Salarios bajos y falta de capacitación atentan contra la mejora del empleo

Ni las empresas ni el Estado se hacen cargo de ofrecer mayor capacitación. Cómo es posible que en un país con un millón y medio de desocupados, en algunas especialidades significativas falte mano de obra? ¿Cómo se explica que empresas registradas no encuentren personal idóneo entre los cuatro millones y medio de empleados en negro?

No existe una única respuesta. La más común, por ser la más escuchada, es que falta capacitación, pero nadie se hace cargo de esa responsabilidad. El Estado no estuvo ni está por entero presente, al respecto, porque tiene “otros problemas que atender, más urgentes”.

Tampoco están las empresas, las más importantes (no se habla de las pymes) porque no están invirtiendo en calificar al personal. Y los establecimientos educativos tienen los brazos cruzados porque consideran que no disponen de fondos suficientes para investigación, desarrollo y calificación.

Pero también hay un problema de precio, que en este caso significa salario. Finalmente, los economistas dicen que el “precio” es el punto de equilibrio entre la demanda y la oferta. A cierto precio o salario debería encontrarse el producto o el trabajador.

La radiografía salarial sigue marcando que en la Argentina se pagan bajos salarios, no sólo a escala internacional sino también nacional, como lo muestra el alto nivel de pobreza entre los asalariados. Claro que hay quienes cuestionan la anterior afirmación y argumentan que los salarios habrían “salido de cauce” y ubican a la Argentina como menos competitiva respecto de Brasil, por ejemplo.

De toda esta complicada cuestión se deduce que las empresas podrían estar teniendo problemas para contratar personal capacitado. Porque los salarios que ofrecen no son los suficientemente atractivos para ese personal quiere cambiar de empresa, dejando un puesto seguro.

Algo parecido pasa en ciertas economías regionales, donde se sostiene que falta personal para levantar la cosecha. Es sabida la precariedad de ese segmento laboral y los bajos salarios que se pagan a pesar de que muchos de esos productos se exportan a precios internacionales muy atractivos. El Gobierno trata de encontrar paliativos. En el Ministerio de Trabajo se preparó el lanzamiento de un nuevo Plan a incorporar desde el 1º de abril próximo. Se trata del Seguro de Capacitación y Empleo para desocupados, una alternativa al programa Jefas y Jefes de Hogar, que tendrán que abandonar, iniciándolo en el interior y en el Gran Buenos Aires.

Sin negar que siempre faltará capacitación —ya que el aprendizaje es un proceso permanente— en la Argentina se combina un conjunto de circunstancias que agravan ese fenómeno. Serían, esencialmente, las siguientes:

# No hay departamentos de capacitación dentro la mayoría de las empresas. Muchos empresarios siguen considerando este rubro como un gasto y no como una inversión significativa. En el pasado esto se suplía capturando personal capacitado por otras empresas, tentándolo con diferentes beneficios. Ahora este fenómeno es marginal.

# Es bueno entender que esos empresarios negligentes en términos de capacitación no son suicidas ni catatónicos sino que ofician de escépticos, sumidos en una historia económica nacional donde se marginó, excluyó y denigró a la industria nacional y en ciertas etapa a toda la industria, sin diferencias.

# Los bajos salarios no son un incentivo para que los más capacitados cambien de empresa. El riesgo de rotación es muy alto por la larga historia de inestabilidad empresaria.

# La insistencia en que falta capacitación actúa como un “lobby” para que el Estado financie, indirectamente, consultoras o empresas dedicadas a la materia, con resultados inciertos según los especialistas.

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