Argentina tolera discursos discriminatorios: El racista, vulgar, agresivo es Milei y el voto en la ONU que nos aisló del mundo.

Río Grande, 23 de julio de 2026. La Argentina quedó en el centro de una polémica internacional tras votar en contra de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que reconocía la trata de africanos y la esclavitud racializada como “el crimen de lesa humanidad más grave”. La iniciativa, impulsada por Ghana y la Unión Africana, fue aprobada por 123 votos a favor, 3 en contra y 52 abstenciones. Los únicos países que rechazaron el texto fueron Argentina, Estados Unidos e Israel, mientras que varias naciones europeas optaron por abstenerse.

La reacción de algunos artistas, y personajes públicos, acusando a nuestro país de racista, no tiene que ver con la sociedad argentina, sino con las políticas y las acciones del presidente y su grupo de acólitos que han descalificados, destratado y estigmatizado a distintos sectores de la ciudadanía, con vulgaridades, violencia verbal contra mujeres en su gran mayoría, niños con autismo, militantes políticos, periodistas, jubilados, y profesionales, docentes y trabajadores en general.

El termino «marrones», para dirigirse a personas de origen latino, pueblos originarios o afro migrantes, es una de las grandes vergüenzas que ha producido el gobierno nacional y sus seguidores, funcionarios, militantes de de derecha y personajes varios.

El rechazo argentino se interpretó como una señal de negación histórica y un alineamiento con potencias que suelen bloquear iniciativas de justicia reparadora. El texto proponía avanzar en disculpas formales y compensaciones económicas a las comunidades afectadas por la esclavitud transatlántica.

Los insultos de Milei y la percepción de racismo

 

El voto en la ONU no fue un hecho aislado. Se suma a un patrón discursivo sostenido por Javier Milei, presidente argentino, que ha utilizado en reiteradas ocasiones insultos con connotaciones racistas y deshumanizantes contra la oposición y sectores críticos:

  • Animalización: llamó “mandriles” a opositores en más de 900 publicaciones en redes sociales. También usó “burros”, “ratas”, “cerdos” y “parásitos”.
  • Estigmatización: calificó a militantes kirchneristas como “kukas” (más de 2.200 menciones) y a la oposición en general como “casta” (más de 1.800 menciones).
  • Lenguaje repulsivo: se refirió a adversarios como “basura”, “inmundicia”, “putrefactos”.
  • Sexualización y ridiculización: utilizó términos como “vaselina” y “culo” para humillar a críticos.

Este repertorio de insultos refuerza la percepción de que el discurso oficial argentino normaliza la discriminación y legitima la violencia verbal.

Reacciones internacionales
  • Organizaciones africanas y caribeñas denunciaron que el voto argentino “revictimiza a las comunidades afrodescendientes” y contradice los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.
  • En redes sociales, el rechazo fue interpretado como una confirmación de que “Argentina es un país racista”, narrativa que ya circulaba tras el Mundial 2026, donde se acusó a la selección de recibir arbitrajes favorables y de reproducir estereotipos xenófobos.
  • Diplomáticos europeos señalaron que la postura argentina “aisla al país” y lo coloca en un bloque reducido junto a Estados Unidos e Israel, en contraste con la mayoría de la comunidad internacional.
  • Síntesis de patrones discursivos
  • Categoría Ejemplos usados por Milei Impacto percibido
    Animalización Mandril, burro, rata, cerdo Deshumanización del adversario
    Estigmatización Kuka, casta, ensobrado Polarización política
    Repulsivo Basura, inmundicia, putrefacto Imagen de suciedad/inferioridad
    Sexualización Vaselina, culo Ridiculización y humillaci
Consecuencias políticas y sociales
  • Internacional: deterioro de la imagen argentina como defensora de los derechos humanos.
  • Interno: el discurso insultante moviliza a la base libertaria, pero profundiza la grieta y erosiona la legitimidad institucional.
  • Histórico: el rechazo a reconocer la esclavitud como crimen de lesa humanidad coloca a Argentina en una posición incómoda frente a su propia diversidad cultural y migratoria.

La combinación de insultos racistas de Milei y el voto en la ONU refuerza la percepción de que Argentina tolera discursos discriminatorios y se resiste a asumir responsabilidades históricas. Este escenario abre un debate urgente sobre el rumbo político y moral del país en el plano internacional.

Fuente www.lalicuadoratdf.com.ar con herramientas de IA

loading...