El dato, confirmado por el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, expone la magnitud del derrumbe: mientras en la región patagónica la caída fue del 33,9%, Tierra del Fuego quedó en el último lugar, con apenas 14.534 metros cuadrados autorizados en promedio por período, y una volatilidad superior al 50%.
- Chubut: 27.244 m² promedio, caída del -31,4%.
- Santa Cruz: 10.260 m² promedio, caída del -5,6%.
- Tierra del Fuego: 14.534 m² promedio, caída del -47,8%.
La diferencia es abismal: mientras otras provincias lograron sostener algunos proyectos privados o públicos, en el extremo sur del país la parálisis fue casi total.
El desplome no es casual. Desde 2024, la obra pública nacional quedó prácticamente suspendida, afectando viviendas, hospitales y proyectos de infraestructura. A ello se sumó la falta de financiamiento, el encarecimiento del crédito y la ausencia de políticas de reactivación.
La consecuencia directa fue la migración de trabajadores de la construcción hacia Neuquén, atraídos por la demanda laboral en Vaca Muerta. Río Grande, con menor inversión privada, sufrió más que Ushuaia, donde algunos desarrollos inmobiliarios aún se sostienen.
La construcción es un indicador adelantado del ciclo económico: menos permisos implican menos empleo, menor consumo urbano y caída en la compra de insumos. El retroceso proyecta un freno en inversiones inmobiliarias y comerciales, debilitando aún más la economía fueguina.
En un contexto de cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo, la crisis del sector refleja el ajuste nacional y la falta de respuestas provinciales. Tierra del Fuego, que debería ser motor de desarrollo en el sur, aparece hoy como símbolo del retroceso.
La caída del 47,8% en la construcción fueguina no es solo un número: es la radiografía de un modelo económico que paralizó la obra pública, expulsó trabajadores y dejó a la provincia en el peor escenario de la Patagonia. Un dato que desnuda la profundidad del ajuste y que exige respuestas urgentes para evitar que el sur argentino quede condenado a la parálisis.
