Durante la movilización, referentes sindicales y sociales remarcaron que el pueblo tiene un compromiso y una responsabilidad histórica: “Defender lo que es nuestro, defender nuestro territorio y nuestros recursos”. La consigna central fue clara: resistir las políticas que pretenden regalar tierras y recursos estratégicos a los amigos del poder.
La crítica se extendió a la falta de respuesta política frente a la crisis social y económica que atraviesa la provincia. “Sabíamos las consecuencias que trae una política de este tipo, como ya habíamos tenido con la dictadura militar en los años 90 y después en el 2015. Hoy vemos un pueblo cada vez más empobrecido, con hambre, con jubilados sin remedios, sin salud y sin educación”, señalaron los dirigentes presentes.
La marcha también puso en evidencia la situación de los trabajadores metalúrgicos y de otros sectores productivos, golpeados por la inflación y las reformas que quitan derechos históricos. “Es un momento difícil, de resistencia y lucha cada vez más compleja, pero estamos con la firmeza y el compromiso característico de nuestra organización”, expresaron desde la UOM.
Los manifestantes denunciaron además el alineamiento del gobierno con intereses extranjeros: “Están arrodillados ante Trump, vuelven las relaciones carnales y el pueblo y los trabajadores tienen la decisión de resistir”.
La movilización en Río Grande se convirtió en un símbolo de unidad entre gremios, ambientalistas y ciudadanos comunes, que coincidieron en que la defensa de la tierra y los recursos naturales es inseparable de la defensa de la soberanía y de los derechos sociales. La Patagonia no se vende, se defiende.
Fuente:www.lalicuadoratdf.com.ar
