Auge del ecoturismo: Argentina sumó 15 áreas protegidas en 10 años y en Tierra del Fuego las privatizan.

Viern 12/0/19.- “Tenés que ir a las Cataratas del Iguazú. Y al glaciar Perito Moreno”. Esta afirmación es lo primero que se repite cada vez que un extranjero esboza su deseo de conocer la Argentina o nos cuenta que está por viajar a South America. Enseguida recomendamos “los lagos de la Patagonia”, mientras recorremos con la mente las distintas regiones de nuestro país y las vamos enumerando. “Tenemos todos los climas, todos los paisajes”, sonreímos con orgullo.

Si a ello le sumamos las formaciones geológicas, las tierras donde habitaban los dinosaurios, la riqueza de la flora y las aves, el legado histórico y cultural, los monumentos naturales y las especies en peligro de extinción, empezamos a explicarnos por qué el país viene apostando cada vez más al ecoturismo, de la mano del creciente interés de los visitantes por los Parques Nacionales.

Si el glaciar Perito Moreno -con 250 km2- es más grande que la ciudad de Buenos Aires -con 203 km2-, y si el Alerce Abuelo tiene la altura del Obelisco porteño y la antigüedad del Partenón griego, ¿cómo se hace para preservalos y darlos a conocer ante el mundo? ¿Cómo se protegen las especies en peligro de extinción? ¿Cuántos Parques Nacionales tenemos? ¿Cuál fue el primero y cuáles los últimos? ¿Cuánto crecieron las áreas protegidas y cómo funcionan?

Según explica la Asociación de Parques Nacionales (APN), “la misión fundamental del Sistema Nacional de Áreas Protegidas es conservar muestras representativas del gran mosaico ambiental que posee Argentina. En la actualidad hay 48 áreas protegidas que abarcan una superficie de 14.778.417 hectáreas.

Evolución de las áreas protegidas

De ese total de 48 áreas protegidas, 46 áreas son terrestres, con 4.661.356 hectáreas y, por primera vez desde 2018, hay 2 áreas marinas, que suman 10.117.061 hectáreas.

En la última década se protegieron 15 áreas, equivalentes a más de 1 millón de hectáreas terrestres y más de 10 millones marinas, ya que hacia 2008 había sólo 33 áreas protegidas terrestres con una superficie de 3.674.047 hectáreas. A su vez, en 1998 Argentina tenía 27 áreas protegidas con una superficie de 3.217.469 hectáreas.

Sin embargo, también hay que decir que según las últimas cifras oficiales, sólo en 2017 se perdieron 172.639 hectáreas de bosques, y la gran mayoría de esta pérdida se dio en las provincias del Norte, como Chaco, Santiago del Estero y Formosa.

Volviendo al Sistema de Parques Nacionales de la Argentina, las 48 áreas protegidas están conformadas por: 36 Parques Nacionales (en tierra o continente), 2 Áreas Protegidas Marinas, 3 Parques Interjurisdiccionales Marinos, 2 Reservas Nacionales (Pizarro y El Nogalar de los Toldos), una Reserva Natural (Formosa), una Reserva Natural Educativa (Colonia Benítez), una Reserva Natural Estricta (San Antonio), una Reserva Natural Silvestre (Isla de los Estados) y un Monumento Natural (Laguna de los Pozuelos).

Además, hay 4 especies declaradas Monumentos Naturales Nacionales: la ballena franca austral, el huemul, la taruca y el yaguareté.

Actualmente se está avanzando en una etapa de diálogo y construcción de consenso en torno a la creación del futuro Parque Nacional Ansenuza, en Córdoba, y se trabaja en la puesta a punto del recientemente creado Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, con el fin de mejorar senderos, infraestructura, operatividad y servicios que ofrecerá.

Más visitantes

En los últimos diez años, la cantidad de visitantes a los parques nacionales creció en más de 1 millón de personas. De acuerdo a las cifras oficiales, en 2008 hubo 2.982.140 visitantes, yen 2018, 4.025.830. El incremento fue sostenido también durante la década anterior, ya que en 1998 se registraron 1.192.863 visitantes.

Una vez más, el Parque Nacional Iguazú resultó ser el año pasado el más visitado con 1.520.743 visitantes, recibiendo más del doble de gente que el segundo en la lista, Los Glaciares, con 687.190. Completan el Top 5 el Nahuel Huapi, con 430.000 visitantes, Tierra del Fuego, con 355.000, y Lago Puelo, con 235.000.

