Es, por lo tanto, la principal herramienta nacional para enfrentar los eventos hídricos extremos, en un contexto en el que el Servicio Meteorológico Nacional anticipa un fenómeno de El Niño fuerte y en intensificación para el último trimestre de 2026.
De las 24 obras iniciadas con financiamiento del Fondo, 15 fueron canceladas o suspendidas (13 con convenio rescindido y 2 neutralizadas), 8 continúan en ejecución y solo 1 figura como finalizada. Las obras paralizadas suman contratos por $144.818 millones, el 39,7% del monto total de la cartera, y 7 de ellas se ubican en el conurbano bonaerense. Las que siguen en ejecución concentran $219.573 millones, aunque con niveles de avance muy bajos: ninguna supera el 36%.
Las 24 obras
La cartera combina obras de gran escala, como el Acueducto San Javier–Tostado en Santa Fe ($128.970 millones) y la ampliación del Río Salado en la provincia de Buenos Aires ($163.131 millones entre sus tres subtramos), con un conjunto de obras pluviales urbanas de menor monto en el conurbano y en distintas provincias. La Tabla 2 detalla cada una de ellas, su localización, su estado y el avance informado.
La ejecución del Fondo
Medidos en pesos de 2026, los ingresos del Fondo fueron de $445.673 millones en 2022 y $270.573 millones en 2023, años en los que el pago de obras superó lo recaudado (123% y 158%, respectivamente, con aplicación de saldos acumulados). A partir de 2024 la relación se invierte: ese año ingresaron $191.610 millones y se pagaron obras por apenas $22.112 millones, es decir, el 12%. En 2025 la ejecución fue del 22% ($57.777 millones sobre $262.674 millones) y entre enero y mayo de 2026, del 39% ($61.082 millones sobre $157.383 millones).
En el acumulado de la gestión de Javier Milei (2024 a mayo de 2026), el Fondo recibió $611.667 millones de pesos de 2026 y destinó a obras $140.971 millones: de cada 100 pesos que ingresaron, solo 23 se transformaron en obras. En 2022 y 2023, en cambio, se pagaron obras por $974.441 millones, más que lo recaudado en ese período.
La ejecución de cada obra
El grado de avance confirma la parálisis. De las 24 obras, 4 registran un avance nulo (entre ellas, el subtramo A del Río Salado, que figura en ejecución con 0%) y otras 3 no informan avance. Las obras más avanzadas fueron, paradójicamente, interrumpidas: el Acueducto San Javier–Tostado quedó neutralizado con el 90% de la obra realizada, los desagües del barrio Los Ceibos (La Matanza) se rescindieron con el 64% y los de la Av. Libertad (Marcos Paz), con el 40%.
Entre las 8 obras que siguen en ejecución, el avance máximo es de 35,9% (Presa Nacimiento Río Senguer, en Chubut). Los tres subtramos de la ampliación del Río Salado, que concentran el 45% del monto de toda la cartera, registran avances de 0%, 6,7% y 18,8%. Los sistemas de alerta temprana, clave frente a El Niño, avanzan lentamente: 32% el Sistema Nacional de Radares Meteorológicos y 11% la Red Nacional de Estaciones Meteorológicas.
¿Dónde está la plata?
Si los recursos no se destinan a obras, ¿dónde están? Al 1 de junio de 2026, el Fondo tenía $290.676 millones colocados en Letras del Tesoro Nacional capitalizables (LECAP), con vencimientos el 17 de julio y el 15 de septiembre de 2026, además de $49.069 millones en cuentas a la vista y $247 millones en plazos fijos. En total, $339.993 millones: el 85,5% de los recursos disponibles estaba invertido en deuda del Tesoro.
El dato más elocuente surge del propio flujo del Fondo: entre enero y mayo de 2026, los intereses cobrados por las LECAP ($59.747 millones) fueron prácticamente iguales a lo que se pagó por obras ($61.082 millones). Es decir, el Fondo creado para financiar obras hídricas funciona, en los hechos, como una fuente de financiamiento del Tesoro. La normativa del FFIH no prevé que sus recursos se constituyan como inversión financiera.
