Billetes devaluados con o sin animales.

Mart 07/01/2020.- A veces sentado aquí frente a esta máquina pienso cuanto mal es necesario hacer, cuanto es necesario mentir para llegar a un puesto de poder, que es lo que hace que la gente se mate por una cuota de poder, cuando ese poder no se sabe utilizar. EL tema no son los animales o los héroes, es ese billete que no vale nada.

Cuanto hace falta de hipocresía y miseria humana para negar el hambre, la pobreza, el desconcierto y la desesperanza que ha generado los que tuvieron el poder, los que vuelven por mas y los que son capaces de negociar con ellos lo que sea para estar en ese pequeño círculo que perjudicara a todo el mundo y no se les moverá un musculo a la hora de negar, justificar u olvidar temporariamente l daño que han producido.

Cuales es el origen de los supuestos “lideres” de este país que no han copiado un solo ejemplo de todos aquellos a los que nombran en cada acto político, público o en charlas con los medios, San Martin, Alberdi, Belgrano, Güemes, Rosas, todo ellos dejaron una huella imborrable de sacrificio, dolor, perdidas, honor y respeto y por eso son héroes, son mártires de las revoluciones que liberaron a este país de la opresión, hoy son solo estatuas de bronce o imágenes en pesos devaluados, dolorosamente devaluados por los mismos de siempre, por ellos, entreguistas, traidores, macarras de la moral, mentirosos consuetudinarios, que han sido una cloaca que conecta aquellos días de gloria con este presente decrepito, vergonzante y repudiable desde todo punto de vista.

Cuando Alberdi se preguntó ¿Qué juramos, arrodillados sobre las frías piedras negras de la sala del cabildo de Buenos Aires?, no sabía que esto era lo que venía, una saga interminable de saqueos, enriquecimientos ilícitos, ningún esfuerzo, dependencia económica, cero justicia social, y menos aún soberanía política, hemos retrocedido tanto que hasta da pena describirlo, qué pensarían Ramon Carrillo, de la muerte de niños desnutridos en su país, de la vuelta de la sífilis, dengue, y pestes varias por el abandono y la ausencia del estado para con los más necesitados.

Que dirían aquellos que apilaban lingotes de oro en el Banco Central si vieran que hoy no tenemos reservas, que opinarían de aquellos que se llenan la boca con sus nombres y se llevaron dos presupuestos, vaciaron, negociaron, entregaron, mataron y sumieron en la pobreza al 40 % de la población de este país que sigue siendo periférico, ni siquiera emergente, periférico.

Como vería Alberdi la forma en que se viola constitución a diario y en todos los niveles, qué pensaría de una corte suprema sometida por el poder político, cobarde e inclasificable, donde los que pagan son los pobres y los ricos siguen ahí, robando, saqueando, llevándose todo eso que jamás van a poder gastar, como Carlos Menem, una momia de casi 90 años que debería estar preso por corrupción o De la Rua, los asesinos de Nisman, los fueros de los corruptos cubiertos por esa corporación putrefacta que es el Congreso Nacional en ambas cámaras, desde la copa a la raíz. Ignorantes, iletrados, brutos, payasescos, patéticos, pero cobrando millones de pesos por 4 años de no servir a nadie, de no aportar nada, la flor y nata de la vagancia y los acomodos a plena luz del día, claro con algunas mínimas excepciones.

Este país está podrido desde la cabeza y quizá por eso solo en 2017 más de 45 mil argentinos emigraron, antes se habían ido otros 60 mil a países como Brasil y Uruguay, porque ya es imposible vivir, respirar, este es un país que expulsa a la gente porque la gente que lo gobierna, lo gobernó y gobernará es una porqueria que solo se consigue aquí.

En 1853 Jean de La Boitie publicó su famoso “Discurso de la Servidumbre Voluntaria allí se explayo sobre las miserias humanas al servicio de los que gobiernan y hasta qué punto se puede ser sumiso ante un poder para poder acercarse a un cuota de poder o estar cerca de los poderosos, esa lógica de considerar poderoso al que roba al estado o vive de él  y eso somos, un pueblo servil, gobernado por mediocres que solo ellos saben cómo llegaron ahí, y ese mecanismo que muchos años después Carlos Matus describiría tan claramente en el “Estilo chimpancé”, es hoy tan actual que lo de retroceder se vuelve una brutal verdad en nuestras caras y nos escupe “idiotas no han aprendido nada”, es así, estamos cada vez peor y hemos sido nosotros y nada más que nosotros los responsables, del partido que quieran, del color político que más les guste, todos aportamos a las billeteras de los políticos, cada vez más ricos y nosotros cada vez más pobres.

Qué pensaría Moreno, creador de “La Gaceta”, primer diario del país si viera a la prensa argentina, camiseteros, centralista, sumisa, acomodaticia, fuera de contexto, generando estupideces y falsas noticias, distrayendo y cambiando el discurso con cada gobierno que asume, acomodándose a las nuevas reglas, y los gobiernos pagando para ser aplaudidos por esta piara de impresentables.

Qué pensarían los creadores del himno nacional si vieran que su maravillosa canción patria ya no se canta, sino que se aúlla como si se tratara de una jauría de lobos en celo, o se murmura.

Son todas esas cosas que nos han llevado hasta acá, que ocurren acá y allá, que pasa en todos lados y con eso seguimos justificando que no alcance para comer, que no haya empleo, que no haya industria, que la gente se vaya a otros países, que se agredan unos a otros sin aportar un nada de nada , ni de uno u otro lado, nadamos en un mar de mediocridad que provoca lágrimas de indignación, de frustración y decepción, duele este Argentina que no pueden terminar de quebrar, de fundir, de destruir hasta sus cimientos. Yo los juzgo, yo los acuso de corruptos, de traidores a la patria y pido que se haga justicia con todo aquel que se haya enriquecido a costa del estado siendo funcionario, presidente o legislador, no me importa, quiero verlos presos de una vez por todas. Son un mal para la sociedad, no me representan desde hace más de 20 años y no quiero verlos más ahí ni en ningún cargo que se pague con mis impuestos, mi sacrificio y el de mi familia.

Ya no habrá animales de los billetes de la devaluada moneda Argentina, seguro habrá héroes devaluados, héroes a quienes nunca se les siguió el ejemplo, héroes de papel, impresos en un papel sin valor.

N de la R: El peso argentino perdió 13 ceros desde 1883 a la fecha.

Armando Cabral

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