No es la primera, ni será la ultima vez que cuestionaremos las actitudes del club privado que, es la Cámara de Comercio de Rio Grande, que de la mano de la municipalidad se toman atribuciones que no le corresponden, como condenar al hambre y la miseria a miles de riograndenses cuyo único sustento es el trabajo en las ferias, cada fin de semana.
Iglesias al igual que Clementino y otros integrantes, ya han acusado a feriantes de vender productos, provenientes del contrabando y el narcotráfico, ademas de haberles prohibido trabajar en el Gimnasio del Colegio Don Bosco y hasta llegaron a obligarlos a feriar solo los últimos fines de semana que cada mes.
Son evidentemente una corporación que defiende intereses personales de ricos y poderosos y de la mano de la política creen que pueden tomar este pueblo por asalto y hacer lo que les parece hasta con la vida de la gente, lo que es una atrocidad que, bien va de la mano de la crueldad del gobierno nacional.
Los dichos de los integrantes de la Cámara de comercio, industria y producción no tienen desperdicio porque no solo han acusado a los feriantes de lavado de dinero, contrabando y narcotrafico, sino que ademas han acusado a funcionarios y dirigentes de promover este accionar: “esta modalidad prolifera aún dentro de instituciones provinciales y municipales, teniendo como actores necesarios a funcionarios públicos que lo toleran o directamente en muchos casos, son quienes lo propician”. De este párrafo se desprende que los funcionarios propician el narcotráfico, el contrabando, la inteligencia y organizaciones delictivas, ya que las ferias son municipales y provincial y se organizan precisamente porque el 75% de los habitantes de esta provincia tiene salarios por debajo de la canasta básica y no puede acceder a los precios que exponen los comercios.
(nota publicada en www.lalicuadoratdf.com.ar)
Las ferias no son un problema: son una solución. Allí se recicla, se produce y se vende lo básico para que barrios enteros puedan respirar en medio de una crisis que golpea con fuerza. Son espacios de dignidad, donde el trabajo informal se convierte en resistencia frente al abandono del Estado y la voracidad de los grandes intereses.
La decisión de Iglesias no es neutral ni técnica: es política. Criminalizar la pobreza y perseguir a quienes apenas logran vender ropa usada, alimentos caseros o artesanías, mientras se tolera la especulación financiera y la concentración comercial, es un mensaje brutal: los poderosos se protegen, los débiles se castigan.
- Ferias populares: sostienen a miles de familias fuera del mercado formal.
- Cámara de Comercio: defiende intereses corporativos, invisibilizando el rol social de las ferias.
- Impacto social: barrios enteros quedarían condenados a la indigencia.
Conclusión: José Iglesias no está ordenando la economía: está ordenando el hambre. Su postura revela un modelo de exclusión que privilegia a los grandes comercios y condena a la miseria a quienes sostienen la vida cotidiana desde abajo. Cada familia que pierde su sustento es prueba viva de que detrás del relato de “eficiencia” se esconde un proyecto de disciplinamiento social.
La nota publicada arriba y que se encuentra en nuestro archivo confirma, no solo la mezquindad y falta de empatía con quienes hoy apenas puede sobrevivir a la crisis generada por un gobierno que ellos apoyaron desde un principio, sino que ademas deja claro que creen que si eliminan las ferias sus ventas vana a crecer, creer eso es una estupidez y una muestra de maldad y malas intenciones que no son nuevas en ciertos personajes.
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Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
