Jorge Lechman estuvo en Río Grande junto a su compañero de banca, Raúl Von der Thusen, y volvió con una imagen preocupante de la situación que atraviesa la ciudad.
Durante una entrevista en Costo Político, por Radio Provincia, habló de una Río Grande con menos movimiento, comercios cerrados y una crisis industrial que ya dejó de sentirse solamente dentro de las fábricas.
“Una Río Grande apagada. Triste. Con la gente con la cara larga en la calle. Con muy poco tránsito, con muchos locales cerrados”, describió.
Para Lechman, el problema es bastante más amplio. Cuando se pierde un empleo industrial no se afecta solamente una empresa: también cae el consumo, se resiente el comercio y se reduce la actividad de buena parte de la economía local.
Pero el legislador no puso toda la responsabilidad en las decisiones del Gobierno nacional. También cuestionó a los distintos gobiernos provinciales por no haber construido alternativas para una economía que durante décadas dependió en gran medida de decisiones tomadas fuera de Tierra del Fuego.
“Diferentes gobernantes de la provincia nunca se han anticipado a las crisis. Siempre han pensado que Papá Nación iba a ser el salvador”, sostuvo.
En ese diagnóstico incluyó al gobierno de Gustavo Melella.
“Veo un letargo en el Gobierno, veo una quietud y hasta una falta de responsabilidad para con la situación que están viviendo los ciudadanos de Tierra del Fuego”, afirmó.
Lechman volvió además sobre la reforma constitucional, una discusión en la que mantuvo una posición crítica desde el comienzo. Para el legislador, modificar la Constitución no resolvía ninguno de los problemas urgentes de la provincia.
“No estamos como estamos porque la Constitución lo prohíbe. Estamos como estamos por la incapacidad de llevar adelante el destino de los fueguinos. No hay otra excusa”, señaló.
La mirada, sin embargo, no quedó puesta solamente en el presente.
Lechman empezó a hablar también de la provincia que imagina hacia adelante y de la necesidad de discutir un proyecto que permita generar empleo, fortalecer la producción y reducir una dependencia que, según entiende, terminó dejando a Tierra del Fuego demasiado expuesta cada vez que cambia el escenario nacional.
Ese planteo inevitablemente llevó la conversación hacia 2027.
“Sigue siendo parte del objetivo hacia adelante, hacia los próximos meses. Yo no voy a negar que me encantaría ser gobernador de la provincia”, afirmó.
Pero puso una condición por delante de cualquier acuerdo político: que exista respaldo social.
“Para que yo pueda ser gobernador de la provincia, le tiene que encantar a la gente también que yo pueda llevar adelante eso. Porque, si no, los acuerdos de cúpula solamente no alcanzan”, sostuvo.
“La provincia de Tierra del Fuego necesita seriedad y los acuerdos a puertas cerradas no generan seriedad. El acuerdo con la sociedad genera seriedad. Cuando uno dice ‘este es el horizonte al que tenemos que ir’ y la gente te acompaña. Si lo vamos a hacer de espaldas a la gente, la verdad que no me interesa”, afirmó.
