Puerto intervenido: Nación decide, la provincia observa
Desde enero, el puerto de Ushuaia se encuentra bajo intervención de la Administración Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), dependiente del Ministerio de Infraestructura. En este esquema, la provincia queda relegada:
- Autorizaciones de amarre y operaciones: las otorga Nación.
- Secretaría de Hidrocarburos provincial: sin capacidad de impedir la carga de petróleo en muelle.
- Dirección General de Aduanas: limitada a trámites documentales, sin poder cuestionar la decisión política de permitir el ingreso del buque.
La palabra del gobierno nacional.
El vocero presidencial, en conferencia de prensa sostuvo que el buque ingles amarrado en Ushuaia es responsabilidad del Gobierno de la Provincia y que opero en la monoboya de San Sebastián y fue a Ushuaia a reaprovisionarse y a las 21 hs de anoche soltó amarras y volvio al norte de la provincia de Tierra del Fuego.
Mientras el gobernador Gustavo Melella repudió públicamente la presencia del buque británico, el vocero presidencial no emitió declaraciones. El mutismo oficial refuerza la contradicción: el Gobierno nacional justificó la intervención del puerto en nombre de la soberanía, pero habilitó el ingreso de una embarcación de la potencia que ocupa las Islas Malvinas.
Un vacío de soberanía
El episodio desnuda un “colonialismo interno”:
- La provincia dicta leyes para proteger su territorio y recursos, pero Nación las neutraliza con la intervención.
- El petróleo, recurso estratégico, queda bajo decisiones administrativas externas.
- La Aduana actúa como mera oficina de trámite, sin capacidad de frenar operaciones que vulneran la normativa provincial.
El amarre del VS Promise no es un hecho aislado: es la evidencia de cómo la intervención nacional despoja a Tierra del Fuego de herramientas de control sobre su soberanía y recursos. El silencio del vocero presidencial, frente al repudio provincial, marca la distancia entre el discurso oficial y la realidad de un puerto donde las decisiones se toman desde Buenos Aires, incluso si contradicen la defensa del Atlántico Sur.