Las Cataratas fueron elegidas como unas de las 7 Maravillas Naturales del Mundo en 2011 y el Parque Nacional Iguazú fue designado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. Cercano a Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones, tiene 67.620 hectáreas pertenecientes a la ecorregión Selva Paranaense.

Con pasarelas en los paseos Superior, Inferior y Garganta del Diablo (el mayor salto de agua de los 275 de las Cataratas), tren ecológico, senderos en la selva, navegación en el río Iguazú, caminatas a la luz de la luna llena y centro de interpretación, Iguazú abre todos los días del año y cuesta $ 360 para los argentinos y $ 700 para los extranjeros.

La turista del millón

En agosto de 2018, el Parque distinguió como “turista un millón de la temporada” a Flavia Milis, quien viajó con su esposo y su hija de 6 años. “Habíamos viajado en 2007 los dos solos y justo nos había tocado sequía: algunos saltos tenían muy poquita agua y el paseo en gomón llegó hasta donde pudo”, le cuenta Flavia a Clarín.

Pero la pareja de Benavídez, provincia de Buenos Aires, se tomó revancha y volvió para ver las Cataratas con mucha agua. Según recuerda, “el viaje del año pasado estuvo genial. De hecho, uno de los regalos que nos hicieron las Cataratas fue la posibilidad de hacer el paseo con luna llena. Fue una experiencia espectacular. Dudamos un poco por nuestra peque y el trencito en medio de la selva a la noche era todo un desafío, pero le encantó. Y la caminata por las pasarelas fue aún más increíble“.

Cuando estábamos en la fila para tomar el trencito, nos llamaron para decirnos que nos iban a dar una sorpresa. También en ese momento estaban inaugurando la nueva locomotora eléctrica y nosotros no sabíamos. Por fin, nos dejaron pasar y nos encontramos con las cámaras, funcionarios y medios locales”, se ríe Flavia, al revivir el momento en el que le avisaron que era la turista 1 millón de la temporada.

Qué eligen los extranjeros

De las 4.025.830 personas que visitaron durante 2018 las áreas protegidas del país, se registraron 1.194.651 de extranjeros (30%) y 2.831.179 de argentinos (70%). ¿Pero cuál es el parque preferido por los extranjeros?

El Parque Nacional Iguazú (Misiones) es el que recibió más visitantes de otros países, con 567.420 extranjeros (37%) y 953.323 argentinos (63%). Sin embargo, el de mayor porcentaje de extranjeros fue el Parque Nacional Los Glaciares (Santa Cruz): lo visitaron 378.946 extranjeros (55%) frente a 308.244 argentinos (45%).

En diálogo con Clarín, el secretario de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, afirmó que “en 2018 hubo casi 7 millones de turistas extranjeros (6.941.828 para ser precisos) y, en un futuro próximo, el objetivo es llegar a los 7.500.000 millones como mínimo”.

En 10 años, cuando el mundo piense en naturaleza, va a pensar en la Argentina. Hoy cuesta mucho diferenciarse: cada destino compite con todo el mundo. En esa búsqueda, podemos hacer diferencia en que la Argentina sea la reserva de naturaleza del planeta”, afirmó Santos acerca del posicionamiento de nuestros destinos y el crecimiento de la superficie de las áreas protegidas, junto con el aumento de la conectividad aérea y una mayor comercialización del turismo receptivo.

El más grande

“La navegación entre los glaciares Upsala y Spegazzini fue inolvidable. Y también nos encantó el trekking sobre el Perito Moreno, fue una experiencia increíble que le recomiendo a todo el mundo”, cuenta Les Harrington, que viajó a El Calafate el año pasado con su esposa Mary.

Les y Mary viven en Minnesota, Estados Unidos, y aunque  están acostumbrados a ver nieve en los helados inviernos del norte, la experiencia de caminar entre agujas de hielo, grietas y lagunas de azules superó sus expectativas.

El Parque Nacional Los Glaciares no sólo es el que mayor porcentaje de extranjeros recibe, sino que es el más extenso del Sistema Nacional de Áreas Protegidas Argentinas.

Con 726.927 hectáreas, está ubicado en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz y fue creado para preservar esta área de hielos continentales y glaciares, del bosque andino-patagónico austral y muestras de la estepa patagónica.

