Análisis: “Cuna de líderes, ojo con los líderes que generan”.

Dom 17/05/2020.- La frase no es mía sino del genial Al Pacino en el final del film “Perfume de mujer” y habla sobre la integridad, si integridad, una clase sobre quiénes y cómo se autodenominan “lideres”, de donde salen y como llegan a lugares donde después perpetran atrocidades sin que se les mueva un musculo.

En el contexto actual puedo ver a varios autodenominados “lideres”, que carecen de varias de las aptitudes y características de uno de ellos, pero Al Pacino en ese inmenso monologo de 4 minutos dice todo lo que cualquiera, con dos dedos de frente, le reclamaría a un líder, la integridad, el compromiso, la lealtad, la honestidad y el esfuerzo diario, para ser un gran dirigente y una gran persona.

Lo pudo hacer Nelson Mandela después de 28 año en un calabozo de 2×2, en una cárcel africana, pudo cargar todo ese resentimiento que a algunos les aflora contra aquellos que piensan distinto, pero el después de esa tortura, física y psicológica, pudo, no solo salir de la cárcel y perdonar a la minoría blanca que casi extermina a su pueblo, sino que se sentó con ellos y logró lo que parecía imposible, ser el primer presidente de negro en un país dominado por una minoría blanca durante siglos.

Logró que el Congreso Nacional Africano, dejara de lado las terribles diferencias raciales culturales, ideológicas que como mayoría podían concretar para integrar a esa minoría y ser un país con una verdadera democracia. Pudo superar el dolor de miles de hermanos de raza asesinados en guetos como Sowetto, mujeres, niños, ancianos, solo por el color de la piel.

No pido que sean la copia de un icono de la política mundial, no para nada, solo pido que se ajusten al termino más importante de este discurso, que es la integridad, el respeto por las diferencias y el cuidado de los intereses de la república, de la provincia, de los municipios para propender al bien común.

Quiero creer que la cuna de líderes no se ha roto y que seguirán apareciendo líderes políticos capaces de cambiar la historia, pero eso no es algo que yo pueda hacer y quizá ni llegue a verlo, estoy en una edad donde no me permito calificar, ni descalificar a nadie, solo me permito, de vez en cuando, esperanzarme, porque como decía mi viejo, “la esperanza es lo último que se pierde”, quizá suene hasta ingenuo, pero sé que ese día llegará y entonces no será el momento de repasar errores del pasado, o comparar, sino de mirar adelante y construir sobre lo positivo que se haya hecho, no sobre el odio, el rencor o el resentimiento, eso debe desaparecer de nuestras cabezas si queremos un futuro mejor.

Armando Cabral.

 

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