Las situaciones más graves frente a El Niño
El SMN pronostica para el trimestre octubre-diciembre de 2026 lluvias superiores a lo normal en el Litoral, el oeste de Santa Fe y el oeste de la provincia de Buenos Aires, y una tendencia a lluvias superiores en el centro-este bonaerense. En la provincia de Buenos Aires el punto de partida ya es crítico: según la Autoridad del Agua, al 14 de agosto las zonas centro, este y noreste presentaban suelos con humedad superior al 45%, técnicamente “completamente saturados”, y al cierre de julio 58 de los 92 municipios que reportan a la Mesa de Riesgo Hídrico habían superado su promedio de lluvias acumulado.
Al cruzar el pronóstico con el estado de las obras, aparecen seis situaciones de alta exposición. La más urgente es la de Colón (Entre Ríos), donde el río Uruguay está en alerta (7,27 metros, con evacuación a partir de 7,90) y la obra de entubamiento de la Cuenca Salta se rescindió con apenas 4,7% de avance. En Santa Fe, el acueducto San Javier–Tostado quedó neutralizado con 90% de avance mientras la crecida del Paraná afecta a la capital; en los Bajos Submeridionales, una de las zonas que más se inundan con El Niño, las dos obras previstas fueron rescindidas; y en la cuenca del Salado, de llanura y con anegamientos prolongados, los tres subtramos avanzan entre 0% y 18,8%. En el conurbano, donde el riesgo son las tormentas intensas sobre desagües urbanos, 7 de las 8 obras están paralizadas.
El crédito del Banco Mundial que quedó sin efecto
El 9 de agosto de 2023 se aprobó el modelo de Contrato de Préstamo BIRF N.º 9516-AR con el Banco Mundial, por USD 200 millones, destinado a financiar el “Proyecto de Infraestructura Resiliente al Clima para la Gestión del Riesgo de Inundaciones Urbanas”. Se trataba, precisamente, del tipo de financiamiento necesario para anticiparse a eventos como el que hoy anticipa el SMN.
A más de tres años de su aprobación, la propia cartera de financiamiento internacional del Ministerio de Economía registra el préstamo con 0% de ejecución. En junio de 2025, tras la inundación de Bahía Blanca, el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, reclamó que el crédito se transfiriera a la Provincia si la Nación no iba a utilizarlo. En octubre de 2026, la Provincia denunció que esos fondos no se destinaron a obras sino a financiar deuda del Estado.
El 14 de octubre de 2026 se conoció la contracara: el Gobierno, a través del ministro Luis Caputo, negocia y reorienta líneas de financiamiento del Banco Mundial para destinar hasta USD 4.000 millones a minería, energía y minerales críticos, además de movilizar hasta USD 10.000 millones junto con la Corporación Financiera Internacional (IFC) para proyectos de la economía real y el apoyo al RIGI. El financiamiento multilateral para prevenir inundaciones quedó, en los hechos, sin efecto.
A esto se suma el bloqueo de avales para créditos internacionales que gestiona la provincia de Buenos Aires: según el Gobierno bonaerense, la Nación mantiene frenados USD 620 millones para obras críticas, entre ellas el túnel aliviador de la cuenca San Francisco-Las Piedras (USD 350 millones) y la planta de tratamiento de líquidos cloacales de la Región Capital (USD 270 millones), mientras aprobó 18 créditos para otras 10 provincias por USD 1.973 millones.
En síntesis, frente a un fenómeno climático anticipado con meses de antelación, el Gobierno nacional rescindió o paralizó 15 de las 24 obras hídricas iniciadas, colocó el 85% de los recursos del Fondo en Letras del Tesoro y dejó sin usar un crédito del Banco Mundial pensado para inundaciones urbanas.
Registro bibliográfico
Informe CEPA N° 686, ISSN 2796-7166.