En sus lentos movimientos estos gigantes ríos congelados, forman constantemente siluetas caprichosas que avanzan y retroceden. Los desprendimientos de grandes bloques de hielos son tan impactantes como la vista de las grandes masas glaciarias entre montañas y bosques.

El glaciar Perito Moreno es el más famoso por la facilidad de acceso y el periódico espectáculo de su ruptura. El paisaje se completa con la presencia de lagunas y ríos de deshielo, lagos, y cerros imponentes como el Chaltén o Fitz Roy y el Torre.

El más chico

Si de tamaño y de fama mundial se trata, en las antípodas a Los Glaciares se encuentra el área protegida más pequeña del sistema argentino: la Reserva Natural Educativa Colonia Benítez está en el sureste de la provincia del Chaco y posee una superficie de 8 hectáreas, en la que se ampara una porción representativa de la ecorregión Chaco Húmedo.

A su vez, el Parque Nacional Los Arrayanes es el más chico en esa categoría. Con 1.796 hectáreas, comprende la Península de Quetrihué que se interna en el Lago Nahuel Huapi, en el sur de la provincia de Neuquén, y fue parte del Parque Nacional Nahuel Huapi desde su creación. Si bien por consideraciones técnico legales se estimó conveniente asignarle el carácter de Parque, ambas jurisdicciones integran una única unidad de conservación y manejo.

El primer Parque

Se considera al Nahuel Huapi como el Parque Nacional más antiguo porque la donación de tierras por parte de Francisco P. Moreno en 1903 es considerada el hito fundacional del sistema en el país.

En esas tierras se fundó en 1922 el Parque Nacional del Sur, que fue la base del Parque Nacional Nahuel Huapi creado en 1934 junto al Parque Nacional Iguazú (y la Dirección de Parques Nacionales).

La actual Administración de Parques Nacionales encuentra un primer antecedente en el trabajo desarrollado en 1902 por Carlos Thays, quien realizó un estudio especial del área de las Cataratas del Iguazú y proyectó un Parque Nacional de 25.000 hectáreas.

Pero sería el perito Francisco Moreno el visionario que iba a materializar la nueva idea, al cederle a la Nación tres leguas cuadradas (unas 7.500 hectáreas) de su propiedad ubicadas cerca del Lago Frías y Puerto Blest, al oeste del lago Nahuel Huapi, con el fin de que “sea consagrada como parque público natural”, escribió en la carta de donación fechada el 6 de noviembre de 1903.

Ese día es tomado como el momento en que se concreta el propósito de crear un espacio de conservación en un determinado territorio de nuestro país, y se considera que esa voluntad explícita de Moreno representa el origen de los Parques Nacionales.

En los años siguientes se sumaron tierras y estudios hasta que el 8 de abril de 1922 se creó el Parque Nacional del Sur. En 1934 y con el impulso de Exequiel Bustillo, se crearon el Parque Nacional Nahuel Huapi (sobre la base del Parque Nacional del Sur) y el Iguazú.

Además, se crearon la Administración General de Parques Nacionales y Turismo, que más adelante (1958) cambiaría a Dirección de Parques Nacionales. De esta forma, Argentina se transformó en el tercer país de América en crear parques nacionales, tras los pasos de Estados Unidos y Canadá.

Como presidente del nuevo organismo, durante la década siguiente, Bustillo desarrolló una vasta obra fundacional. Rutas, caminos, hosterías, centros de salud y hoteles -como el emblemático Llao Llao- surgieron en estos territorios nacionales.

¿Cuál es el último?

Las áreas protegidas de más reciente creación son los Parques Nacionales Marinos Yaganes y Banco Burwood II. Las dos nuevas reservas se crearon en diciembre de 2018 en el marco del Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas (SNAMP) establecido por Ley Nº 27.037, cuya autoridad de aplicación es Parques Nacionales.

La incorporación de estas reservas aporta más de 100 mil km² a la superficie marina protegida, constituyendo el primer paso para lograr la protección del 10% de los espacios marítimos argentinos, según lo previsto en el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011- 2020 asumido por las partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Situadas en lugares remotos, la Asociación de Parques Nacionales aclara que estas áreas no están abiertas a los visitantes como los parques tradicionales. En cambio, los Parques de la Patagonia atlántica (Ruta Azul) pueden ser visitados.

