con un pueblo con certificado de lectoescritura pero ágrafo, que no puede escribir. Pídale a cualquier chico de 16 años que escriba una nota pidiendo trabajo y verá que no puede porque dejando de lado la ortografía, que es otro tema, armar un párrafo es una empresa. Leer y escribir es una tarea complejísima para un chico. El 90 por ciento de la expresión del hombre en la vida social es la palabra hablada, pero está tan deteriorada como la palabra escrita.
-¿Cómo escriben los periodistas argentinos en general?
-Yo diría que el periodismo argentino tiene un buen nivel de expresión. Los diarios han tenido un gran prestigio y ahora se está dando un fenómeno que es hispanohablante. Los diarios están llevando la lengua gradualmente a una especie de estado neutral, donde las notas regionales y los rasgos nacionales van siendo excluidos gradualmente para lograr una lengua aceptable, legible y entendible en todo el mundo. Esto comenzó en las versiones on line de los diarios.
-¿Por qué utiliza on line en lugar de decir digital?
-Es correcto siempre que se escriba con bastardillas, que significa bastardo, no legítimo. No hay que rechazar los extranjerismos. Un estudio de los diarios hispanoamericanos, sobre todo en Venezuela y Colombia, mostró cómo se está llegando al 98 por ciento de lengua neutra o general, o lo que se llama el español globalizado, y un dos por ciento de acuse regional.
En cinco años que estoy en esta revista si han salido dos palabras en inglés son muchas, y en bastardilla, porque todo es posible de traducir. Yo creo que hay que hacer una guerra al inglés que se mete por todos lados, muchas veces sin sentido.
Le aclaro, nosotros hicimos una estadística, rápida gracias al mundo digital, en la Real Academia Española, cuando estábamos reunidos todos los presidentes, y se estableció que la cantidad de extranjerismos, sobre todo de anglicismos, que circulan frecuentemente, es decir que están en la radio y en la televisión, no superan los 150, pero están “como el tomate, en todas las salsas”.
-Cuando estuvo González Fraga en la cena de Adepa, lo felicité personalmente porque siendo un economista no pronunció, en los 40 minutos de su discurso, palabra alguna en inglés, y él me contestó que se jactaba de no hacerlo, a pesar de que viaja permanentemente a Estados Unidos.
-Esto me recuerda a Raúl Prebisch, cuando mandó hacer un manualito para la correspondencia interna y depurar la expresión.

EL SEGUNDO IDIOMA
-¿Es el español el segundo idioma más hablado en el mundo?
-Es el segundo idioma en el mundo en capacidad de crecimiento porque el chino, que es el más grande, no se expande; el hindi, que le sigue en orden, no se expande; el tercero es el inglés y el cuarto el español. Ahora estamos entrando en EE.UU., de tal manera que ya tenemos 40 millones de hablantes y ellos están sacando un programa de rechazo al español para impedir que siga avanzando.
-¿Está de acuerdo con que el español es un peligro para el inglés?
-Es un peligro satisfactorio para nosotros porque está probado que la rotundez fonética del español y la simplificación de articulación hacen que se imponga sobre el inglés.
-¿Dónde se habla mejor la lengua española?
-No hay un centro en el mundo que sea el modelo de lengua. Hasta el siglo XIX, posiblemente el mejor español de América se hablaba en Colombia; sin embargo, la Argentina tuvo la capacidad de expansión de su literatura en el mundo gracias a que la Argentina tiene un “buche de ñandú”, es decir, una gran capacidad de asimilación de las cosas de afuera y las revierte. Es curioso que los españoles digan que nosotros hablamos muy dulce y armonioso. Las tonadas, por otra parte, en el lenguaje televisivo están desapareciendo en todo el mundo.
-Usted dice que el idioma nacional es patriotero.
-Es patriotera la actitud de decir que tenemos un idioma nacional. Nosotros no tenemos un idioma argentino, tenemos un uso argentino del idioma español.

LA LECTURA
-¿Qué haría usted para atraer a los jóvenes a la lectura?
-Hay que generar el hábito de la lectura y eso lleva tiempo. Se debe empezar desde abajo, revisemos la enseñanza de la lectoescritura desde el primer año y desde la casa. En la escuela se debe exigir la lectura de libros y no recurrir a las fotocopias. La educación ha ido cuesta abajo y ahora tenemos que recuperarla.
-¿Quién es más responsable, la escuela o la familia?
-Indudablemente la escuela, porque es profesional, y no todos los padres están preparados para enseñar a sus hijos.
-Si usted le da dos pesos a un joven, preferirá comprarse una gaseosa y no un diario.
-Porque no ha habido una motivación. Aquí se ha trabajado con el diario en la escuela pero no se ha enseñado el lenguaje del diario. Hay que enseñar a leer

Fuente: Diario La Prensa

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