Les dieron la profesión, el marco legal, las instalaciones y, cómo si fuera poco, la administración de los ahorros de toda su vida. Sin embargo, el debut de la conducción puramente provincial ha sido magistral en términos de cinismo. Apenas tomaron el control absoluto del timón, la primera gran medida de los «alumnos» fue dejar afuera a sus propios formadores. Lo verdaderamente tragicómico del asunto es el método elegido.
Quienes tienen la misión institucional de ser los guardianes del orden y la legalidad, arrancan su gestión incumpliendo la ley en perjuicio de sus propios maestros. Es un giro argumental digno de una comedia negra: te enseño a respetar la norma, te dejo mi casa, te confío mi plata, y cuando tomas el poder, usás la ley a tu conveniencia y me cerrás la puerta de mí casa en mí cara.
La paradoja es total. Se llenan la boca hablando de derecho, orden y justicia hacia afuera, mientras hacia adentro aplican la amnesia selectiva y el atropello legal contra los mismos que les dieron origen. Al final, los hijos resultaron ser expertos en violar la primera regla que les enseñaron en la escuela policial «cumplir y hacer cumplir la ley»
Nos quedamos con tu herencia, nos quedamos con tus aportes previsionales y, de paso, nos llevamos puesta la ley que debíamos proteger. Un aplauso para los nuevos administradores; superaron al maestro, pero en el arte de la traición.
ASOCIACIÓN de Familiares, pensionados de policías de la Provincia de tierra del fuego A e Islas del Atlántico Sur
