“Los profetas del odio”, versión fueguina.

Mart 20/11/18.- Seguramente muchos no leyeron el libro que lleva este título, escrito por Arturo Jauretche en 1957 y que marcaba una batalla entre el sistema nazifacista instaurado por Castillo en Argentina y la democracia y libertad. Han pasado tantos años y ese nazifacismo pareciera estar resurgiendo al igual que entonces de la mano de los personeros del dólar o la libra o el relijionismo disfrazado de “club del amor”, cuando en realidad destilan odio por todos sus poros.

Si bien la realidad era otra allá por los 50, hoy estamos viviendo situaciones similares, la militarización, pero no del pueblo, sino de minorías religiosas que ya se animan a mostrar su intolerancia, su lado más xenófobo, sectario, discriminatorio en las redes sociales con absoluto desparpajo.

Mientras pregonan el amor, para lavar cabezas, el pensamiento real es de odio y asco a las minorías más vulneradas de la sociedad, lesbianas, trans, gays, aborto libre seguro y gratuito, prohibición de la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral y todo aquello que signifique reconocer algún derecho a los que no piensan como ellos.

Ya mostraron el Ejercito de Dios y los Guerreros del Altar, facciones facistoide que desfilan con paso  castrense ante los “fieles” o fanáticos de un líder que dice cosas como estas:” “las personas que estaban ahí: lesbianas, travestis, gente que apoya el aborto, gente que votó la ordenanza del Derecho del niño por nacer, y hablando de su preocupación por los niños. Me dio rabia, me dio impotencia me dio bronca, me dio asco, me dio todo”, una maravilla, la pregunta es en que parte de la Biblia dice semejante atrocidad o cual es el Dios del que están hablando.

Siempre digo que mi problema no es con Dios, sino con el club de fans, y aquí queda más que claro que cada vez creo menos en sus intermediarios como este pastor. Hablar de asco por el prójimo no tiene calificativos, no se puede hablar de la palabra de Dios y a la vez destilar odio, no se puede hablar de amor cuando lo que se siente es un odio enfermizo sin fundamentos, o argumentos que puedan sustentarlo. Dejo aquí párrafo de la Biblia para que la repasen porque esta parte, es obvio, no la vieron.

 

 

Antes de Su arresto, juicio y crucifixión, el Señor Jesús pasó una última noche con Sus discípulos. Usó ese tiempo para consolarles e instruirles. Dio también a Sus discípulos este mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. El Señor Jesús dijo:

 

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34).

 

Este mandamiento se encuentra en muchas partes de la Biblia, como por ejemplo:

 

Dios quiere que permitamos que Su amor fluya desde nosotros hacia los demás.

Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado (Juan 15:12).

 

Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gálatas 5:14).

 

Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros (1 Juan 3:11).

 

Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano (1 Juan 4:21).

 

Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados (1 Pedro 4:8).

 

Este mandamiento de amarnos unos a otros tiene una importancia especial dada por el Señor Jesús mismo. Jesús dijo que obedecerle sería la característica que identificaría a Sus discípulos. Él dijo:

 

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:35).

 

El Significado de este Mandamiento del Señor

El mandamiento del Señor Jesús de amarnos unos a otros significa dos cosas:

 

1

Amarse unos a otros no es una opción.

A los cristianos se nos manda amarnos unos a otros

A los cristianos se nos manda amarnos unos a otros. No es una cuestión de si queremos o no amar a los otros creyentes. Es el mandamiento de nuestro Señor. No amar a otro creyente es desobedecerle. El Señor Jesús dijo:

 

Esto os mando: Que os améis unos a otros (Juan 15:17).

 

2

Amarse unos a otros es amar a todo creyente.

Amarse unos a otros no significa solamente amar a aquellos creyentes por quienes sentimos una simpatía espontánea. Significa amar a todo creyente.

 

El apóstol Juan dijo que amarse unos a otros es la prueba de que hemos nacido de nuevo. Juan escribió:

 

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte (1 Juan 3:14).

 

Las Diferentes Clases de Amor

Puesto que el amor es de tanta importancia para la vida de un creyente, necesitamos comprender lo que Jesús quiso decir cuando nos mandó amarnos unos a otros.

 

El idioma griego tiene varias palabras para expresar el concepto del amor:

 

  1. EROS—La palabra “eros” se usa para describir el amor al placer, el amor a lo que me agrada a mí.

 

  1. PHILIA—La palabra “philia” se usa para describir el amor que atrae. Es el amor cálido y el cariño que encontramos en una amistad íntima.

 

  1. ÁGAPE—La palabra “ágape” se usa para describir el amor de Dios. El amor ágape es ese amor que tiene el Padre por Su Hijo amado. Jesús dijo a Su Padre: Me has amado (ágape) desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:24). El amor ágape es también el amor que Dios tiene por la raza humana. La Biblia dice:

 

Porque de tal manera amó (ágape) Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna (Juan 3:16).

 

Sorprendentemente, este amor ágape es el mismo amor que Jesús mandó que nos tuviéramos unos a otros. Jesús dijo:

 

Este es mi mandamiento: Que os améis (ágape) unos a otros, como yo os he amado (Juan 15:12).

 

¿Qué es el Amor Ágape?

El amor de Dios se mostró más claramente cuando dio a Su Hijo para morir por nosotros

No es fácil definir el amor ágape. Es algo interior que se manifiesta por sus acciones. El amor ágape se ve más claramente cuando contemplamos el hecho de que Dios dio a Su Hijo para morir por nosotros siendo aún pecadores. La Biblia dice:

 

Mas Dios muestra su amor (ágape) para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8).

 

En esto consiste el amor (ágape): no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a Su Hijo en propiciación (sacrificio) por nuestros pecados (1 Juan 4:10).

 

Estos versículos nos ayudan a entender lo que es realmente el amor ágape. El amor ágape es ese amor que se da y se sacrifica por el bien de otra persona. La característica principal del amor ágape es que carece totalmente de egoísmo. No busca su propio interés, sino que siempre busca lo mejor para la otra persona.

 

El capítulo 13 de 1 Corintios se llama el “capítulo del amor” porque nos dice cómo actúa el amor. He aquí la forma en que el amor ágape se expresa:

Quizá esto lleve a la reflexión a quienes lo pregonan y a quienes creen en intermediarios como este, ni el Papa se atrevería a semejante guarrada, es una señal, sin duda una señal de algo que se esconde en un lado muy oscuro de gente que pretende ir más allá de lo religioso y acumular poder dividiendo, estigmatizando y descalificando a quienes, gracias a Dios, no piensan como ellos y de esta manera seguir quitando derechos y a cumulando poder y dinero, en fin una gran empresa que al igual que en la política beneficia a unos pocos en detrimento de muchos, por esto son los profetas del odio pero en versión fueguina.

Alguien dijo alguna vez “practica lo que pregonas o cierra tu boca para siempre”, es obvio que hay alguien que debería pensar dos veces antes de hablar.

Armando Cabral.