En Corrientes, el Parque Nacional Iberá es el último si sólo se consideran las áreas terrestres, con una superficie de 183.500 hectáreas pertenecientes a la ecorregión de los Esteros del Iberá.

Se trata de uno de los grandes humedales de agua dulce del planeta, y alberga una enorme diversidad de vida silvestre, incluyendo especies con un frágil estado de conservación como el ciervo de los pantanos, el venado de las pampas, el aguará guazú y más de 360 especies de aves.

“Siempre viví en algún parque”

Leonardo Juber es guardarque nacional e intendente del Parque Nacional El Impenetrabledesde hace tres años, en El Chaco, donde trabaja junto a 18 personas que se desempeñan como guardaparques, brigadistas, técnicos y administrativos.

Nacido en Colón, Entre Ríos, egresó hace diez años del Centro de Formación de Parques Nacionales de Embalse de Río Tercero, Córdoba, y trabajó en el Parque Nacional Mburucuyá (Corrientes) y en el Parque Nacional Chaco, antes de instalarse en El Impenetrable.

Con 37 años, Leo vivió siempre en algún parque porque su padre también era guardaparques. “Pasé mi infancia en El Palmar, Iguazú, Pre-Delta y Otamendi, en contacto permanente con la naturaleza. Pero desde chico me gustó y decidí estudiar lo mismo”, relata a Clarín, y aclara que ninguno de sus tres hermanos (un varón y dos mujeres) tuvo esta vocación. Coincide con sus amigos que son hijos de guardaparques: “te gusta esta forma de vida o no te gusta, no hay término medio“.

¿Cómo es crecer en un parque? Cuenta Leo que “aunque existe el aislamiento, se está en contacto con mucha gente, como los que trabajan en el parque, los investigadores o los visitantes. Por supuesto, los tiempos son muy diferentes a los de la ciudad y a la noche no hay ruidos humanos. Pero tampoco hay situaciones de extremo silencio: siempre se escucha algún ave o el viento“.

El Impenetrable es “un parque nuevo”, creado en 2014 y con una superficie de 128.000 hectáreas en Chaco Seco. Por eso, vive en Miraflores, a 60 km, hace guardias en destacamentos o en carpa, y suele trabajar con la vecina comunidad wichí. “Trabajamos mucho en la prevención de la caza y hay un proyecto financiado por el Banco Mundial para generar actividades de desarrollo sustentable en los alrededores del parque, con el objetivo de que los territorios linderos generen sus propios recursos, como artesanías (por ejemplo, cestería con hojas de palma), cría de chivos, producción de miel y actividades turísticas”, describe.

¿Cómo es un día en la vida de un guardaparques? Leo se levanta temprano: “En el verano trabajamos de 5 a 10 de la mañana por el calor intenso, y después retomamos a la tarde. La temperatura llega a los 48 grados“.

El parque le gusta porque hay algunas partes poco recorridas y siempre descubrís cosas nuevas. Está en un buen estado de salud en general, con un equilibrio lindo entre lo natural y lo cultural.

El término impenetrable hace referencia a la ausencia de agua y lo difícil que es de penetrar porque el monte “es enmarañado y todo tiene espinas”.

Tenemos el río Bermejo, que es muy dinámico, y es un lugar muy interesante para ver fauna grande: tapir, puma, yacaré, oso hormiguero, pecarí labiado, tatú carreta… Es unmonte de mediana altura -unos 5 metros de promedio-, con palo santo, quebracho colorado, vinal y algarrobo.

También hay bastantes ejemplares de yarará, coral y cascabel, pero según Leonardo Juber, “pasa lo mismo que con los pumas -a los que se ve más hacia el amanecer y el crepúsculo-, son muy raros los registros de ataques a personas y suelen ser los animales los que se asustan ante la presencia del hombre“.

De todas formas, aconseja que si alguien se encuentra con un puma, lo mejor es intentar permanecer tranquilo, hacer un poco de ruido y mover los brazos para que se crea que uno es más grande.

“¿Cuál es mi animal favorito? El yaguareté me atrae especialmente porque es poderoso, fuerte, misterioso. Una vez lo vi en estado libre en la ruta 101, en Misiones. Y entre los animales de El Impenetrable me gusta mucho el tatú carreta porque parece prehistórico, es como un armadillo gigante. Esta es nuestra África“, resume.