En el Foro, José Luis Espert y Diego Giacomini cargaron contra la expansión fiscal Exigen los economistas liberales un mayor ajuste del gasto público.

Buenos Airs 14/09/16 .- Giacomini señaló que a los empresarios “hay que asegurarles que van a ganar dinero”, y para eso hay que desmontar la presión fiscal y el costo salarial, que “es el peor de la región”.

El inicio del Foro de Inversión y Negocios de la Argentina que dio comienzo ayer en las instalaciones del Centro Cultural Kirchner (CCK) tuvo su punto fuerte en su apertura con la bienvenida del presidente Mauricio Macri a los empresarios locales y extranjeros, pero luego no cedió en intensidad y por la tarde logró su pico máximo cuando los economistas invitados hicieron blanco sobre el déficit fiscal y la política de financiarlo con endeudamiento externo.

La denominada mesa de Macroeconomía estuvo dividida en dos paneles, pero la segunda resultó la más picante luego de que José Luis Espert (titular de la consultora que lleva su nombre) y Diego Giacomini (director de Economía & Regiones) enfatizaran que la única manera de que Argentina salga adelante es cortar de manera tajante el gasto público, para dejar atrás 70 años de decadencia.

“El Gobierno ha lanzado un movimiento de normalización de la economía, pero esto no es un cambio. Ha recibido una herencia muy fuerte del kirchnerismo, que fue el peor gobierno de la Argentina en 75 años”, comenzó diciendo Giacomini, el hombre que hoy en día conduce la consultora que en su momento fundara Rogelio Frigerio, hoy ministro del Interior.

El economista resaltó que entre las medidas destacadas que tomó Cambiemos están “la salida del cepo cambiario y tener un Banco Central normal. Pero esto no es un cambio. Para que eso ocurra hay que corregir el problema de fondo que es ir hacia un modelo de crecimiento donde la economía se desarrolle por el lado de la oferta y no de la demanda”.

Según el especialista, a los empresarios “hay que asegurarles que van a ganar dinero”, y para eso hay que desmontar la presión fiscal y el costo salarial, que “es el peor de la región”.

Giacomini remarcó que urge “corregir estas distorsiones. Tenemos un PBI per cápita que es un 20% más bajo que en 1998, mientras que el de Chile es un 120% mayor que en el “98”.

Luego marcó que “hace 5 años que estamos en estanflación. Ese período coincide con una mega política fiscal expansiva. La cuestión de fondo a resolver es la fiscal”. Y cuestionó el financiamiento del gasto vía endeudamiento “porque eleva el costo del capital y penaliza la inversión”, tras lo cual rechazó el impuesto inflacionario por sus “consecuencias sociales”.

Por último, Giacomini sentenció: “Hay que trazar el sendero para bajar los subsidios económicos a cero en 2019. También debe aumentarse la edad jubilatoria. Eso nadie lo dice porque no es políticamente correcto. Todas estas medidas serían pro inversión y crecimiento de la economía”.

OTRO RUMBO

En la segunda tanda de la mesa macroeconómica sobrevoló la idea de que el Gobierno debe realizar un cambio profundo en lo cultural para dejar atrás décadas de estancamiento. Según José Luis Espert, los motivos de la “decadencia argentina” estuvieron dados por el “rechazo al libre comercio y el amor patológico por un Estado grande, y por el también amor patológico por la sustitución de importaciones”.

“Hasta que no haya un cambio verdadero, sólo habrá recuperaciones cíclicas de la economía. Hay que remover las dos causas seculares de la decadencia argentina para salir adelante”, dijo el experto, y añadió: “El ajuste que hizo el gobierno en diciembre y enero se queda a mitad de camino. Más vale que este sea el comienzo del ajuste porque estamos a mitad de camino de lo que hay que hacer”.

Por último, sugirió que “Argentina tiene que volver a pensar en una agenda pro mercado, y no sé si es lo que ahora tiene pensado el Gobierno. Hay que ser claros: no hay costos sociales por hacer reformas pro mercado si estas tienen un fuerte consenso social. La de Argentina es una batalla cultural. Hace 70 años que fuimos cooptados por el populismo. El populismo está en nuestro ADN. Pero no sé si se está dando esa batalla”.