Los números del anuncio
- Monto total: $2 billones del FGS.
- Destino: depósitos a plazo fijo en bancos, ajustados por UVA, para que éstos otorguen créditos hipotecarios.
- Objetivo oficial: financiar entre 17.000 y 18.000 familias.
- Mecanismo: el FGS no presta directamente a las personas; coloca fondos en bancos mediante licitaciones de $200.000 millones cada una.
- Tasas y plazos:
- Depósitos del FGS: a 1 año (UVA + 2,5%) y a 5 años (UVA + 4,5%).
- Créditos hipotecarios: tasa máxima UVA + 7,5%, plazo mínimo 15 años, monto máximo 150.000 UVA.
Los riesgos para el sistema previsional
- Uso indebido de fondos previsionales: el FGS fue creado para garantizar el pago de jubilaciones futuras y sostener el sistema previsional argentino. Al destinarlo a créditos hipotecarios, se expone a riesgos financieros ajenos a su función original.
- Congelamiento de haberes: los jubilados llevan tres años con ingresos congelados o muy por debajo de la inflación. Usar sus ahorros para financiar bancos y créditos a terceros se percibe como un saqueo encubierto.
- El patrimonio en juego: el FGS administra más de USD 73.000 millones, que pertenecen a más de 20 millones de jubilados y pensionados. Desviar una parte significativa a fines distintos de la seguridad social genera alarma sobre la sostenibilidad futura del sistema.
- Precedente peligroso: si se habilita que el FGS financie políticas de vivienda, mañana podría usarse para otros fines fiscales, debilitando su rol como “colchón” previsional.
- Cabe aclarar que, no existe un mecanismo automático para “reintegrar” los fondos del FGS una vez que el Gobierno los destina a otro uso. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad fue creado en 2007 justamente para preservar los ahorros de los jubilados y garantizar el pago de futuras prestaciones, pero su administración depende de decisiones políticas del Ejecutivo y del Directorio de ANSES.
Una contradicción brutal
Mientras el haber mínimo jubilatorio apenas supera los $635.000 —muy lejos del millón necesario para cubrir la canasta básica—, el Gobierno destina los ahorros de los jubilados a créditos hipotecarios que solo podrán tomar familias con ingresos superiores a $3,4 millones. Es decir, se subsidia a sectores de ingresos medios y altos, mientras los jubilados siguen perdiendo poder adquisitivo y dignidad.
- El Gobierno lo presenta como solución habitacional y estímulo económico, pero en realidad traslada el costo a los jubilados, quienes ya sufren ingresos insuficientes.
- El sistema previsional argentino queda expuesto: si los bancos no devuelven en tiempo y forma, o si las condiciones macroeconómicas empeoran, el FGS podría perder valor y comprometer el pago de futuras jubilaciones.
- La inequidad es evidente: se congelan haberes, se recortan bonos y se usan los ahorros de los jubilados para subsidiar créditos hipotecarios de sectores con ingresos mucho más altos.
En síntesis, el anuncio de Caputo no es un gesto de reactivación económica ni una política social inclusiva. Es, en los hechos, un saqueo en retirada contra los jubilados argentinos, que ven cómo sus ahorros son utilizados para fines ajenos al sistema previsional, mientras ellos sobreviven con haberes congelados y cada vez más insuficientes.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
